Empresa estadounidense anuncia nacimiento de pollos en huevos artificiales para recuperar especies extintas
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Empresa estadounidense anuncia nacimiento de pollos en huevos artificiales para recuperar especies extintas

La biotecnológica Colossal Biosciences anunció el 19 de mayo de 2026 haber logrado incubar 26 pollos sanos en huevos completamente artificiales, un avance que la compañía presenta como paso fundamental hacia la desextinción del moa gigante de Nueva Zelanda y otras aves desaparecidas. El sistema, basado en una membrana de silicona impresa en 3D, prescinde de la cáscara natural y permite observar el desarrollo embrionario en tiempo real, aunque el anuncio carece de validación científica independiente.

CIENCIA19 MAY 2026

Colossal Biosciences, la empresa estadounidense cofundada en 2021 por el genetista de Harvard George Church y el empresario tecnológico Ben Lamm, ha presentado lo que describe como un hito biotecnológico: el nacimiento de 26 pollos de la raza leghorn desarrollados íntegramente en huevos artificiales fabricados mediante impresión 3D, según informó la compañía en un comunicado difundido este miércoles.

El sistema consiste en una estructura reticular impresa en 3D recubierta con una membrana de silicona bioingeniería que, según Colossal, replica e incluso supera la capacidad de intercambio gaseoso de un huevo natural en condiciones atmosféricas normales. La cáscara es una membrana transparente de silicona que permite observar en directo el crecimiento del embrión hasta su nacimiento, según explicó a El País Andrew Pask, jefe de biología de Colossal.

"Cuando vemos que el momento se acerca y vemos al pollo picotear, sacamos el huevo de la incubadora y el animal rompe la membrana para nacer, igual que con un huevo normal", detalló Pask.

El principal avance técnico, según la compañía, reside en que estos huevos artificiales no necesitan oxígeno suplementario, una barrera que había limitado intentos anteriores desde los años ochenta. La membrana de silicona permite que el oxígeno se difunda de manera pasiva hacia el interior, evitando el daño celular que provocaban los sistemas previos que requerían grandes volúmenes de oxígeno concentrado, según reportó Clarín.

"El mayor avance consiste en la permeabilidad de la membrana, que permite el paso de gases (oxígeno y dióxido de carbono)", valoró para Science Media Centre España Carles Lalueza-Fox, director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona.

El sistema incluye una ventana transparente en la parte superior que permite a los científicos observar el desarrollo del embrión sin alterar las condiciones internas, según detalló Clarín. Además, la compañía afirma que el diseño es escalable a huevos de cualquier tamaño y compatible con incubadoras comerciales convencionales.

"Cada nuevo sistema es un problema biológico envuelto en un problema de ingeniería", declaró Ben Lamm, director ejecutivo y cofundador de Colossal. "No nos limitamos a replicar el huevo; lo rediseñamos desde principios básicos para crear algo más controlable".

La empresa considera que este dispositivo será fundamental para su programa de recuperación del moa gigante de la Isla Sur (Dinornis robustus), un ave no voladora extinguida en el siglo XV tras la llegada de los maoríes a Nueva Zelanda. Los huevos de esta especie alcanzaban un tamaño extraordinario: alrededor de 80 veces el volumen de un huevo de gallina y ocho veces el de un huevo de emú, según Clarín. El moa medía casi cuatro metros de altura y pesaba unos 85 kilos, lo que hace imposible criarlo en huevos naturales de cualquier ave viva, según El País.

"El genoma es el plano, pero sin un lugar donde construir, no significa nada", señaló Andrew Pask en el comunicado. "El huevo artificial nos proporciona esa plataforma: controlada, escalable y completamente independiente de un huésped biológico".

En el proceso actual de Colossal, el huevo artificial no reemplaza la biología que ocurre antes de la postura. Los científicos examinan los huevos puestos por gallinas reales dentro de las 24 a 48 horas posteriores a la puesta, seleccionan los viables y transfieren el contenido sin el cascarón al sistema artificial, según explicó Clarín. Todo lo anterior, desde la fecundación hasta la postura, sigue ocurriendo dentro de un ave viva.

En estos momentos, la empresa está recopilando ADN de las nueve especies de moa extintas, incluido el de la Isla Sur, hasta conseguir genomas completos con los que crear embriones para su posterior desarrollo en estos huevos artificiales, según informó Pask a El País.

