Jurado estadounidense condena a Meta y Google por diseñar plataformas adictivas para menores
Tecnología

Jurado estadounidense condena a Meta y Google por diseñar plataformas adictivas para menores

Un tribunal de Los Ángeles condenó a Meta y Google el 25 de marzo de 2026 a pagar 6 millones de dólares a Kaley, una joven que demandó a ambas empresas por haber diseñado deliberadamente Instagram y YouTube para ser adictivos, causándole depresión, ansiedad y trastorno dismórfico corporal desde los seis años. El veredicto, que responsabiliza a las plataformas por "actuar con malicia, opresión o fraude", marca un punto de inflexión histórico en la regulación de las redes sociales y abre la puerta a más de 2.000 demandas similares contra empresas de medios sociales acusadas de dañar la salud mental de menores mediante productos diseñados para enganchar.

TECNOLOGÍA12 JUL 2026

El caso KGM contra Meta y otros, como se conoce legalmente, representa la primera ocasión en que los gigantes de las redes sociales enfrentan responsabilidad legal no por el contenido que alojan, sino por el diseño inherente de sus plataformas. Según reportes del juicio, el abogado Mark Lanier, quien lidera la acusación, convenció al jurado de que Meta y Google habían ingeniería deliberadamente sus productos para ser adictivos, utilizando algoritmos diseñados para mantener a los usuarios enganchados sin importar las consecuencias para la salud mental de los menores.

Kaley, ahora de 20 años, comenzó a usar YouTube a los seis años e Instagram a los nueve. Según su testimonio en el juicio, rápidamente desarrolló una dependencia severa de las plataformas. En su primer entrevista con un periódico, Kaley describió cómo pasaba más de 16 horas en un solo día en Instagram, utilizando la aplicación desde el momento en que se despertaba hasta que se dormía. Cuando no estaba publicando contenido, pasaba horas desplazándose por el feed. Dejó de interactuar con su familia y dejó de salir de su casa.

La adicción de Kaley a las redes sociales fue acompañada por síntomas de abstinencia cuando su madre intentaba limitar su acceso. "Tenía síntomas de abstinencia. Era muy difícil hacer cualquier otra cosa", relató Kaley. Se despertaba en medio de la noche para buscar su teléfono, y cuando su madre le confiscaba el dispositivo, "suplicaba y lloraba" hasta recuperarlo. Cuando su madre eliminó Instagram de su teléfono, Kaley tomó un teléfono de segunda mano de su hermana mayor para descargar la aplicación nuevamente sin que su madre lo supiera.

Casi inmediatamente después de unirse a Instagram, Kaley comenzó a usar filtros que agrandaban sus ojos y acortaban su nariz. "Tomaba una selfie con un filtro y luego me veía a mí misma, cómo me veía realmente, y simplemente me sentía muy fea", explicó. "Me dio todas estas nuevas inseguridades y me hizo verme de una manera que otros realmente no me veían". A los 10 años, Kaley comenzó a autolesionarse. Posteriormente fue diagnosticada con depresión, ansiedad y trastorno dismórfico corporal clínico.

Kaley fue criada por una madre soltera en Chico, California, junto con un hermano y una hermana mayores, en un hogar con discapacidades de aprendizaje y sin mucho ingreso disponible. A los nueve años, había subido cientos de videos a YouTube y pronto tenía docenas de cuentas en YouTube e Instagram.

El veredicto del jurado asignó responsabilidad de la siguiente manera: Meta debe pagar el 70% de los 6 millones de dólares, mientras que Google paga el 30%. De los 6 millones, 3 millones fueron asignados como daños compensatorios y 3 millones adicionales como daños punitivos, reflejando la conclusión del jurado de que ambas empresas actuaron con malicia, opresión o fraude.

