El concepto presentado por Elbit Systems revive una estrategia militar probada durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los Aliados construyeron aproximadamente 130 buques conocidos como portaaviones de escolta. En aquel entonces, estos barcos fueron convertidos a partir de cargueros comerciales sin blindaje y petroleros, equipados con cubiertas de vuelo de madera, superestructuras de isla reducidas y espacios de hangar suficientes para albergar hasta 30 aeronaves. Estos portaaviones de escolta fueron construidos rápidamente y desplegados en números significativos para proteger los convoyes de suministros en el Atlántico, Pacífico y Mar del Norte de los ataques de submarinos del Eje.
La solución moderna de Elbit Systems aplica este mismo principio a la era de los drones. El kit de conversión es un paquete llave en mano que transforma buques mercantes estándar en centros de operaciones de drones capaces de gestionar entre nueve y doce plataformas Hermes 650 Spark. Estos drones no tripulados tienen un peso máximo de despegue de 650 kilogramos (1.433 libras) y están equipados con un motor montado en la parte frontal que proporciona márgenes de potencia elevados y un amplio rango de velocidades operativas.
La característica técnica más relevante del Hermes 650 Spark es su capacidad de despegue y aterrizaje corto (STOL, por sus siglas en inglés), lo que permite que la aeronave pueda operar desde la cubierta de un buque sin requerir infraestructura aeroportuaria convencional. Esta capacidad es fundamental para el concepto de portador modular, ya que permite que buques comerciales relativamente pequeños funcionen como bases aéreas flotantes.
Una diferencia operativa crucial entre este concepto moderno y los portaaviones de escolta históricos radica en el control y la comunicación. Mientras que los portaaviones de escolta de la Segunda Guerra Mundial requerían centros de mando y control masivos a bordo del buque, el Hermes 650 Spark está equipado con comunicaciones satelitales avanzadas. Esto significa que los drones pueden ser controlados por estaciones de control terrestre ubicadas en tierra, eliminando la necesidad de instalar centros de comando complejos en el buque. El barco actúa principalmente como plataforma de lanzamiento, recuperación y mantenimiento, mientras que las operaciones tácticas se coordinan desde instalaciones terrestres.
El auge masivo de drones militares aéreos está impulsando un cambio hacia fuerzas híbridas que combinan capacidades convencionales con sistemas no tripulados. Sin embargo, este cambio plantea un nuevo desafío logístico: cómo transportar y desplegar drones de ala fija que podrían numerarse en miles para una sola campaña militar. El concepto de Elbit Systems aborda directamente este problema al proporcionar una solución de transporte y despliegue que no depende de infraestructura aeroportuaria fija.
La modularidad del kit es un aspecto clave de su diseño. Al ser un paquete llave en mano, permite que cualquier buque mercante comercial pueda ser convertido sin requerir modificaciones estructurales mayores o rediseños complejos. Esto contrasta con los portaaviones militares convencionales, que requieren años de construcción especializada y costos de miles de millones de dólares.
El concepto representa una evolución significativa en la logística militar moderna. Mientras que los portaaviones de escolta de la Segunda Guerra Mundial fueron una solución rápida a un problema inmediato de defensa de convoyes, el sistema moderno de Elbit Systems responde a un desafío estratégico más amplio: cómo mantener la capacidad de proyectar poder aéreo no tripulado en operaciones globales sin depender de bases terrestres que pueden ser vulnerables, políticamente restringidas o simplemente no disponibles en zonas de operación remota.
La capacidad de convertir buques mercantes comerciales en plataformas de drones tiene implicaciones significativas para la proyección de poder militar. Los buques mercantes son más abundantes, menos costosos de operar y menos visibles políticamente que los portaaviones militares especializados. Esto permite que las naciones con capacidades navales limitadas puedan expandir su alcance aéreo sin invertir en costosos programas de construcción de portaaviones.