Colossal Biosciences, que ha recaudado más de 620 millones de dólares de inversores como Paris Hilton, Peter Jackson o Thomas Tull, uno de los creadores de Jurassic World, y cuya valuación supera los 10.000 millones de dólares según datos de la propia compañía, se presenta como "la primera empresa de desextinción del mundo".

Su objetivo declarado es recuperar animales desaparecidos hace cientos, incluso miles de años, como el mamut lanudo, el lobo gigante o el dodo. Su primer gran hito fue la creación de ratones con pelo largo y rojizo, gracias a varias modificaciones genéticas rescatadas del genoma del mamut lanudo. Unos meses después anunciaron el nacimiento del, según ellos, primer animal desextinguido: un lobo gigante que era en realidad un lobo gris actual al que le habían modificado varios genes para incluir características de los animales desaparecidos, como el abrigo blanco y un mayor tamaño, según El País.

Sin embargo, el anuncio ha sido recibido por científicos independientes con escepticismo debido a la ausencia de validación científica. La tecnología todavía no ha sido descrita en una publicación científica revisada por pares, algo que varios investigadores consideran imprescindible para evaluar el alcance real del avance, según reportó Cadena SER.

"Suena impresionante, pero claro, eso es lo esperable de un comunicado de prensa", reaccionó la genetista Louise Johnson, de la Universidad de Reading (Reino Unido). "Necesitamos datos reales para saber si esto es un gran paso adelante. Estoy deseando ver esos datos cuando se publiquen, hasta entonces, doy mi opinión experta sobre este anuncio de YouTube", añadió en comentarios al portal Science Media Centre.

Al menos otros cuatro expertos consultados por el mismo servicio han criticado la ausencia de un estudio científico serio que respalde el anuncio, según El País. Publicar un estudio científico revisado por expertos independientes es un paso esencial para que otros equipos puedan reproducirlo, lo que demuestra su validez real.

La empresa no ha desvelado la tasa de éxito de este nuevo sistema, es decir, cuántos pollos mueren antes de nacer. Tampoco planea publicar un estudio científico revisado por expertos independientes por ahora, según Pask, según informó El País.

Carles Lalueza-Fox, genetista del CSIC, reconoció que "Colossal ha sido capaz de desarrollar un huevo artificial, algo de lo que no había precedentes comparables". El experto destacó la utilidad de este sistema para recrear especies como el moa, cuyos huevos eran 80 veces más grandes que los de las gallinas, e incluso aplicarlo a la resurrección de otras especies desaparecidas más pequeñas, en declaraciones a SMC España.

No obstante, advirtió que "siguen persistiendo cuestiones de tipo ético en los objetivos finales de Colossal, y es lícito que nos preguntemos si tiene sentido ecológico rediseñar genéticamente algunas aves actuales para que se parezcan superficialmente a los moas, y qué destino les aguardaría a dichos animales". El experto ve "una mezcla bastante sorprendente de avances científicos y de publicidad que puede calificarse de engañosa", según El País.

Lluís Montoliu, investigador del CSIC y expresidente del comité de ética de esa institución, consideró que "Colossal está demostrando que es una empresa biotecnológica singular, con retos que parecerían imposibles para cualquier otra compañía". "Sin embargo", añadió, "plantean retos que requieren el desarrollo de tecnologías y dispositivos que no existen, como el útero artificial para gestar un posible feto de mamut lanudo o, ahora, el huevo artificial para que se desarrollen los embriones de aves que sean capaces de generar especies que, como el moa gigante, dejaron de existir hace más de cinco siglos, o el dodo, extinguido también por culpa de los humanos en el siglo XVII", según El País.

En declaraciones a Cadena SER, Montoliu calificó el proyecto como "ciencia de frontera a tener muy en cuenta". Aunque muchos de los proyectos de la empresa exigen desarrollar tecnologías completamente nuevas, "no podemos descartarlos como si nada", dijo Montoliu, "porque detrás hay gente muy seria trabajando en Colossal" que "ya ha demostrado una notable capacidad técnica con herramientas CRISPR, incluyendo ratones modificados con hasta 7 variantes genéticas asociadas al mamut y lobos grises editados con sendas modificaciones para recrear rasgos de antiguos lobos". Estos son desarrollos que, en laboratorio, calificó Montoliu como "muy muy complejos".