Mark Lanier, abogado de 65 años con 42 años de experiencia en litigios, dirigió la acusación contra Meta y Google. Lanier es un abogado cristiano devoto que ha ganado algunos de los casos de litigios más importantes en la historia de las grandes farmacéuticas. En 2018, ganó 4.690 millones de dólares (reducidos en apelación a 2.120 millones) para 22 mujeres con cáncer de ovario y sus familias después de que Johnson & Johnson no advirtiera sobre el riesgo carcinógeno asociado con el talco en su Baby Powder. En 2019, ganó un acuerdo de 260 millones de dólares de fabricantes y distribuidores de opioides en vísperas de lo que habría sido el primer juicio federal en la historia de la epidemia de opioides.

Para el caso de Kaley, Lanier empleó inteligencia artificial de vanguardia en su estrategia legal. Encargó a una empresa llamada BoodleBox que creara una IA personalizada que incorporara una combinación de Gemini de Google, Claude, ChatGPT y otros modelos existentes. Utilizó esta IA en "30 formas diferentes" para el caso de Kaley, según sus propias palabras.

Una de las aplicaciones más sofisticadas de esta IA fue la creación de modelos psicológicos de cada miembro del jurado. Durante la selección del jurado, los equipos legales recopilaron datos significativos sobre cada miembro, incluyendo edad, género, historial ocupacional, estado familiar, y respuestas a preguntas como quiénes eran tres personas que más admiraban y por qué, quiénes eran tres que menos admiraban, y cómo se sentían sobre diversos temas en una escala del uno al diez. Con este dossier de información, la IA de Lanier creó "un ejemplar demográfico y psicológico" de cada jurado que le permitió probar argumentos potenciales contra miembros individuales. Al final de cada día en la corte, alimentaba las transcripciones a su "jurado de sombra" de IA y hacía preguntas: ¿Qué pensó el jurado número 11 del testigo? ¿Qué pensó el jurado número siete que era importante? ¿Dónde se confundió el jurado número tres?

Lanier es un "fanático de la IA" autodescrito, y su firma emplea un equipo de cinco personas cuya única responsabilidad es producir un informe semanal sobre avances en IA durante los siete días anteriores.

Durante el juicio, Zuckerberg compareció el 18 de febrero flanqueado por un séquito adornado con Meta Ray-Bans, los lentes inteligentes más nuevos de la empresa. Lanier y su equipo de acusación estaban profundamente perturbados por esta aparición. Habían luchado duro por un jurado anónimo y no querían que los nombres se divulgaran de manera que Google pudiera acceder a sus correos electrónicos de Gmail o Meta pudiera acceder a sus cuentas de Facebook. "Entonces Zuckerberg aparece con guardaespaldas usando gafas Meta. Fácilmente podrían tomar fotos y luego hacer identificación facial y descubrir exactamente quiénes son los jurados", explicó Lanier. El equipo de acusación apeló al juez, señalando que el séquito de Zuckerberg estaba violando las reglas que prohibían cámaras en la sala. "El juez los hizo jurar que no habían tomado ninguna foto", dijo Lanier. "Y luego se quitaron las gafas".

En su declaración de apertura, Lanier apilaba tres bloques de juguete ABC uno encima del otro. "Pensé, le diré al jurado que este caso es tan simple como ABC – Adicting the Brains of Children (Adictando los Cerebros de los Niños)", explicó. "Hay un principio en psicología y aprendizaje llamado facilidad cognitiva: asignamos automáticamente credibilidad a las cosas que entendemos más fácilmente. Hay un principio en retórica: el poder de los treses. Los treses simplemente parecen resonar dentro de nuestras almas y mentes. ABC, uno, dos, tres".

El abogado de Meta, Paul Schmidt, presentó la declaración de apertura de la defensa, argumentando que la raíz de los problemas de salud mental de Kaley se encontraba en su crianza caótica, su vida familiar y sus discapacidades de aprendizaje, sugiriendo que estos problemas serían inherentes a su vida de todas formas. Lanier rechazó esta idea con una analogía: "Solo porque alguien tiene un dolor de cabeza no te da el derecho de golpearlos en la cabeza con una roca y decir, '¡Ya tenían un dolor de cabeza! ¡No me culpes!'".

