

El magnate Elon Musk concluyó su declaración judicial contra OpenAI en Oakland, California, admitiendo que no leyó la documentación completa sobre la transición de la empresa a modelo lucrativo en 2017. Durante el tercer día de testimonio, el abogado de OpenAI expuso múltiples contradicciones en la demanda de 150.000 millones de dólares que Musk presentó contra Sam Altman, director ejecutivo de la compañía que cofundó en 2015 con una inversión de 38 millones de dólares.
Elon Musk finalizó el jueves su declaración ante la juez Yvonne Gonzalez Rogers en los juzgados de Oakland, California, en el marco de su demanda contra OpenAI, la empresa de inteligencia artificial que cofundó junto a Sam Altman. El magnate estuvo menos de dos horas en la sala durante esta tercera y última jornada de testimonio, según reportó El País.
Musk demanda a Altman por 150.000 millones de dólares, equivalentes a unos 128.000 millones de euros, acusándole de haber transformado OpenAI de una organización benéfica a una empresa con ánimo de lucro para enriquecerse personalmente. El empresario invirtió 38 millones de dólares en OpenAI en 2015 y abandonó la compañía en 2018.
El interrogatorio del abogado de OpenAI, William Savitt, marcó las jornadas del miércoles por la tarde y el jueves, poniendo al magnate en una posición incómoda. Según El País, si el martes Musk se mostraba confiado y hablaba con palabras grandilocuentes, los días siguientes estuvo más tenso, contestando con monosílabos.
La admisión más reveladora llegó cuando Savitt preguntó a Musk si había leído un documento con los términos que Altman le envió el 31 de agosto de 2017, relativo a la transición de OpenAI de una organización sin fines de lucro a una empresa con fines de lucro supervisada por una organización sin fines de lucro. "No leí la letra pequeña, solo el titular", aseguró Musk, según el testimonio recogido por El País.
Durante el interrogatorio, Savitt expuso varias contradicciones en la posición de Musk. El magnate se enrocó en repetir que "no se puede robar a una compañía sin ánimo de lucro", tanto que la juez le tuvo que pedir que contestara de manera clara, según El País. La cuestión del lucro y el bien común son centrales en el caso: Musk protesta porque OpenAI cambió su modelo y pasó de ser "buena para la humanidad" a una empresa privada.
Sin embargo, cuando Savitt le preguntó si sus propias empresas son con ánimo de lucro y benefician a la humanidad, Musk respondió positivamente a ambas, asegurando que se puede ser una empresa privada y, además, favorecer al avance de la humanidad, y que ambas no son incompatibles, según El País.
En cuanto al código abierto, un modelo de software que permite a cualquiera inspeccionar, modificar y distribuir un programa, Savitt mostró un correo donde el propio Musk reconocía que cuando la inteligencia artificial se volviera más potente, habría que cerrar dicho código. Esto contradice la demanda de marzo de 2024 en la que Musk se quejaba de que OpenAI había reducido esta tecnología colaborativa, según reportó El País.
El abogado también preguntó a Musk si había destilado, es decir, si había usado en términos tecnológicos, parte de la tecnología de OpenAI para su propia empresa de inteligencia artificial, xAI. Musk reconoció haberlo hecho "parcialmente", según El País.
Como dueño de X, anteriormente Twitter que compró en 2022, Musk fue interrogado sobre si había manipulado los algoritmos de la plataforma para perjudicar a sus competidores. El magnate lo negó, pero reconoció que, en ocasiones, cambios y fallos del sistema han beneficiado que sus publicaciones tuvieran más visibilidad que otras, temporalmente, según El País.
Tras Savitt, el abogado de Microsoft interrogó brevemente a Musk. El letrado le preguntó por qué decidió no demandar hace años, si ya en 2020 OpenAI y Microsoft eran socios, puesto que el gigante tecnológico invirtió 10.000 millones en la empresa de Altman. De hecho, Altman le ofreció a Musk volver a OpenAI, algo que rechazó, según El País. El director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, también declarará como testigo en los próximos días.
La última parte de la declaración de Musk fue con las preguntas de sus propios abogados, lo que le permitió terminar su ponencia con una visión más suavizada para el jurado de nueve miembros. A través de ellos insistió en que no pretende desarrollar la inteligencia artificial generativa en sus vehículos Tesla, según El País.
La juez Yvonne Gonzalez Rogers, que se ha enfrentado en más de una ocasión a litigios de empresas tecnológicas, mostró su descontento con el tono de los últimos días. Pidió a los presentes que se abstengan de tomar fotografías, y a Musk de publicar comentarios sobre la vista en su cuenta de X, red social de su propiedad, según El País.
Además, la juez pidió a Musk y a sus abogados que dejen de lado la cuestión de cómo la inteligencia artificial puede modelar el futuro, que Musk sacó a relucir con sombrías palabras el martes, hablando de un panorama postapocalíptico similar al de la película Terminator, según El País.
"Sospecho que hay numerosas personas que no quieren poner el futuro de la humanidad en manos del señor Musk", afirmó la juez, tajante, según El País. "Pero no vamos a entrar en eso. No vamos a permitir que todo esto explote para que el mundo lo vea".
Según la versión de OpenAI, el director ejecutivo de Tesla y SpaceX está resentido por el éxito de la compañía tras su salida de la junta directiva en 2018. Dejar de lado el asunto del futuro de la humanidad no es positivo para Musk, que trata de venderse, en el juicio y ante el mundo, como salvador de la humanidad ante un oscuro futuro, según El País.
La sala estuvo completamente abarrotada durante las tres jornadas de declaración del hombre más rico del mundo, que abandonó OpenAI en 2018 después de haber sido uno de sus cofundadores y principales inversores iniciales.