Dusko Ilic, médico y biólogo molecular del King's College de Londres, opinó que este "es un desarrollo técnicamente interesante, pero es importante distinguir la tecnología de plataforma de la narrativa más amplia de la desextinción". "Recrear una especie extinta como el moa requeriría mucho más que una plataforma de incubación, incluyendo una reconstrucción precisa del genoma, un desarrollo adecuado, fisiología, comportamiento, bienestar y contexto ecológico. Incluso en ese caso, el resultado probablemente sería un sustituto diseñado mediante ingeniería, más que una verdadera restauración de la especie extinta", detalló según El País.

Vincent Lynch, biólogo evolutivo de la Universidad de Buffalo, calificó el rediseño de la membrana como "un desarrollo biotecnológico realmente interesante", aunque advirtió que la membrana es solo uno de los componentes de un huevo completo. "No desarrollaron todas las demás partes", sostuvo Lynch, según Clarín.

Mike McGrew, embriólogo del Instituto Roslin y asesor científico de Colossal en células madre aviares, señaló que las tasas de éxito con sistemas anteriores siempre fueron bajas, según Clarín. El antecedente más reconocido en la materia data de 1988, cuando la genetista Margaret Perry, del propio Instituto Roslin, logró por primera vez hacer eclosionar pollos a partir de embriones cultivados en laboratorio y transferidos a cascarones donantes. Ese método fue perfeccionado con el tiempo, pero nunca resultó completamente escalable ni adaptable a distintas especies.

Hans Cheng, genetista molecular de la Universidad Estatal de Michigan y ex integrante del Servicio de Investigación Agrícola del USDA, explicó por qué las modificaciones genéticas deben realizarse mucho antes de la incubación: una vez que un huevo fecundado fue puesto, el embrión ya contiene alrededor de 50.000 células, un número demasiado elevado para intervenir con las técnicas actuales de edición genética, según Clarín.

Por eso, la estrategia de Colossal apunta a las células germinales primordiales, que son precursoras de los óvulos y espermatozoides. El otoño pasado, la compañía informó que logró cultivar ese tipo de células a partir de una paloma doméstica, especie genéticamente cercana a la paloma de Nicobar, que la empresa evalúa como posible sustituta para el proyecto del dodo, según Clarín.

En el caso del moa gigante, todavía no eligieron un ave productora de huevos, aunque el emú y el tinamú son las opciones bajo análisis. Como un moa terminaría superando el tamaño de cualquier huevo sustituto, el plan prevé que el sistema artificial tome el relevo de la incubación en algún punto intermedio del desarrollo, según Clarín.

Beth Shapiro, directora científica de la compañía, declaró que "este es el elemento que faltaba: un entorno controlado y escalable para el desarrollo embrionario no limitado por la disponibilidad de un huésped".

Más allá del objetivo de desextinción, la empresa sostiene que la tecnología podría aplicarse a programas de conservación de aves amenazadas, al rescate de embriones comprometidos e incluso a la producción biotecnológica de proteínas terapéuticas mediante gallinas transgénicas.

Christopher Preston, experto en vida silvestre y medioambiente de la Universidad de Montana, señaló que el sistema podría tener aplicaciones en conservación, como adaptar aves amenazadas al cambio climático o a nuevas enfermedades, pero que eso también requeriría edición genética aviar, no solo un sistema de incubación, según Clarín.

Stuart Pimm, ecólogo de la Universidad Duke, sumó otra perspectiva: para la mayoría de las poblaciones de aves en riesgo, las medidas más urgentes siguen siendo reducir la pérdida de hábitat, las colisiones con edificios y la depredación por gatos domésticos, según Clarín.

Lalueza-Fox también señaló que el sistema podría emplearse con "gallinas transgénicas para producir proteínas con funciones terapéuticas en la clara de los huevos; con el sistema del huevo artificial, si puede escalarse, la producción sería más eficiente".

Lluís Montoliu indicó que los úteros artificiales están en constante investigación. "Los primeros éxitos ya han sido reportados en la gestación de corderos, en una investigación encaminada a conseguir salvar niños prematuros de cada vez una edad gestacional más temprana", según El Confidencial.

La cartera de proyectos de Colossal incluye además del moa gigante y el dodo, el mamut lanudo, el tilacino y el lobo terrible, de esta última especie ya nacieron tres cachorros en 2024, según Clarín. La empresa planea crear parques en los que sus animales puedan vivir libres, según explicó a El País Beth Shapiro.

