

Amplias zonas de Europa occidental y central experimentan por segunda vez en 2026 un período prolongado de calor extremo, con temperaturas récord esperadas esta semana de junio, según informó The New York Times. El fenómeno está siendo impulsado por una fuerte área de alta presión estacionada sobre el continente europeo, conocida como "cúpula de calor".
La ola de calor que afecta actualmente a gran parte de Europa occidental y central está siendo causada por un sistema de alta presión persistente ubicado en las capas superiores de la atmósfera sobre el continente, según explicó la Real Sociedad Meteorológica con sede en Reading, Inglaterra.
Este fenómeno meteorológico, denominado "cúpula de calor", permite que el calor se acumule sobre una región durante varios días o incluso períodos más prolongados, según la institución británica. Las cúpulas de calor ocurren en todo el mundo y representan uno de los patrones meteorológicos más significativos asociados con temperaturas extremas.
La Real Sociedad Meteorológica describe el sistema de alta presión como una tapa sobre una olla. Este sistema limita el ascenso del aire, lo que significa que el aire caliente cerca de la superficie terrestre no puede elevarse y formar nubes. Con menos nubes, hay más luz solar, lo que permite que el suelo se caliente día tras día, según la explicación de la institución.
Météo-France, la agencia meteorológica de Francia, añade que estos sistemas de alta presión obstinados también pueden bloquear o desviar los frentes meteorológicos que pasan, lo que conduce a condiciones con pocas nubes y escasas precipitaciones.
Esta es la segunda vez en lo que va del año que muchas partes de Europa occidental y central experimentan un período prolongado de calor extremo, según reportó The New York Times. Se esperan temperaturas récord para el mes de junio durante esta semana.
El fenómeno de la cúpula de calor representa un patrón meteorológico cada vez más relevante en el contexto de los eventos climáticos extremos que afectan al continente europeo. La persistencia de estos sistemas de alta presión y su capacidad para mantener condiciones de calor extremo durante períodos prolongados plantea desafíos significativos para la población y las infraestructuras de las regiones afectadas.