Después de que Lanier hablara con los medios fuera de la corte en respuesta a la declaración de apertura de la defensa, el equipo de Meta se quejó con el juez de que su comentario estaba siendo ampliamente reportado en la prensa. Lanier nuevamente desplegó el poder de los treses en su respuesta: "Primero, no lo hice en la corte, estoy en la acera afuera. Segundo, han instruido al jurado que no lea ninguno de los medios. Tercero, los demandados en este caso son redes sociales. ¡Están produciendo comunicados de prensa! ¡Están publicando en Instagram!". Mientras el juicio estaba en curso, Meta había trabajado duro para difundir el mensaje de que la empresa se tomaba en serio el bienestar de los jóvenes, tanto en sus propias plataformas como en sus comunicaciones más amplias con el público. "Hace que mi pequeño comentario en la acera de la corte palidezca en comparación". Los abogados de Meta finalmente se retractaron. El juez señaló: "¿Se da cuenta de que hay cuatro vallas publicitarias alrededor de la corte con sus anuncios hablando sobre cómo se preocupan por los niños en todo lo que hacen, y se está quejando del Sr. Lanier?".

Snapchat y TikTok, nombrados en la demanda original de Kaley, se resolvieron fuera de la corte por una suma no divulgada antes de que comenzara el juicio.

Las implicaciones de este veredicto son profundas. Según Frances Haugen, una ex empleada de Facebook convertida en denunciante, Meta podría estar en riesgo de enfrentar 1 billón de dólares en daños futuros de decenas de miles de personas que han sido dañadas por el uso de sus plataformas siendo niños. Lanier estima que esta cifra podría ser una sobrestimación, pero señala que "decenas de miles de millones, fácil". Más de 2.000 demandas similares están siendo presentadas contra empresas de redes sociales acusadas de dañar la salud mental de los niños con productos adictivos por diseño, utilizando la ruta legal que Lanier probó viable en el caso de Kaley.

Lanier ha señalado que los políticos nunca responsabilizarán a estas empresas. "Lo único que temen es un jurado", dijo. "Obtengo 12 personas ordinarias, y están empoderadas. Y cuando escuchan esa evidencia y toman su juramento en serio, ¡bam!, pueden hacer algo".

El abogado también fue claro sobre la disparidad de recursos en el juicio. "El lado opuesto tenía recursos ilimitados. Tenían docenas de abogados en la sala. Llamarlo una historia de David contra Goliat quizás le da demasiado crédito a David, pero es el mejor descriptor que puedo dar", dijo. La disparidad entre él y sus oponentes era aún mayor que el mayor desajuste en la historia bíblica.

Lanier describe su trabajo como una "guerra santa". Es un cristiano devoto que cree que está en una misión divina para enfrentar a empresas que se enriquecen explotando a los vulnerables. Su fundación benéfica compró Yarnton Manor, una propiedad de grado II en Oxfordshire construida en 1611, y la convirtió en un centro de estudio religioso. Predica en una iglesia bautista cada domingo.

Respecto a la responsabilidad de los padres, Lanier fue directo: "Es muy ingenuo pensar que tenemos padres tan excelentes en este mundo que puedan enfrentarse a las compañías de billones de dólares, con sus algoritmos y sus herramientas engañosas, e estar lo suficientemente informados para luchar contra la tecnología más agresiva en la historia de la civilización humana. Los niños acceden a YouTube en la escuela. Los niños van a las casas de sus amigos. Los niños almuerzan con otros niños. ¿Hace diferencia la crianza? Por supuesto. ¿Pueden los padres vencer a la máquina? De ninguna manera".