A día de hoy, coinciden los científicos consultados, aunque Colossal está haciendo avances tecnológicos asombrosos e increíbles hazañas de ingeniería genética, la extinción sigue siendo para siempre. Acercarse y conseguir especies híbridas es una cosa; la resurrección, otra, según El Confidencial.

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19 may 2026
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Colossal Biosciences, la empresa estadounidense cofundada en 2021 por el genetista de Harvard George Church y el empresario tecnológico Ben Lamm, ha presentado lo que describe como un hito biotecnológico: el nacimiento de 26 pollos de la raza leghorn desarrollados íntegramente en huevos artificiales fabricados mediante impresión 3D, según informó la compañía en un comunicado difundido este miércoles.

El sistema consiste en una estructura reticular impresa en 3D recubierta con una membrana de silicona bioingeniería que, según Colossal, replica e incluso supera la capacidad de intercambio gaseoso de un huevo natural en condiciones atmosféricas normales. La cáscara es una membrana transparente de silicona que permite observar en directo el crecimiento del embrión hasta su nacimiento, según explicó a El País Andrew Pask, jefe de biología de Colossal.

"Cuando vemos que el momento se acerca y vemos al pollo picotear, sacamos el huevo de la incubadora y el animal rompe la membrana para nacer, igual que con un huevo normal", detalló Pask.

El principal avance técnico, según la compañía, reside en que estos huevos artificiales no necesitan oxígeno suplementario, una barrera que había limitado intentos anteriores desde los años ochenta. La membrana de silicona permite que el oxígeno se difunda de manera pasiva hacia el interior, evitando el daño celular que provocaban los sistemas previos que requerían grandes volúmenes de oxígeno concentrado, según reportó Clarín.

"El mayor avance consiste en la permeabilidad de la membrana, que permite el paso de gases (oxígeno y dióxido de carbono)", valoró para Science Media Centre España Carles Lalueza-Fox, director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona.

El sistema incluye una ventana transparente en la parte superior que permite a los científicos observar el desarrollo del embrión sin alterar las condiciones internas, según detalló Clarín. Además, la compañía afirma que el diseño es escalable a huevos de cualquier tamaño y compatible con incubadoras comerciales convencionales.

"Cada nuevo sistema es un problema biológico envuelto en un problema de ingeniería", declaró Ben Lamm, director ejecutivo y cofundador de Colossal. "No nos limitamos a replicar el huevo; lo rediseñamos desde principios básicos para crear algo más controlable".

La empresa considera que este dispositivo será fundamental para su programa de recuperación del moa gigante de la Isla Sur (Dinornis robustus), un ave no voladora extinguida en el siglo XV tras la llegada de los maoríes a Nueva Zelanda. Los huevos de esta especie alcanzaban un tamaño extraordinario: alrededor de 80 veces el volumen de un huevo de gallina y ocho veces el de un huevo de emú, según Clarín. El moa medía casi cuatro metros de altura y pesaba unos 85 kilos, lo que hace imposible criarlo en huevos naturales de cualquier ave viva, según El País.

"El genoma es el plano, pero sin un lugar donde construir, no significa nada", señaló Andrew Pask en el comunicado. "El huevo artificial nos proporciona esa plataforma: controlada, escalable y completamente independiente de un huésped biológico".

En el proceso actual de Colossal, el huevo artificial no reemplaza la biología que ocurre antes de la postura. Los científicos examinan los huevos puestos por gallinas reales dentro de las 24 a 48 horas posteriores a la puesta, seleccionan los viables y transfieren el contenido sin el cascarón al sistema artificial, según explicó Clarín. Todo lo anterior, desde la fecundación hasta la postura, sigue ocurriendo dentro de un ave viva.

En estos momentos, la empresa está recopilando ADN de las nueve especies de moa extintas, incluido el de la Isla Sur, hasta conseguir genomas completos con los que crear embriones para su posterior desarrollo en estos huevos artificiales, según informó Pask a El País.

Colossal Biosciences, que ha recaudado más de 620 millones de dólares de inversores como Paris Hilton, Peter Jackson o Thomas Tull, uno de los creadores de Jurassic World, y cuya valuación supera los 10.000 millones de dólares según datos de la propia compañía, se presenta como "la primera empresa de desextinción del mundo".

