El consumo de agua de la inteligencia artificial igualará las necesidades de 1.300 millones de personas para 2030, mientras que su gasto energético triplicará el consumo anual de casi 650 millones de habitantes, según un informe del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas. El estudio advierte que medir el impacto ambiental de la IA únicamente por emisiones de carbono oculta graves consecuencias sobre recursos hídricos y territoriales, especialmente en regiones que ya enfrentan escasez.