Lanier también fue restringido en lo que podía discutir durante el juicio. No se le permitió hablar sobre el contenido alojado en las redes sociales, ya que legalmente YouTube e Instagram no son editores y no son responsables del contenido que alojan. Sin embargo, señaló que "el contenido es parte de lo que usan para adictarte". Utilizó una analogía: imagina entrar en una librería y tomar casualmente un libro de una mesa de exhibición, solo para ver que cada libro en cada mesa cambia para ser algo estadísticamente comprobado que es interesante para personas atraídas por ese tipo de libro, incluyendo algunos que podrían sorprenderte, enfurecerte o titilarte. Toca otro título, y todos los libros cambian nuevamente, mientras la librería reduce tus intereses de manera tan efectiva como puede. A diferencia de las librerías, los algoritmos de redes sociales quieren que navegues por siempre.

"Los algoritmos son amorales, son máquinas. Son implacables. Nunca los encontrarás vacilando, o con poca energía, o distraídos. Y todo su diseño es intentar mantener tu atención en su plataforma. Son aterradores", dijo Lanier.

El caso de Kaley también refleja una realidad más amplia sobre el poder de las grandes tecnológicas. Desde que se pararon detrás de Trump en su segunda inauguración, el poder de los titanes tecnológicos ha parecido más inasible que nunca. Lanier señala que las grandes tecnológicas ahora contratan a un cabildero por cada seis miembros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, que tiene 441 miembros.

Sin embargo, la victoria legal de Kaley representa un reckoning, un ajuste de cuentas que podría amenazar todo el modelo de negocio de las redes sociales. La pregunta ahora es si otras jurisdicciones seguirán el ejemplo de Los Ángeles, y si Meta y Google apelará el veredicto. Lo que es claro es que el caso ha establecido un precedente legal viable para miles de demandas futuras contra empresas de redes sociales por diseñar productos adictivos que dañan la salud mental de los menores.

SIGUE LEYENDO
MÁS DE TECNOLOGÍA
ColGlobal
Jurado estadounidense condena a Meta y Google por diseñar plataformas adictivas para menores
Tecnología

Jurado estadounidense condena a Meta y Google por diseñar plataformas adictivas para menores

Un tribunal de Los Ángeles condenó a Meta y Google el 25 de marzo de 2026 a pagar 6 millones de dólares a Kaley, una joven que demandó a ambas empresas por haber diseñado deliberadamente Instagram y YouTube para ser adictivos, causándole depresión, ansiedad y trastorno dismórfico corporal desde los seis años. El veredicto, que responsabiliza a las plataformas por "actuar con malicia, opresión o fraude", marca un punto de inflexión histórico en la regulación de las redes sociales y abre la puerta a más de 2.000 demandas similares contra empresas de medios sociales acusadas de dañar la salud mental de menores mediante productos diseñados para enganchar.

12 jul 2026
Tamaño de texto

El caso KGM contra Meta y otros, como se conoce legalmente, representa la primera ocasión en que los gigantes de las redes sociales enfrentan responsabilidad legal no por el contenido que alojan, sino por el diseño inherente de sus plataformas. Según reportes del juicio, el abogado Mark Lanier, quien lidera la acusación, convenció al jurado de que Meta y Google habían ingeniería deliberadamente sus productos para ser adictivos, utilizando algoritmos diseñados para mantener a los usuarios enganchados sin importar las consecuencias para la salud mental de los menores.

Kaley, ahora de 20 años, comenzó a usar YouTube a los seis años e Instagram a los nueve. Según su testimonio en el juicio, rápidamente desarrolló una dependencia severa de las plataformas. En su primer entrevista con un periódico, Kaley describió cómo pasaba más de 16 horas en un solo día en Instagram, utilizando la aplicación desde el momento en que se despertaba hasta que se dormía. Cuando no estaba publicando contenido, pasaba horas desplazándose por el feed. Dejó de interactuar con su familia y dejó de salir de su casa.

