Ciencia

Estudio de la Universidad Estatal de Florida cuestiona el impacto económico de la carrera espacial estadounidense

Una investigación realizada por el profesor de economía Shawn Kantor de la Universidad Estatal de Florida (FSU) ofrece una nueva perspectiva sobre la creencia generalizada de que la carrera espacial de los años 50 y 60 fue un motor principal del crecimiento económico estadounidense, revelando que sus beneficios fueron más localizados y específicos de lo que comúnmente se asume.

CIENCIA26 ENE 2026

El estudio, publicado en el American Economic Review y realizado por Kantor junto al coautor Alexander Whalley de la Universidad de Calgary, encontró evidencia limitada de que el aumento del gasto federal en investigación y desarrollo durante la carrera espacial se tradujera en un crecimiento económico generalizado en todo el país, según informó la Universidad Estatal de Florida.

"Durante décadas, la icónica misión a la Luna ha sido tratada como una especie de milagro económico", señaló Kantor, quien es profesor distinguido L. Charles Hilton Jr. de Prosperidad Económica y Oportunidad Individual en la FSU. "Nuestra investigación muestra una historia más matizada, donde los beneficios geopolíticos fueron reales, pero los resultados económicos fueron mucho más específicos y orientados a la misión de lo que la gente suele suponer", añadió.

Para aislar el impacto causal del gasto de la NASA, los investigadores desarrollaron una estrategia empírica novedosa utilizando documentos desclasificados de la CIA. Mediante el análisis de informes de inteligencia sobre la tecnología espacial soviética de la era de la Guerra Fría, Kantor y Whalley identificaron qué industrias y condados estadounidenses ya se estaban especializando en investigación relacionada con el espacio antes de que comenzaran las principales iniciativas de gasto de la NASA.

Los hallazgos complican la narrativa familiar de la carrera espacial como una "marea creciente" para la economía nacional. Si bien las empresas que recibieron contratos de la NASA experimentaron grandes aumentos en empleo e inversión de capital, a menudo entre el 35% y el 50%, estos efectos fueron altamente localizados, con poca evidencia de efectos indirectos en otras industrias dentro del mismo condado o en regiones vecinas.

"Aterrizar estadounidenses en la luna y devolverlos a casa de manera segura fue un logro de ingeniería extraordinario, pero no generó el tipo de ganancias de productividad generalizadas que la gente suele asociar con los grandes avances tecnológicos", explicó Kantor.

Consistente con esta interpretación, Kantor y Whalley calcularon un multiplicador fiscal de aproximadamente 0,3 durante la carrera espacial. En términos prácticos, esto significa que por cada dólar que el gobierno federal gastó en el programa espacial, la producción económica local aumentó en aproximadamente 0,30 dólares, una cifra sustancialmente menor que el multiplicador de 0,6 a 0,8 típicamente asociado con el gasto gubernamental general.

La investigación también muestra que, aunque las empresas se expandieron y contrataron más trabajadores, estos cambios no se tradujeron en amplias ganancias de productividad.

En última instancia, Kantor y Whalley argumentan que la carrera espacial funcionó como una política industrial aplicada. En lugar de producir nuevo conocimiento científico fundamental, el programa aceleró y combinó tecnologías existentes para lograr un objetivo geopolítico específico.

Para los responsables políticos actuales que abogan por nuevos programas tipo "misión a la Luna" en áreas como el cambio climático o la medicina, Kantor sugiere una perspectiva más mesurada, argumentando que el valor de tales iniciativas debe evaluarse principalmente en función de si logran sus misiones declaradas, en lugar de expectativas de efectos económicos indirectos automáticos y generalizados.

Este estudio sobre la carrera espacial estadounidense cobra relevancia en el contexto actual de la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China, particularmente en el campo de la inteligencia artificial (IA). Según un análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), ambos países están siguiendo enfoques distintos en su desarrollo de IA.

Mientras Estados Unidos apuesta por la IA de frontera con la promesa de una productividad transformadora, justificando niveles históricos de inversión de capital, China está desplegando inversiones más específicas en manufactura y verticales orientadas al consumidor, según el CSIS. La teoría subyacente es que los modelos de IA adaptados a demandas comerciales específicas entregarán beneficios económicos significativos antes que los modelos de frontera.

Esta diferencia de enfoques refleja, en cierto modo, las lecciones que podrían extraerse del estudio de Kantor sobre la carrera espacial: los beneficios económicos de las grandes inversiones tecnológicas pueden ser más específicos y localizados de lo que comúnmente se asume, y su valor debe evaluarse principalmente en función de si logran sus objetivos declarados, más que en expectativas de efectos económicos indirectos automáticos y generalizados.

El decano Tim Chapin de la Facultad de Ciencias Sociales y Política Pública de la FSU destacó la importancia de este tipo de investigaciones: "Las investigaciones que nos ayudan a comprender los verdaderos impactos en la economía nacional de grandes olas tecnológicas como la carrera espacial son esenciales para informar las políticas públicas y los programas de inversión gubernamental".