Su objetivo declarado es recuperar animales desaparecidos hace cientos, incluso miles de años, como el mamut lanudo, el lobo gigante o el dodo. Su primer gran hito fue la creación de ratones con pelo largo y rojizo, gracias a varias modificaciones genéticas rescatadas del genoma del mamut lanudo. Unos meses después anunciaron el nacimiento del, según ellos, primer animal desextinguido: un lobo gigante que era en realidad un lobo gris actual al que le habían modificado varios genes para incluir características de los animales desaparecidos, como el abrigo blanco y un mayor tamaño, según El País.

Sin embargo, el anuncio ha sido recibido por científicos independientes con escepticismo debido a la ausencia de validación científica. La tecnología todavía no ha sido descrita en una publicación científica revisada por pares, algo que varios investigadores consideran imprescindible para evaluar el alcance real del avance, según reportó Cadena SER.

"Suena impresionante, pero claro, eso es lo esperable de un comunicado de prensa", reaccionó la genetista Louise Johnson, de la Universidad de Reading (Reino Unido). "Necesitamos datos reales para saber si esto es un gran paso adelante. Estoy deseando ver esos datos cuando se publiquen, hasta entonces, doy mi opinión experta sobre este anuncio de YouTube", añadió en comentarios al portal Science Media Centre.

Al menos otros cuatro expertos consultados por el mismo servicio han criticado la ausencia de un estudio científico serio que respalde el anuncio, según El País. Publicar un estudio científico revisado por expertos independientes es un paso esencial para que otros equipos puedan reproducirlo, lo que demuestra su validez real.

La empresa no ha desvelado la tasa de éxito de este nuevo sistema, es decir, cuántos pollos mueren antes de nacer. Tampoco planea publicar un estudio científico revisado por expertos independientes por ahora, según Pask, según informó El País.

Carles Lalueza-Fox, genetista del CSIC, reconoció que "Colossal ha sido capaz de desarrollar un huevo artificial, algo de lo que no había precedentes comparables". El experto destacó la utilidad de este sistema para recrear especies como el moa, cuyos huevos eran 80 veces más grandes que los de las gallinas, e incluso aplicarlo a la resurrección de otras especies desaparecidas más pequeñas, en declaraciones a SMC España.

No obstante, advirtió que "siguen persistiendo cuestiones de tipo ético en los objetivos finales de Colossal, y es lícito que nos preguntemos si tiene sentido ecológico rediseñar genéticamente algunas aves actuales para que se parezcan superficialmente a los moas, y qué destino les aguardaría a dichos animales". El experto ve "una mezcla bastante sorprendente de avances científicos y de publicidad que puede calificarse de engañosa", según El País.

Lluís Montoliu, investigador del CSIC y expresidente del comité de ética de esa institución, consideró que "Colossal está demostrando que es una empresa biotecnológica singular, con retos que parecerían imposibles para cualquier otra compañía". "Sin embargo", añadió, "plantean retos que requieren el desarrollo de tecnologías y dispositivos que no existen, como el útero artificial para gestar un posible feto de mamut lanudo o, ahora, el huevo artificial para que se desarrollen los embriones de aves que sean capaces de generar especies que, como el moa gigante, dejaron de existir hace más de cinco siglos, o el dodo, extinguido también por culpa de los humanos en el siglo XVII", según El País.

En declaraciones a Cadena SER, Montoliu calificó el proyecto como "ciencia de frontera a tener muy en cuenta". Aunque muchos de los proyectos de la empresa exigen desarrollar tecnologías completamente nuevas, "no podemos descartarlos como si nada", dijo Montoliu, "porque detrás hay gente muy seria trabajando en Colossal" que "ya ha demostrado una notable capacidad técnica con herramientas CRISPR, incluyendo ratones modificados con hasta 7 variantes genéticas asociadas al mamut y lobos grises editados con sendas modificaciones para recrear rasgos de antiguos lobos". Estos son desarrollos que, en laboratorio, calificó Montoliu como "muy muy complejos".

Dusko Ilic, médico y biólogo molecular del King's College de Londres, opinó que este "es un desarrollo técnicamente interesante, pero es importante distinguir la tecnología de plataforma de la narrativa más amplia de la desextinción". "Recrear una especie extinta como el moa requeriría mucho más que una plataforma de incubación, incluyendo una reconstrucción precisa del genoma, un desarrollo adecuado, fisiología, comportamiento, bienestar y contexto ecológico. Incluso en ese caso, el resultado probablemente sería un sustituto diseñado mediante ingeniería, más que una verdadera restauración de la especie extinta", detalló según El País.

