Empresa sueca instala vela rígida de 46 metros en buque para reducir emisiones con propulsión eólica
El buque portavehículos Tirranna completó el 1 de julio de 2026 sus pruebas de aceptación en puerto y mar con un sistema de vela rígida de 46 metros de altura y 14 metros de ancho, diseñado para reducir el consumo de combustible y las emisiones de carbono mediante propulsión eólica, según anunció la empresa sueca Oceanbird.
El transporte marítimo comercial impulsado por viento amplió su alcance operativo cuando el portavehículos Tirranna, de 230 metros de longitud, completó sus pruebas de aceptación en puerto y mar el 1 de julio de 2026, según informó Oceanbird. El buque opera ahora con un sistema de vela rígida denominado Wing560, que mide 46 metros de altura y 14 metros de ancho.
"Estamos muy emocionados de ver al Wing560 funcionar en el mar para poder demostrar el valor de nuestros esfuerzos. Esta instalación es el siguiente paso en nuestro viaje para crear sistemas de propulsión eólica", dijo Amrit Bhullar, director ejecutivo de Oceanbird, según la fuente.
El sistema está construido para generar empuje mecánico directamente desde los vientos oceánicos, y esta instalación específica está diseñada para reducir el consumo de combustible y disminuir las emisiones generales de carbono durante el tránsito, según Oceanbird.
Certificación y cronograma de instalación
El despliegue siguió un cronograma estructurado de certificación y ensamblaje completado durante el mes de junio de 2026. Durante la primera semana de junio, la sociedad de clasificación internacional DNV otorgó un certificado de diseño formal para verificar que el equipo cumplía con las normas de seguridad marítima y los parámetros técnicos, según la empresa.
"La instalación tuvo lugar entre el 21 y el 24 de junio de 2026 en el astillero Damen en Rotterdam, y el Tirranna partió del astillero el 24 de junio para comenzar su próximo viaje equipado con la vela rígida inclinable", indicó la compañía en un comunicado de prensa. El portavehículos regresó a su calendario de transporte comercial inmediatamente después de abandonar el astillero.
Un grupo de técnicos de Oceanbird —la empresa conjunta formada por Alfa Laval y Wallenius Lines— está actualmente estacionado en el buque para un viaje de observación a corto plazo, según la fuente. Este equipo es responsable de rastrear métricas de rendimiento en el mundo real, monitorear los mecanismos de control automatizados y recopilar datos de eficiencia de referencia.
Desafíos específicos de los portavehículos
Los grandes portavehículos presentan desafíos aerodinámicos específicos debido a sus perfiles laterales altos y planos y su susceptibilidad a los vientos laterales, según Oceanbird. Los datos recopilados durante estas etapas oceánicas iniciales servirán para refinar la tecnología para una aplicación comercial más amplia en diseños de buques de carga similares.
"Con la instalación exitosa y la prueba en el mar, Oceanbird ha pasado de la visión a la realidad", agregó Martijn Bergink, presidente de la División Oceánica de Alfa Laval, según la fuente.
La transición del diseño digital a un prototipo oceánico activo representa un cambio en la forma en que la industria aborda la propulsión asistida por viento, según el liderazgo de Oceanbird. El enfoque ahora se desplaza hacia la recopilación de evidencia empírica en el mar para confirmar la confiabilidad de los respaldos de seguridad integrados del sistema.
Integración de flota y objetivos futuros
Representantes de las empresas matrices, Alfa Laval y Wallenius Lines, señalaron que mover este equipo al servicio activo es un paso requerido antes de que los sistemas asistidos por viento puedan escalarse para flotas de carga del mercado masivo, según la fuente.
El operador del buque, Wallenius Wilhelmsen, está tratando la instalación actual de una sola vela como un entorno de prueba práctico. La gestión de la flota señaló que el proyecto ofrece una oportunidad para analizar el rendimiento físico de las velas rígidas junto con sus métodos operativos actuales para reducir las emisiones de la flota, según Oceanbird.
Esta instalación funciona como el demostrador principal en el mundo real para el proyecto Orcelle Horizon, según la empresa. Esta iniciativa recibe financiación de la Unión Europea y es gestionada por un grupo de 11 socios de la industria. En el Tirranna, la configuración de una sola vela tiene como objetivo ofrecer una mejora en la eficiencia del combustible de aproximadamente el 10 por ciento.
El objetivo más amplio y a largo plazo del consorcio respaldado por la Unión Europea es desarrollar una nueva clase de buques de carga Roll-on/Roll-off dedicados que puedan depender del viento para más del 50 por ciento de sus necesidades totales de propulsión sin alterar los tiempos de ruta comercial estándar, según la fuente.
Implicaciones para la industria marítima
La instalación del Wing560 en el Tirranna representa un avance significativo en los esfuerzos de la industria naviera por reducir su huella de carbono. El transporte marítimo internacional es responsable de una porción considerable de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, y la adopción de tecnologías de propulsión eólica podría contribuir sustancialmente a los objetivos de descarbonización del sector.
El éxito de esta prueba piloto determinará si sistemas similares pueden implementarse en flotas comerciales más grandes. La recopilación de datos durante los próximos meses será crucial para evaluar la viabilidad económica y operativa de la tecnología en condiciones marítimas reales y rutas comerciales establecidas.