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Estudio de la Universidad Estatal de Florida cuestiona el impacto económico de la carrera espacial estadounidense

Una investigación realizada por el profesor de economía Shawn Kantor de la Universidad Estatal de Florida (FSU) ofrece una nueva perspectiva sobre la creencia generalizada de que la carrera espacial de los años 50 y 60 fue un motor principal del crecimiento económico estadounidense, revelando que sus beneficios fueron más localizados y específicos de lo que comúnmente se asume.

26 ene 2026
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El estudio, publicado en el American Economic Review y realizado por Kantor junto al coautor Alexander Whalley de la Universidad de Calgary, encontró evidencia limitada de que el aumento del gasto federal en investigación y desarrollo durante la carrera espacial se tradujera en un crecimiento económico generalizado en todo el país, según informó la Universidad Estatal de Florida.

"Durante décadas, la icónica misión a la Luna ha sido tratada como una especie de milagro económico", señaló Kantor, quien es profesor distinguido L. Charles Hilton Jr. de Prosperidad Económica y Oportunidad Individual en la FSU. "Nuestra investigación muestra una historia más matizada, donde los beneficios geopolíticos fueron reales, pero los resultados económicos fueron mucho más específicos y orientados a la misión de lo que la gente suele suponer", añadió.

Para aislar el impacto causal del gasto de la NASA, los investigadores desarrollaron una estrategia empírica novedosa utilizando documentos desclasificados de la CIA. Mediante el análisis de informes de inteligencia sobre la tecnología espacial soviética de la era de la Guerra Fría, Kantor y Whalley identificaron qué industrias y condados estadounidenses ya se estaban especializando en investigación relacionada con el espacio antes de que comenzaran las principales iniciativas de gasto de la NASA.

Los hallazgos complican la narrativa familiar de la carrera espacial como una "marea creciente" para la economía nacional. Si bien las empresas que recibieron contratos de la NASA experimentaron grandes aumentos en empleo e inversión de capital, a menudo entre el 35% y el 50%, estos efectos fueron altamente localizados, con poca evidencia de efectos indirectos en otras industrias dentro del mismo condado o en regiones vecinas.

"Aterrizar estadounidenses en la luna y devolverlos a casa de manera segura fue un logro de ingeniería extraordinario, pero no generó el tipo de ganancias de productividad generalizadas que la gente suele asociar con los grandes avances tecnológicos", explicó Kantor.

Consistente con esta interpretación, Kantor y Whalley calcularon un multiplicador fiscal de aproximadamente 0,3 durante la carrera espacial. En términos prácticos, esto significa que por cada dólar que el gobierno federal gastó en el programa espacial, la producción económica local aumentó en aproximadamente 0,30 dólares, una cifra sustancialmente menor que el multiplicador de 0,6 a 0,8 típicamente asociado con el gasto gubernamental general.

La investigación también muestra que, aunque las empresas se expandieron y contrataron más trabajadores, estos cambios no se tradujeron en amplias ganancias de productividad.

En última instancia, Kantor y Whalley argumentan que la carrera espacial funcionó como una política industrial aplicada. En lugar de producir nuevo conocimiento científico fundamental, el programa aceleró y combinó tecnologías existentes para lograr un objetivo geopolítico específico.

Para los responsables políticos actuales que abogan por nuevos programas tipo "misión a la Luna" en áreas como el cambio climático o la medicina, Kantor sugiere una perspectiva más mesurada, argumentando que el valor de tales iniciativas debe evaluarse principalmente en función de si logran sus misiones declaradas, en lugar de expectativas de efectos económicos indirectos automáticos y generalizados.

Este estudio sobre la carrera espacial estadounidense cobra relevancia en el contexto actual de la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China, particularmente en el campo de la inteligencia artificial (IA). Según un análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), ambos países están siguiendo enfoques distintos en su desarrollo de IA.

Mientras Estados Unidos apuesta por la IA de frontera con la promesa de una productividad transformadora, justificando niveles históricos de inversión de capital, China está desplegando inversiones más específicas en manufactura y verticales orientadas al consumidor, según el CSIS. La teoría subyacente es que los modelos de IA adaptados a demandas comerciales específicas entregarán beneficios económicos significativos antes que los modelos de frontera.

Esta diferencia de enfoques refleja, en cierto modo, las lecciones que podrían extraerse del estudio de Kantor sobre la carrera espacial: los beneficios económicos de las grandes inversiones tecnológicas pueden ser más específicos y localizados de lo que comúnmente se asume, y su valor debe evaluarse principalmente en función de si logran sus objetivos declarados, más que en expectativas de efectos económicos indirectos automáticos y generalizados.

El decano Tim Chapin de la Facultad de Ciencias Sociales y Política Pública de la FSU destacó la importancia de este tipo de investigaciones: "Las investigaciones que nos ayudan a comprender los verdaderos impactos en la economía nacional de grandes olas tecnológicas como la carrera espacial son esenciales para informar las políticas públicas y los programas de inversión gubernamental".

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