Vincent Lynch, biólogo evolutivo de la Universidad de Buffalo, calificó el rediseño de la membrana como "un desarrollo biotecnológico realmente interesante", aunque advirtió que la membrana es solo uno de los componentes de un huevo completo. "No desarrollaron todas las demás partes", sostuvo Lynch, según Clarín.

Mike McGrew, embriólogo del Instituto Roslin y asesor científico de Colossal en células madre aviares, señaló que las tasas de éxito con sistemas anteriores siempre fueron bajas, según Clarín. El antecedente más reconocido en la materia data de 1988, cuando la genetista Margaret Perry, del propio Instituto Roslin, logró por primera vez hacer eclosionar pollos a partir de embriones cultivados en laboratorio y transferidos a cascarones donantes. Ese método fue perfeccionado con el tiempo, pero nunca resultó completamente escalable ni adaptable a distintas especies.

Hans Cheng, genetista molecular de la Universidad Estatal de Michigan y ex integrante del Servicio de Investigación Agrícola del USDA, explicó por qué las modificaciones genéticas deben realizarse mucho antes de la incubación: una vez que un huevo fecundado fue puesto, el embrión ya contiene alrededor de 50.000 células, un número demasiado elevado para intervenir con las técnicas actuales de edición genética, según Clarín.

Por eso, la estrategia de Colossal apunta a las células germinales primordiales, que son precursoras de los óvulos y espermatozoides. El otoño pasado, la compañía informó que logró cultivar ese tipo de células a partir de una paloma doméstica, especie genéticamente cercana a la paloma de Nicobar, que la empresa evalúa como posible sustituta para el proyecto del dodo, según Clarín.

En el caso del moa gigante, todavía no eligieron un ave productora de huevos, aunque el emú y el tinamú son las opciones bajo análisis. Como un moa terminaría superando el tamaño de cualquier huevo sustituto, el plan prevé que el sistema artificial tome el relevo de la incubación en algún punto intermedio del desarrollo, según Clarín.

Beth Shapiro, directora científica de la compañía, declaró que "este es el elemento que faltaba: un entorno controlado y escalable para el desarrollo embrionario no limitado por la disponibilidad de un huésped".

Más allá del objetivo de desextinción, la empresa sostiene que la tecnología podría aplicarse a programas de conservación de aves amenazadas, al rescate de embriones comprometidos e incluso a la producción biotecnológica de proteínas terapéuticas mediante gallinas transgénicas.

Christopher Preston, experto en vida silvestre y medioambiente de la Universidad de Montana, señaló que el sistema podría tener aplicaciones en conservación, como adaptar aves amenazadas al cambio climático o a nuevas enfermedades, pero que eso también requeriría edición genética aviar, no solo un sistema de incubación, según Clarín.

Stuart Pimm, ecólogo de la Universidad Duke, sumó otra perspectiva: para la mayoría de las poblaciones de aves en riesgo, las medidas más urgentes siguen siendo reducir la pérdida de hábitat, las colisiones con edificios y la depredación por gatos domésticos, según Clarín.

Lalueza-Fox también señaló que el sistema podría emplearse con "gallinas transgénicas para producir proteínas con funciones terapéuticas en la clara de los huevos; con el sistema del huevo artificial, si puede escalarse, la producción sería más eficiente".

Lluís Montoliu indicó que los úteros artificiales están en constante investigación. "Los primeros éxitos ya han sido reportados en la gestación de corderos, en una investigación encaminada a conseguir salvar niños prematuros de cada vez una edad gestacional más temprana", según El Confidencial.

La cartera de proyectos de Colossal incluye además del moa gigante y el dodo, el mamut lanudo, el tilacino y el lobo terrible, de esta última especie ya nacieron tres cachorros en 2024, según Clarín. La empresa planea crear parques en los que sus animales puedan vivir libres, según explicó a El País Beth Shapiro.

A día de hoy, coinciden los científicos consultados, aunque Colossal está haciendo avances tecnológicos asombrosos e increíbles hazañas de ingeniería genética, la extinción sigue siendo para siempre. Acercarse y conseguir especies híbridas es una cosa; la resurrección, otra, según El Confidencial.

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