La policía keniana selló este jueves las principales vías de acceso al centro de Nairobi y desplegó fuerzas antidisturbios en todo el país para contener manifestaciones que conmemoran dos años desde las protestas lideradas por la Generación Z contra el proyecto de ley de finanzas de 2024, que dejaron más de 80 muertos según activistas. Los manifestantes exigen justicia por las víctimas mientras el gobierno del presidente William Ruto enfrenta acusaciones de brutalidad policial sin resolver y creciente descontento popular a un año de las elecciones de 2027.
La capital keniana amaneció este 25 de junio prácticamente desierta después de que las fuerzas de seguridad bloquearan el acceso al centro de la ciudad con barricadas, cañones de agua y alambre de púas, dejando a miles de ciudadanos varados en las afueras, según reportó la BBC. Muchos negocios y escuelas permanecieron cerrados mientras la policía montada dispersaba a grupos que intentaban congregarse en las calles.
Las protestas, convocadas principalmente a través de redes sociales, estaban previstas para realizarse en las principales ciudades del país, incluyendo Nairobi, Mombasa y partes del centro de Kenia, según ambas fuentes. Se registraron enfrentamientos aislados entre policía y manifestantes, con fuerzas de seguridad disparando gases lacrimógenos y manifestantes lanzando piedras en algunas áreas.
Imágenes de una estación de televisión local mostraron llamas y humo elevándose en el área de Githurai, cerca de Nairobi, donde manifestantes encendieron fuegos durante enfrentamientos con la policía, según la BBC. Varios arrestos fueron realizados por la policía antidisturbios en Nairobi mientras personas intentaban acceder al centro de la ciudad. En la ciudad costera de Mombasa, decenas de manifestantes se presentaron escoltados por fuerzas de seguridad.
El subdirector de policía Gilbert Masengeli justificó los bloqueos afirmando que buscaban garantizar que no entraran criminales o armas a la ciudad, y aseguró que el país permanecía en calma. "No hay carreteras bloqueadas. Solo estamos asegurando la seguridad de los kenianos. Solo estamos verificando si llevan armas", dijo Masengeli según la BBC. "Estoy agradecido porque no hay vehículos siendo quemados y la gente está realizando su trabajo", añadió.
Una fecha convertida en símbolo de resistencia
Para muchos jóvenes kenianos, el 25 de junio ya no es solo una fecha de protesta; se ha convertido en un símbolo de resistencia contra la brutalidad policial, las dificultades económicas y lo que los activistas ven como una brecha creciente entre líderes y ciudadanos, según DW.
"El 25 de junio es un recordatorio de lo que representa este régimen", dijo a DW Faith Njeri, estudiante universitaria en Nairobi. "Es un recordatorio de cuando ustedes perdieron legitimidad ante el pueblo de Kenia... por simplemente decir no al proyecto de ley de finanzas".
El activista juvenil Brian Otieno enfatizó la importancia de la conmemoración: "El jueves es nuestro día más grande que está por suceder", dijo según DW. "Celebrar la vida de los camaradas que murieron... Venimos con flores. Así que su gobierno debería prepararse para darnos seguridad".
El activismo digital continúa desempeñando un papel crucial en las protestas lideradas por la Generación Z. "Los kenianos hemos decidido que todos estamos cambiando nuestras fotos de perfil a Rex y los otros héroes que perdimos... Todos los que hemos perdido por la brutalidad policial", dijo Mercy Wanjiru según DW. "No pueden matarnos y gobernarnos".
Las víctimas y la búsqueda de justicia
Al menos 60 muertes fueron registradas durante las protestas, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Kenia (KNCHR), mandatada por el gobierno, reportó DW. Sin embargo, los manifestantes afirman que más de 80 personas murieron durante las demostraciones anti-gubernamentales de 2024 y las protestas del aniversario del año pasado, según la BBC.
Rex Masai, un activista de 29 años, fue la primera víctima mortal de las protestas contra el proyecto de ley de finanzas de junio de 2024, según DW. El empresario Kevin Mwangi recordó a las víctimas: "Estamos en ese mes oscuro... Rex Masai, Denzel Omondi, Eric Shieni, David Chege, Erickson Mutisya... y los muchos que desaparecieron", dijo a DW.
