Los líderes de la Unión Europea debatieron este jueves y viernes en Bruselas la creación de nuevos impuestos sobre criptoactivos, apuestas en Internet y actividades digitales como fuentes de ingresos para el presupuesto europeo 2028-2034, según confirmó el presidente del Consejo Europeo, António Costa. La medida busca evitar recortes inasumibles en un contexto donde los países que más aportan a las arcas comunitarias presionan para reducir sus contribuciones, mientras que los principales receptores de fondos europeos exigen mantener las partidas actuales.
El Consejo Europeo celebrado en Bruselas este jueves y viernes ha marcado un punto de inflexión en la negociación del próximo presupuesto plurianual de la Unión Europea, previsto para el periodo 2028-2034. Los jefes de Estado y de Gobierno han debatido la creación de nuevas tasas sobre criptoactivos, juego online y actividades digitales como mecanismo para compensar los recortes que parecen inevitables ante la presión de los países contribuyentes netos.
"Ahora van a continuar las negociaciones. La presidencia irlandesa [del Consejo de la UE] preparará una nueva propuesta de negociación para el Consejo de octubre", explicó António Costa, presidente del Consejo Europeo, al concluir el encuentro este viernes. "Sobre los nuevos recursos propios [como se llaman en argot comunitario a las fuentes de ingresos del presupuesto europeo], necesitamos estos ingresos para alcanzar un acuerdo en diciembre", añadió el dirigente portugués, según informó El País.
**Cifras preliminares de recaudación**
La Comisión Europea ha elaborado un estudio sobre los potenciales ingresos que podrían generar estos nuevos impuestos, a petición del Parlamento Europeo. Según el documento al que accedió El País, la tasa digital podría recaudar 5.000 millones de euros; la procedente de las apuestas electrónicas alcanzaría casi 1.900 millones; y la aportación potencial de los criptoactivos oscilaría entre 1.000 y 4.000 millones de euros, dependiendo del diseño de la tasa.
Estas tres figuras impositivas se suman a las que planteó la Comisión en su proyecto de presupuestos: un impuesto sobre las empresas con una facturación anual superior a 100 millones de euros y otro sobre el tabaco, según la fuente.
**Distancia entre frugales y receptores**
La brecha entre los llamados países frugales —aquellos que más aportan a las arcas comunitarias, como Alemania, Países Bajos, Finlandia, Dinamarca y Austria— y los autodenominados "Amigos de la Cohesión" —los que más reciben, entre ellos España, Polonia, Portugal, Italia y Grecia— sigue siendo enorme, según El País.
La propuesta que lanzó la Comisión el año pasado planteaba una cantidad total de 1,8 billones de euros, equivalente a un 1,26% de la renta nacional bruta europea. Esta cifra resultó excesiva para los países frugales y escasa para los receptores de fondos, respaldados por el Parlamento Europeo.
Chipre, país que presidió el Consejo de la UE en la primera mitad de este año, modificó a la baja la propuesta inicial en un 2%, pero tampoco logró convencer a ninguna de las partes, según la fuente. El planteamiento chipriota confirma que la negociación será a la baja, algo que corroboran fuentes de la negociación citadas por El País.
**Cambio de postura en países reticentes**
Las declaraciones de Costa al finalizar el Consejo Europeo suponen un avance significativo: Estados miembros que hasta hace unos meses veían con reticencias la creación de estos nuevos impuestos ya no se cierran en banda a debatirlo, según El País. Es el caso de Países Bajos y otros países frugales como Finlandia.
No obstante, tanto los más partidarios de estas nuevas tasas, como España, como los más reticentes tienen sus condiciones y líneas rojas. El impuesto a las empresas con facturación superior a 100 millones de euros cuenta con bastantes gobiernos en contra, entre ellos Alemania, Finlandia y Países Bajos, según la fuente.
Otros países aguardan a ver el diseño del "recurso propio" y rechazan que sea un tributo que detraiga recursos de impuestos que ya existen y que recaudan los Estados, como sucede actualmente con el IVA, una parte de cuya recaudación se transfiere a la UE, según El País.
**Antecedentes y lecciones del pasado**
No es la primera vez que la Unión Europea se plantea allegar más recursos al presupuesto europeo a través de nuevos impuestos. Ya sucedió en 2020 cuando se aprobó el presupuesto actual y el Fondo de Recuperación. Incluso se acordó entonces la creación de algunos, pero el pacto no estaba vinculado obligatoriamente a los presupuestos y dependía, sobre todo, de la voluntad política de los gobiernos, según la fuente.
Esa voluntad no ha existido en los últimos años. Por eso, en la Comisión se piensa que eso fue un error estratégico, según El País. Ahora, en cambio, se plantea no separar una cosa de la otra, vinculando directamente los nuevos impuestos a la aprobación del presupuesto.
**El problema de la deuda del Fondo de Recuperación**
La discusión que no se ha abierto en este consejo es si se aplaza el pago de los créditos pedidos para financiar el Fondo de Recuperación, según la fuente. Según el acuerdo de 2020, esos préstamos deben pagarse entre 2028 y 2058. Eso condiciona mucho el proyecto presupuestario que se está negociando, porque implica detraer cada año unos 25.000 millones de euros.
Ese dinero, si no se aumenta el presupuesto, implica recortes en partidas tradicionales como cohesión y Agricultura, y limita el incremento de las nuevas prioridades: defensa y competitividad, según El País.
Los países frugales rechazan de plano la posibilidad de refinanciar esa deuda, lo que demoraría su amortización pero daría más margen para gastar en otros capítulos presupuestarios. No obstante, pocos dudan en Bruselas de que cuando se avance en las conversaciones, este será una de las posibles monedas de cambio entre los que quieren un presupuesto menos ambicioso y los que quieren evitar los recortes, según fuentes citadas por El País.
**Calendario y próximos pasos**
El único punto en que todos los líderes parecen estar de acuerdo es en que el próximo presupuesto plurianual de la UE debe estar acordado este mismo año, según la fuente. Las conclusiones escritas publicadas tras la reunión son menos explícitas que las palabras de Costa, pero confirman el compromiso de alcanzar un acuerdo en diciembre.
La presidencia irlandesa del Consejo de la UE, que asumirá funciones en la segunda mitad de 2026, tiene el encargo de preparar una nueva propuesta de negociación para el Consejo de octubre, según anunció Costa. Queda el grueso de la tarea para los próximos meses, en una negociación que definirá no solo el tamaño del presupuesto europeo sino también las prioridades políticas de la Unión para los próximos siete años.