Un meteoro de aproximadamente un metro de ancho explotó sobre el noreste de Estados Unidos el sábado 30 de mayo, generando un doble estruendo sónico que sacudió edificios en Massachusetts, Rhode Island y New Hampshire. La explosión liberó energía equivalente a unas 300 toneladas de TNT y fue detectada por satélites de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), según confirmó la NASA.