Algunos padres que perdieron hijos durante las protestas de 2024 han pedido al gobierno que les permita recordar pacíficamente a sus seres queridos. "No queremos gases lacrimógenos y batallas campales en las calles. Somos demasiado viejos para eso", dijo uno de los padres a periodistas en Nairobi, según la BBC.
Líderes de la oposición encabezados por Kalonzo Musyoka, Martha Karua y Eugene Wamalwa se unieron a las familias de las víctimas para depositar coronas en el parlamento en honor a quienes murieron durante las demostraciones de 2024, según la BBC.
Un movimiento descentralizado y sin liderazgo único
A diferencia de oleadas de protestas anteriores en Kenia, que a menudo giraban en torno a partidos políticos o actores establecidos de la sociedad civil, las manifestaciones contra el proyecto de ley de finanzas fueron marcadamente descentralizadas, según DW. La organización se desarrolló en gran medida en línea, a través de plataformas de redes sociales y redes locales conectadas de manera flexible.
Beatrice Waithera, líder nacional del Movimiento Chaleco Rojo, dijo a DW que este enfoque fue en parte una respuesta al creciente escrutinio de las reuniones públicas. "Tuvimos que movilizarnos discretamente de maneras que [el presidente William] Ruto tuvo que entrar en uno de los espacios en X, anteriormente Twitter, para intentar hablarnos", dijo Waithera.
Los espacios digitales se convirtieron en centros de coordinación, vinculando a jóvenes de todo el país. Las protestas atrajeron a estudiantes, jóvenes profesionales, trabajadores de la economía informal y manifestantes primerizos, formando una de las movilizaciones juveniles más espontáneas en la historia reciente de Kenia, según DW.
Persisten preguntas sobre el liderazgo del movimiento, con algunas figuras políticas intentando vincular las protestas a actores de la oposición o activistas conocidos. Pero los participantes a menudo rechazan esas narrativas. "Lo que sucedió en 2024, lo que sucedió en 2025, fue más grande que la vida, fue más grande que Boniface Mwangi, fue más grande que yo", dijo Waithera según DW.
Si bien reconoció que activistas veteranos sentaron las bases para el compromiso cívico, enfatizó que las protestas rápidamente superaron a cualquier individuo. "Fuimos lo suficientemente valientes para ocupar el parlamento y lo hicimos sin que Boniface Mwangi estuviera presente", dijo.
La ausencia de liderazgo centralizado se convirtió en una característica definitoria y, para muchos, una ventaja estratégica. Sin una sola figura principal, el movimiento resultó más difícil de cooptar o suprimir, incluso cuando las autoridades buscaron controlarlo, según DW.
Acusaciones de brutalidad policial y desapariciones forzadas
Las fuerzas de seguridad fueron acusadas de usar fuerza excesiva, con una investigación de la BBC encontrando que la policía había intentado deliberadamente matar a manifestantes, según reportó la cadena británica.
En los días que siguieron a las protestas de junio de 2024, decenas de personas fueron reportadas como secuestradas, supuestamente por miembros de las fuerzas de seguridad. Algunas fueron encontradas posteriormente gravemente golpeadas, mientras que otras fueron halladas muertas, alimentando preocupaciones sobre desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales, según la BBC.
Los grupos de derechos humanos y las familias de las víctimas han pedido repetidamente investigaciones sobre el presunto uso excesivo de la fuerza durante las protestas. "Los tribunales son apáticos a nuestros problemas", dijo Waithera según DW. "El poder judicial está capturado, el ejecutivo está capturado y el Servicio Nacional de Policía está capturado".
Los activistas coinciden en que junio de 2024 alteró la forma en que los jóvenes kenianos se relacionan con la autoridad. Incluso cuando se reportaron arrestos, intimidación y supuestos secuestros, la participación no colapsó. "El miedo se ha ido", dijo Waithera, reconociendo que los riesgos obligaron a una adaptación constante, según DW. "Así que el miedo se ha ido. Pero hemos tenido que volver y reinventar formas". Hoy, el movimiento opera tanto en línea como fuera de línea, movilizándose rápidamente sobre temas más allá de los impuestos, incluyendo gobernanza, rendición de cuentas policial y reformas económicas.