La adicción de Kaley a las redes sociales fue acompañada por síntomas de abstinencia cuando su madre intentaba limitar su acceso. "Tenía síntomas de abstinencia. Era muy difícil hacer cualquier otra cosa", relató Kaley. Se despertaba en medio de la noche para buscar su teléfono, y cuando su madre le confiscaba el dispositivo, "suplicaba y lloraba" hasta recuperarlo. Cuando su madre eliminó Instagram de su teléfono, Kaley tomó un teléfono de segunda mano de su hermana mayor para descargar la aplicación nuevamente sin que su madre lo supiera.

Casi inmediatamente después de unirse a Instagram, Kaley comenzó a usar filtros que agrandaban sus ojos y acortaban su nariz. "Tomaba una selfie con un filtro y luego me veía a mí misma, cómo me veía realmente, y simplemente me sentía muy fea", explicó. "Me dio todas estas nuevas inseguridades y me hizo verme de una manera que otros realmente no me veían". A los 10 años, Kaley comenzó a autolesionarse. Posteriormente fue diagnosticada con depresión, ansiedad y trastorno dismórfico corporal clínico.

Kaley fue criada por una madre soltera en Chico, California, junto con un hermano y una hermana mayores, en un hogar con discapacidades de aprendizaje y sin mucho ingreso disponible. A los nueve años, había subido cientos de videos a YouTube y pronto tenía docenas de cuentas en YouTube e Instagram.

El veredicto del jurado asignó responsabilidad de la siguiente manera: Meta debe pagar el 70% de los 6 millones de dólares, mientras que Google paga el 30%. De los 6 millones, 3 millones fueron asignados como daños compensatorios y 3 millones adicionales como daños punitivos, reflejando la conclusión del jurado de que ambas empresas actuaron con malicia, opresión o fraude.

Mark Lanier, abogado de 65 años con 42 años de experiencia en litigios, dirigió la acusación contra Meta y Google. Lanier es un abogado cristiano devoto que ha ganado algunos de los casos de litigios más importantes en la historia de las grandes farmacéuticas. En 2018, ganó 4.690 millones de dólares (reducidos en apelación a 2.120 millones) para 22 mujeres con cáncer de ovario y sus familias después de que Johnson & Johnson no advirtiera sobre el riesgo carcinógeno asociado con el talco en su Baby Powder. En 2019, ganó un acuerdo de 260 millones de dólares de fabricantes y distribuidores de opioides en vísperas de lo que habría sido el primer juicio federal en la historia de la epidemia de opioides.

Para el caso de Kaley, Lanier empleó inteligencia artificial de vanguardia en su estrategia legal. Encargó a una empresa llamada BoodleBox que creara una IA personalizada que incorporara una combinación de Gemini de Google, Claude, ChatGPT y otros modelos existentes. Utilizó esta IA en "30 formas diferentes" para el caso de Kaley, según sus propias palabras.

Una de las aplicaciones más sofisticadas de esta IA fue la creación de modelos psicológicos de cada miembro del jurado. Durante la selección del jurado, los equipos legales recopilaron datos significativos sobre cada miembro, incluyendo edad, género, historial ocupacional, estado familiar, y respuestas a preguntas como quiénes eran tres personas que más admiraban y por qué, quiénes eran tres que menos admiraban, y cómo se sentían sobre diversos temas en una escala del uno al diez. Con este dossier de información, la IA de Lanier creó "un ejemplar demográfico y psicológico" de cada jurado que le permitió probar argumentos potenciales contra miembros individuales. Al final de cada día en la corte, alimentaba las transcripciones a su "jurado de sombra" de IA y hacía preguntas: ¿Qué pensó el jurado número 11 del testigo? ¿Qué pensó el jurado número siete que era importante? ¿Dónde se confundió el jurado número tres?

