

El Gobierno español, a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), ha invertido 9,75 millones de euros en Nu Quantum, empresa británica fundada por la física española Carmen Palacios-Berraquero, que establecerá una filial en España dedicada a la interconexión de procesadores cuánticos mediante tecnología fotónica, un paso crucial para el desarrollo de la computación cuántica comercial.
La inversión anunciada por el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública forma parte de una ronda de financiación Serie A de 60 millones de dólares (unos 57 millones de euros), la mayor conseguida por una empresa centrada exclusivamente en tecnología cuántica y la más elevada en esta industria registrada hasta la fecha en Reino Unido, según fuentes del ministerio.
Nu Quantum, fundada en 2018 como spin-out de la Universidad de Cambridge por la física madrileña Carmen Palacios-Berraquero, ha desarrollado una solución innovadora para uno de los principales desafíos de la computación cuántica: la interconexión de procesadores cuánticos mediante redes seguras, lo que se conoce como computación cuántica distribuida.
"A grandes rasgos, desarrollamos la infraestructura para interconectar procesadores cuánticos. Hoy tienen cientos de cúbits y necesitamos millones. Va a ser imposible o muy difícil o lento disponer de un procesador de millones de cúbits y nuestra estrategia es interconectar muchos para escalar de esa forma", explica Palacios-Berraquero, de 34 años, en declaraciones recogidas por El País.
El enfoque de Nu Quantum representa un cambio de paradigma frente a los intentos tradicionales de crear ordenadores cuánticos cada vez más grandes. En lugar de construir procesadores gigantes que deben operar a temperaturas cercanas al cero absoluto (-273,15 °C), la empresa apuesta por interconectar computadores cuánticos más pequeños, menos susceptibles a fallos y ruido, mediante tecnología fotónica.
"Es la misma táctica que ha seguido toda la computación que conocemos, con centros de datos y la nube que hacen posible la inteligencia artificial y la supercomputación para cambiar la sociedad y generar industrias billonarias", señala la fundadora de Nu Quantum.
La filial española, cuya ubicación exacta aún no se ha determinado, funcionará como un centro de diseño, fabricación y caracterización de circuitos integrados fotónicos, esenciales para crear módulos de conmutación y detección ultrarrápidos y de baja pérdida. Estos dispositivos, que utilizan la luz para transportar datos mucho más rápido que los electrones y con menor consumo energético, son fundamentales para lograr escalar la computación cuántica a nivel comercial.
Según ha anunciado la empresa, se crearán entre 30 y 40 puestos de trabajo altamente especializados en España. "Poner en marcha un sistema así es muy complejo. Se va a necesitar mucho talento especializado en teoría de errores cuánticos, software y control, fotónica, física atómica...", indica la CEO de Nu Quantum a Expansión.
A la hora de apostar por España, Palacios-Berraquero destaca dos factores clave: el talento existente y la apuesta del país por la infraestructura de fabricación fotónica. "En Reino Unido hay un impulso muy grande en tecnologías cuánticas, pero el impulso en fotónica integrada es menor. Su posicionamiento es más como país de diseño en fotónica, pero menos de fabricación, infraestructura e industrialización", explica. "España, en cambio, está invirtiendo fuerte en cuántica y en la infraestructura necesaria para fabricar estos chips fotónicos".
El ministro Óscar López ha subrayado durante el anuncio de la inversión en el encuentro europeo S4i Science for Industry celebrado en Madrid que "España está adelantándose en la tecnología cuántica. Estamos desplegando la infraestructura necesaria para su desarrollo y escalabilidad con redes seguras que anticipan el salto comercial".
España ya es uno de los seis nodos tecnológicos fundamentales de la computación cuántica, junto a Estados Unidos, Canadá, Alemania, Japón y Corea del Sur. Cuenta con cuatro complejos de investigación cuántica de referencia: el IBM–Euskadi Quantum Computing Center del campus de Ikerbasque; el primer ordenador cuántico con tecnología 100% europea instalado en el Barcelona Supercomputing Center; el Centro de Súper Computación de Galicia, que estará operativo en los próximos meses; y el Centro de Investigación en Nanomateriales y Nanotecnología en Asturias.
La recién aprobada Estrategia Nacional de Tecnologías Cuánticas, dotada con 808 millones de euros, ha sido otro factor determinante para la decisión de Nu Quantum de establecerse en España. "Estamos con muchas ganas de involucrarnos en el ecosistema español", señala Palacios-Berraquero.
Respecto al futuro de la computación cuántica, la fundadora de Nu Quantum es optimista pero realista: "Los ordenadores cuánticos existen, pero son muy pequeños y no hacen mucho todavía. Desde hace dos años, hablamos ya de procesadores que tienen cientos de cúbits y con capacidad de corrección de errores. Eso es un pilar fundamental, pero necesitamos muchos más cúbits".
Según sus previsiones, "2027 será el momento en el que por primera vez demostremos que un ordenador cuántico puede resolver un problema que un superordenador no puede [supremacía cuántica] y que, además, es un problema que tiene interés científico". El siguiente paso, que estima se dará en 2029 o 2030, "será resolver un problema real de interés comercial o industrial".
La inversión española busca industrializar la red de Nu Quantum mediante el desarrollo de chips fotónicos, que permiten conectar ordenadores cuánticos de manera rápida y sin pérdidas a través de fibra óptica. Son una suerte de routers, pero funcionan con tecnología fotónica en lugar de con silicio, como la electrónica actual, y permiten que los cúbits de un ordenador hablen con los de otro.
Cuando la computación cuántica sea una realidad comercial, se espera que pueda resolver problemas muy complejos, especialmente en el ámbito de la química y farmacología, al poder replicar procesos de la naturaleza con una precisión imposible para los ordenadores convencionales.
Palacios-Berraquero advierte que no hay tiempo que perder: "Estas tecnologías avanzan de forma acelerada y se alcanzará la supremacía cuántica en el tiempo que se tarda en establecer un centro de computación. España puede ser parte de esa industria cuántica, utilizarla para el bien de la sociedad e impulsar a las empresas españolas para que puedan beneficiarse lo antes posible".