

Mona Khalil, activista ambiental libanesa de 76 años que dedicó más de 25 años a proteger tortugas marinas en peligro de extinción en la costa sur del Líbano, murió el viernes tras ser herida en un ataque aéreo israelí que impactó su casa en la playa de Mansouri, cerca de la ciudad de Tiro, hace dos semanas, según informó un grupo ambiental local.
Khalil falleció después de varios días hospitalizada tras el bombardeo que golpeó su vivienda durante ataques israelíes en el sur del Líbano, según Green Southerners, organización ambientalista de la región. Su asistente, una mujer etíope, sufrió quemaduras pero se encuentra en recuperación, según informaron amigos de la conservacionista a medios locales.
La muerte de Khalil se produjo mientras los ataques aéreos israelíes se intensificaban en el sur del Líbano, generando preocupaciones sobre una renovación de la violencia a pesar de los esfuerzos diplomáticos para mantener una frágil paz regional, según la BBC. El medio británico indicó que contactó al ejército israelí para obtener una respuesta, sin recibir comentarios hasta el momento.
"Ella es una defensora ambiental profundamente comprometida", dijo Hisham Younes, fundador y presidente de Green Southerners, a la BBC. "Solía hablar de la playa como si fuera una persona. Su vínculo con el atardecer, su vínculo con el agua y las tortugas... estaba realmente dedicada a la conservación, y al alma, al espíritu de la conservación".
Durante más de 25 años, Khalil se dedicó a proteger las tortugas bobas y tortugas verdes en peligro de extinción que anidan en la costa sur del Líbano, según ambas fuentes. Su trabajo de conservación comenzó después de lo que sus seres queridos describieron como un encuentro que le cambió la vida con una tortuga poniendo huevos en la playa de Mansouri en 1999, según la BBC.
Refugiada de la guerra civil libanesa de 1975-1990, Khalil vivía en los Países Bajos pero había regresado para visitar la casa costera de su familia, según The Guardian. Una noche en la playa vio una tortuga verde poniendo huevos en la arena. Después de enterarse de que las poblaciones de tortugas marinas en el Líbano estaban amenazadas, se comprometió a protegerlas y posteriormente regresó permanentemente al país, según la BBC.
Un año después, en 2000, ayudó a establecer el Proyecto Casa Naranja, una iniciativa de ecoturismo y conservación con vista a la playa de Mansouri, según ambas fuentes. Khalil pintó la casa de color naranja para coincidir con el color nacional de los Países Bajos, que según ella le había dado refugio durante un tiempo de necesidad, según The Guardian.
Lo que comenzó como una pequeña casa de huéspedes evolucionó hasta convertirse en un centro de educación ambiental, protección de vida silvestre e investigación marina, atrayendo voluntarios y visitantes de todo el mundo, según la BBC. Khalil dirigió un santuario donde recibía voluntarios en su casa para limpiar y monitorear una playa de aproximadamente una milla de largo, y daba la bienvenida a turistas para que se quedaran y aprendieran sobre conservación, según The Guardian.
Los turistas extranjeros tenían que coordinar su viaje con el ejército libanés, ya que el alojamiento se encontraba en tierras que Israel había invadido y ocupado repetidamente, según The Guardian. Quienes lograban obtener permiso se quedaban en la casa idílica de Khalil, con su patio lleno de flores frecuentemente poblado de perros y gatos rescatados, a solo un corto paseo a través de plantaciones de banano hasta la playa, según la misma fuente.
Los cortes regulares de energía y la falta de aire acondicionado significaron que algunos visitantes dejaron reseñas desfavorables en línea, aunque la mayoría fueron elogiosas, ya que Khalil proporcionaba lo que otros alojamientos no podían: una oportunidad de presenciar y ayudar a las tortugas recién nacidas y participar en la protección de sus vulnerables poblaciones, según The Guardian.
Khalil pasó décadas monitoreando sitios de anidación, documentando vida marina y haciendo campañas contra el desarrollo costero, la contaminación y las prácticas pesqueras destructivas, según la BBC. Sus esfuerzos de conservación marina fueron inicialmente rechazados por algunas personas locales, incluidos desarrolladores inmobiliarios y pescadores que usaban pesca con dinamita, una práctica contra la que luchó exitosamente, según The Guardian.
Sus esfuerzos ayudaron a asegurar el estatus de protección para partes de la costa y aumentaron la conciencia sobre las amenazas que enfrentan los ecosistemas marinos en el Líbano, según la BBC.
Amigos y colegas dijeron que permaneció comprometida con su trabajo a pesar de años de conflicto en el sur del Líbano, según la BBC. Su casa había sido previamente dañada durante la guerra de 2006 entre Israel y Hezbolá, pero se negó a abandonar la playa que había pasado años protegiendo, según ambas fuentes.
"Mona se atrincheró dentro de su casa, sin recibir visitantes y creyendo que estaba segura porque es una civil", dijo la activista ambiental y amiga de Khalil, Maha Joumaa, a medios locales, según la BBC. Joumaa dijo que la decisión de Khalil de quedarse era consistente con su carácter. "Se negó absolutamente a ser desplazada, lo cual era apropiado para alguien tan determinada", dijo.
A pesar de las continuas invasiones de Israel, Khalil permaneció en su hogar, según The Guardian. En una entrevista de 2017, dijo que no había perdido la esperanza en la conservación de tortugas y continuaría indefinidamente. "Mientras Dios me dé vida", dijo, según la misma fuente.
Los grupos ambientalistas dijeron que el legado de Khalil perdurará a través del movimiento de conservación que ayudó a construir y a través de las generaciones de tortugas que continúan regresando a las costas del Líbano, según la BBC.
Paul Abi Rached, presidente de Terre Liban, recordó haber llevado a sus hijos a visitar a Khalil en Mansouri en 2017, cuando la ayudaron a liberar tortugas marinas bebés en la arena y las vieron dirigirse al Mediterráneo, según la BBC. "Su amor por las tortugas era evidente en cada palabra y cada acción, pero también lo era su amor por las personas", dijo a la BBC. "Ese, quizás, es el mayor legado de Mona: no solo protegió tortugas; inspiró a las personas a preocuparse por ellas".
El grupo de conservación de vida silvestre libanés Green Southerners lamentó la pérdida de una activista ambiental que, según dijeron, había inspirado a generaciones de libaneses a valorar y proteger sus ecosistemas, según The Guardian. "Su trabajo la convirtió en una de las voces más respetadas del Líbano para la conservación marina y la protección de la biodiversidad", dijo el grupo en un comunicado.
"Green Southerners condena enérgicamente el ataque que cobró la vida de Mona Khalil e hirió a su asistente. El ataque golpeó un sitio que había sido conocido durante mucho tiempo por la conservación ambiental, la protección de la biodiversidad y la conciencia pública. Su muerte es un recordatorio contundente del devastador costo que los ataques israelíes continúan cobrando sobre civiles, defensores ambientales y el patrimonio natural que buscaban proteger", según el comunicado citado por The Guardian.
Live Love Beirut, un grupo empresarial social enfocado en el medio ambiente, dijo que Khalil será "recordada a través de un legado increíble", según The Guardian. "Su vida fue desinteresada e impactante", dijo el grupo. "Que descanse en paz, y que el trabajo que tanto le importaba continúe por generaciones venideras".