Lanier es un "fanático de la IA" autodescrito, y su firma emplea un equipo de cinco personas cuya única responsabilidad es producir un informe semanal sobre avances en IA durante los siete días anteriores.

Durante el juicio, Zuckerberg compareció el 18 de febrero flanqueado por un séquito adornado con Meta Ray-Bans, los lentes inteligentes más nuevos de la empresa. Lanier y su equipo de acusación estaban profundamente perturbados por esta aparición. Habían luchado duro por un jurado anónimo y no querían que los nombres se divulgaran de manera que Google pudiera acceder a sus correos electrónicos de Gmail o Meta pudiera acceder a sus cuentas de Facebook. "Entonces Zuckerberg aparece con guardaespaldas usando gafas Meta. Fácilmente podrían tomar fotos y luego hacer identificación facial y descubrir exactamente quiénes son los jurados", explicó Lanier. El equipo de acusación apeló al juez, señalando que el séquito de Zuckerberg estaba violando las reglas que prohibían cámaras en la sala. "El juez los hizo jurar que no habían tomado ninguna foto", dijo Lanier. "Y luego se quitaron las gafas".

En su declaración de apertura, Lanier apilaba tres bloques de juguete ABC uno encima del otro. "Pensé, le diré al jurado que este caso es tan simple como ABC – Adicting the Brains of Children (Adictando los Cerebros de los Niños)", explicó. "Hay un principio en psicología y aprendizaje llamado facilidad cognitiva: asignamos automáticamente credibilidad a las cosas que entendemos más fácilmente. Hay un principio en retórica: el poder de los treses. Los treses simplemente parecen resonar dentro de nuestras almas y mentes. ABC, uno, dos, tres".

El abogado de Meta, Paul Schmidt, presentó la declaración de apertura de la defensa, argumentando que la raíz de los problemas de salud mental de Kaley se encontraba en su crianza caótica, su vida familiar y sus discapacidades de aprendizaje, sugiriendo que estos problemas serían inherentes a su vida de todas formas. Lanier rechazó esta idea con una analogía: "Solo porque alguien tiene un dolor de cabeza no te da el derecho de golpearlos en la cabeza con una roca y decir, '¡Ya tenían un dolor de cabeza! ¡No me culpes!'".

Después de que Lanier hablara con los medios fuera de la corte en respuesta a la declaración de apertura de la defensa, el equipo de Meta se quejó con el juez de que su comentario estaba siendo ampliamente reportado en la prensa. Lanier nuevamente desplegó el poder de los treses en su respuesta: "Primero, no lo hice en la corte, estoy en la acera afuera. Segundo, han instruido al jurado que no lea ninguno de los medios. Tercero, los demandados en este caso son redes sociales. ¡Están produciendo comunicados de prensa! ¡Están publicando en Instagram!". Mientras el juicio estaba en curso, Meta había trabajado duro para difundir el mensaje de que la empresa se tomaba en serio el bienestar de los jóvenes, tanto en sus propias plataformas como en sus comunicaciones más amplias con el público. "Hace que mi pequeño comentario en la acera de la corte palidezca en comparación". Los abogados de Meta finalmente se retractaron. El juez señaló: "¿Se da cuenta de que hay cuatro vallas publicitarias alrededor de la corte con sus anuncios hablando sobre cómo se preocupan por los niños en todo lo que hacen, y se está quejando del Sr. Lanier?".

Snapchat y TikTok, nombrados en la demanda original de Kaley, se resolvieron fuera de la corte por una suma no divulgada antes de que comenzara el juicio.

Las implicaciones de este veredicto son profundas. Según Frances Haugen, una ex empleada de Facebook convertida en denunciante, Meta podría estar en riesgo de enfrentar 1 billón de dólares en daños futuros de decenas de miles de personas que han sido dañadas por el uso de sus plataformas siendo niños. Lanier estima que esta cifra podría ser una sobrestimación, pero señala que "decenas de miles de millones, fácil". Más de 2.000 demandas similares están siendo presentadas contra empresas de redes sociales acusadas de dañar la salud mental de los niños con productos adictivos por diseño, utilizando la ruta legal que Lanier probó viable en el caso de Kaley.