La respuesta del gobierno de Ruto
El presidente William Ruto dijo el viernes que las personas tenían derecho a protestar pero advirtió que cualquiera "movilizado para destruir propiedad o causar caos" no sería tolerado, según la BBC. Las autoridades han instado a los manifestantes a permanecer pacíficos y evitar actos de violencia, saqueos o destrucción de propiedad.
El presidente Ruto prometió recientemente compensar a las familias de quienes murieron durante las protestas pero se abstuvo de ofrecer una disculpa, según DW. La semana pasada, Ruto anunció un fondo de casi 15 millones de dólares (11 millones de libras) para compensar a casi 2.000 víctimas de abusos de derechos humanos relacionados con protestas entre 2017 y 2025 identificadas por grupos de derechos, según la BBC.
Ruto dijo que la compensación no era un "precio por la vida, el dolor o la pérdida" y no debería verse como una recompensa por la violencia o la criminalidad, según la BBC.
Sin embargo, las organizaciones de derechos humanos han rechazado el plan de compensación, citando la exclusión de algunas víctimas, pagos inadecuados y falta de transparencia, según la BBC.
Para las familias, la compensación por sí sola ofrece poco consuelo. "No hay mayor compensación. No hay cantidad de dinero que pague las vidas que perdimos", dijo Waithera según DW.
Waithera señala a familiares que aún buscan justicia a través de los tribunales. "Veo a Mama Rex yendo a los tribunales todo el tiempo", dijo. Argumenta que Kenia necesita un ajuste de cuentas más amplio, una conversación nacional similar a la sanación posconflicto. "Lo que sucede es que comienza una conversación nacional, para que una nación sane después de la guerra... Y al mismo tiempo, ¿por qué no ha [Ruto] emitido una disculpa nacional?", dijo según DW.
Varios líderes políticos, grupos de la sociedad civil y organizaciones de derechos humanos han expresado apoyo a las manifestaciones pacíficas, describiéndolas como parte del derecho a la expresión democrática protegido por la constitución del país, según la BBC.
El exvicepresidente de Ruto, Rigathi Gachagua, ahora un rival amargo, ha instado a los activistas de la Generación Z a mantenerse alejados de las calles, citando preocupaciones de que las protestas podrían volverse violentas. En cambio, ha llamado a los kenianos a permanecer en casa en una muestra simbólica de disidencia, según la BBC.
Contexto político y perspectivas futuras
El presidente Ruto enfrenta un creciente descontento público antes de las elecciones de 2027, con críticos acusando a su gobierno de no cumplir con promesas clave de campaña, según la BBC. Él rechaza esas afirmaciones, insistiendo en que su administración ha cumplido la mayoría de sus compromisos y diciendo que está listo para defender su historial mientras busca la reelección.
En junio de 2024, miles de kenianos protestaron contra los aumentos de impuestos propuestos, culminando en el asalto al parlamento y el eventual retiro del controvertido proyecto de ley de finanzas, según la BBC.
Muchos jóvenes kenianos dicen que poco ha cambiado fundamentalmente. El desempleo juvenil, el aumento del costo de vida y las preocupaciones sobre la gobernanza continúan resonando en la misma generación que primero se movilizó en línea y salió a las calles, según DW.
El futuro del movimiento sigue siendo incierto. Pero no se puede negar que su energía ha remodelado la forma en que muchos jóvenes kenianos se involucran con la política, pasando de la observación pasiva a la participación activa. "Estamos sufriendo", dijo Waithera según DW.
La frustración, sugiere, probablemente encontrará expresión más allá de las calles. "Pero ¿qué tan enojados estamos? Estamos enojados y vamos a ir a las urnas con eso", añadió, aludiendo a las elecciones generales de Kenia de 2027, según DW.
"Lo que sucedió en 2024, lo que sucedió en 2025, fue más grande que la vida", dijo Waithera. Para muchos, las protestas ya no son solo historia; son asuntos pendientes.