Grecia: 15 años después de la crisis, entre la recuperación económica y el desencanto social
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Grecia: 15 años después de la crisis, entre la recuperación económica y el desencanto social

La economía griega muestra signos de recuperación con un crecimiento del 2%, el doble que la media europea, pero la sociedad sigue dividida entre quienes disfrutan del repunte y quienes continúan sufriendo las secuelas de una crisis que redujo el PIB en un 25% y disparó el desempleo al 30% hace una década y media.

INTERNACIONAL20 DIC 2025

Atenas presenta hoy dos caras contrapuestas que reflejan la compleja realidad de Grecia 15 años después del estallido de una crisis económica devastadora. Por un lado, el gobierno del primer ministro Kyriakos Mitsotakis celebra lo que considera un "caso de éxito", con indicadores macroeconómicos positivos y el reciente logro de la presidencia del Eurogrupo, la misma institución que impuso severas medidas de austeridad al país durante la Gran Recesión. Por otro lado, amplios sectores de la población griega experimentan un profundo desencanto ante la persistencia de problemas estructurales.

Según Michael Arghyrou, jefe de asesores económicos de Mitsotakis, "Grecia es un caso de éxito" gracias a las reformas implementadas que han generado "un círculo virtuoso de confianza, mejora económica y estabilidad". Los datos que respaldan esta visión son contundentes: crecimiento económico al 2% (el doble que la UE), reducción del desempleo al 8% desde máximos cercanos al 30%, saneamiento del sistema bancario y control de las finanzas públicas con un superávit fiscal que permite reducir la deuda en aproximadamente cinco puntos de PIB anuales.

Sin embargo, el novelista Petros Márkaris, una de las voces más respetadas del país, ofrece una perspectiva más matizada desde su hogar en el barrio ateniense de Kypseli: "Hemos dejado atrás esa sensación de final de los tiempos. Y hemos dado pasos para salir de la crisis, pero no hemos logrado escapar de su sombra", afirma según recoge El País. Márkaris describe una sociedad fragmentada en tres tercios: "Un tercio de la población está mejor que nunca; otro tercio vive al día, y el tercio de abajo, muchos pensionistas y jóvenes, está en situación desesperada".

La cara menos amable de la recuperación griega queda reflejada en indicadores que contradicen el optimismo gubernamental: el PIB sigue 20 puntos por debajo del nivel precrisis, la renta per cápita 10 puntos por debajo, la inversión no termina de recuperarse, y los índices de desigualdad y pobreza son de los más altos de Europa. El salario medio es de apenas 1.100 euros mensuales, solo por encima de Bulgaria y Hungría en la UE, mientras que el coste de vida se ha disparado, especialmente en vivienda y alimentación.

"El poder adquisitivo no se ha recuperado. La energía y la vivienda están carísimas, y en cambio los salarios apenas han subido salvo en los pocos sectores a los que les va estupendamente. Un kilo de carne costaba 13 euros; ahora son 20", explica Márkaris, quien añade que "un maestro ganaba unos 1.500 euros; ahora no llega a 1.200, de los que más de la mitad se van en vivienda y gastos asociados".

La polarización política complica aún más el panorama. El gobierno conservador de Mitsotakis lidera las encuestas con un 25% de apoyo, pero enfrenta acusaciones de corrupción y de mantener un discurso triunfalista alejado de la realidad cotidiana de muchos griegos. La izquierda, por su parte, sigue fragmentada tras el controvertido paso por el gobierno de Alexis Tsipras y Syriza, que según muchos analistas dejó "mal sabor de boca" entre sus votantes.

El exministro de Finanzas Yanis Varoufakis, figura conocida internacionalmente pero controvertida en su país, ofrece la visión más crítica: "Ese relato del éxito griego refleja las dificultades de la Europa actual para afrontar la realidad. La recuperación es un caso de éxito para los oligarcas y los financieros, pero un desastre para tres cuartas partes de los griegos", según declara al periódico español.

Los expertos económicos independientes adoptan posiciones intermedias. Tasos Anastasatos, economista jefe de Eurobank, reconoce logros importantes como la estabilización de las finanzas públicas y el saneamiento bancario, pero advierte que "un déficit por cuenta corriente del 7,2% en 2024 indica que aún queda trabajo por hacer". Nikos Vettas, del think tank Iobe, señala que la situación "es difícil de interpretar, con aspectos innegablemente positivos que coexisten con cierta falta de visión en la política económica".

El contraste entre barrios de Atenas ilustra esta dualidad. Mientras en Kolonaki, distrito céntrico y distinguido, no quedan rastros de la crisis, a solo 20 minutos a pie, en Omonia, persisten problemas graves de marginación, drogadicción y pobreza. Esta geografía desigual de la recuperación refleja las profundas fracturas sociales que la crisis dejó en el país.

La demografía representa otro desafío crítico. La emigración de jóvenes cualificados durante los años más duros de la crisis ha dejado una huella profunda, y muchos continúan abandonando el país ante la falta de oportunidades laborales bien remuneradas. Como señala Dimitri Vayanos, profesor de la London School, los duros recortes impuestos por la troika "hicieron que la crisis fuera innecesariamente larga y profunda, y provocaron un éxodo de la juventud más preparada".

El futuro inmediato presenta incertidumbres adicionales. Los fondos europeos Next Generation, que según los analistas explican aproximadamente la mitad del crecimiento actual, comenzarán a desaparecer en un año. La burbuja inmobiliaria impulsada por el turismo y la inversión extranjera amenaza con crear nuevos desequilibrios. Y la competitividad de la economía griega sigue siendo insuficiente para generar un crecimiento sostenible a largo plazo.

En este contexto contradictorio, Grecia se prepara para enfrentar los próximos años con una mezcla de optimismo cauteloso y preocupación latente. Como resume Evangelos Venizelos, exviceprimer ministro, el país está "cargado de antinomias y contradicciones en lo económico, en lo social y en lo político", prácticamente "ingobernable" por la polarización y la fragmentación política.

Quince años después del inicio de una de las crisis más profundas de su historia moderna, Grecia ha logrado cierta estabilidad macroeconómica, pero las cicatrices sociales permanecen abiertas y el camino hacia una recuperación plena sigue siendo largo y complejo.

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