Lanier ha señalado que los políticos nunca responsabilizarán a estas empresas. "Lo único que temen es un jurado", dijo. "Obtengo 12 personas ordinarias, y están empoderadas. Y cuando escuchan esa evidencia y toman su juramento en serio, ¡bam!, pueden hacer algo".

El abogado también fue claro sobre la disparidad de recursos en el juicio. "El lado opuesto tenía recursos ilimitados. Tenían docenas de abogados en la sala. Llamarlo una historia de David contra Goliat quizás le da demasiado crédito a David, pero es el mejor descriptor que puedo dar", dijo. La disparidad entre él y sus oponentes era aún mayor que el mayor desajuste en la historia bíblica.

Lanier describe su trabajo como una "guerra santa". Es un cristiano devoto que cree que está en una misión divina para enfrentar a empresas que se enriquecen explotando a los vulnerables. Su fundación benéfica compró Yarnton Manor, una propiedad de grado II en Oxfordshire construida en 1611, y la convirtió en un centro de estudio religioso. Predica en una iglesia bautista cada domingo.

Respecto a la responsabilidad de los padres, Lanier fue directo: "Es muy ingenuo pensar que tenemos padres tan excelentes en este mundo que puedan enfrentarse a las compañías de billones de dólares, con sus algoritmos y sus herramientas engañosas, e estar lo suficientemente informados para luchar contra la tecnología más agresiva en la historia de la civilización humana. Los niños acceden a YouTube en la escuela. Los niños van a las casas de sus amigos. Los niños almuerzan con otros niños. ¿Hace diferencia la crianza? Por supuesto. ¿Pueden los padres vencer a la máquina? De ninguna manera".

Lanier también fue restringido en lo que podía discutir durante el juicio. No se le permitió hablar sobre el contenido alojado en las redes sociales, ya que legalmente YouTube e Instagram no son editores y no son responsables del contenido que alojan. Sin embargo, señaló que "el contenido es parte de lo que usan para adictarte". Utilizó una analogía: imagina entrar en una librería y tomar casualmente un libro de una mesa de exhibición, solo para ver que cada libro en cada mesa cambia para ser algo estadísticamente comprobado que es interesante para personas atraídas por ese tipo de libro, incluyendo algunos que podrían sorprenderte, enfurecerte o titilarte. Toca otro título, y todos los libros cambian nuevamente, mientras la librería reduce tus intereses de manera tan efectiva como puede. A diferencia de las librerías, los algoritmos de redes sociales quieren que navegues por siempre.

"Los algoritmos son amorales, son máquinas. Son implacables. Nunca los encontrarás vacilando, o con poca energía, o distraídos. Y todo su diseño es intentar mantener tu atención en su plataforma. Son aterradores", dijo Lanier.

El caso de Kaley también refleja una realidad más amplia sobre el poder de las grandes tecnológicas. Desde que se pararon detrás de Trump en su segunda inauguración, el poder de los titanes tecnológicos ha parecido más inasible que nunca. Lanier señala que las grandes tecnológicas ahora contratan a un cabildero por cada seis miembros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, que tiene 441 miembros.

Sin embargo, la victoria legal de Kaley representa un reckoning, un ajuste de cuentas que podría amenazar todo el modelo de negocio de las redes sociales. La pregunta ahora es si otras jurisdicciones seguirán el ejemplo de Los Ángeles, y si Meta y Google apelará el veredicto. Lo que es claro es que el caso ha establecido un precedente legal viable para miles de demandas futuras contra empresas de redes sociales por diseñar productos adictivos que dañan la salud mental de los menores.

FUENTES
SIGUE LEYENDO