Musk declara en juicio contra OpenAI que fue un idiota por financiar la empresa que hoy vale 840.000 millones de dólares
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Musk declara en juicio contra OpenAI que fue un idiota por financiar la empresa que hoy vale 840.000 millones de dólares

Elon Musk compareció este miércoles por segundo día consecutivo ante el juzgado de Oakland, California, en su demanda contra OpenAI, la empresa de inteligencia artificial que cofundó con Sam Altman. Durante más de cinco horas de declaración, el magnate afirmó que fue "un idiota" por proporcionar 38 millones de dólares en financiación gratuita para crear una compañía que hoy está valorada en 840.000 millones de dólares. Musk exige una compensación de 150.000 millones de dólares, alegando que OpenAI traicionó su misión original sin ánimo de lucro para convertirse en una empresa privada lucrativa.

TECNOLOGÍA30 ABR 2026

Elon Musk volvió al estrado del juzgado de Oakland, California, este miércoles en su batalla legal contra OpenAI, la empresa de inteligencia artificial que cofundó junto a Sam Altman, según reportó El País. Un día después de alertar sobre los peligros de la inteligencia artificial afirmando que "podría matarnos a todos", Musk se centró en explicar por qué abandonó la empresa y en responder, con tono hostil, a las preguntas de los abogados de OpenAI.

Durante más de cinco horas de declaración ante una sala llena de curiosos y periodistas, el magnate acusó a OpenAI de querer "tener el pastel y también comérselo", refiriéndose a que la empresa pretende ser simultáneamente una entidad con ánimo de lucro y una asociación benéfica, según las fuentes judiciales.

Esta vez, Sam Altman estuvo presente en la sala, sin mover un músculo y con una pequeña libreta en la mano, según los reportes del juicio. También salió a relucir la estrecha relación de Musk con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para quien ha sido consejero en cuestiones de inteligencia artificial.

**El núcleo de la disputa legal**

El epicentro de la batalla legal radica en que Musk afirma haber creado OpenAI con la intención de que fuera una entidad no lucrativa de ayuda a la humanidad, pero que Altman cambió su estructura empresarial y se enriquecido con ella, según su testimonio. Por eso, Musk exige una compensación de 150.000 millones de dólares, casi 130.000 millones de euros, que afirma donará a entidades benéficas, aunque no ha concretado cuáles.

Altman y OpenAI niegan estas acusaciones y afirman que Musk era más que consciente del cambio estructural y que esta demanda es una maniobra empresarial en su favor, según la defensa de la compañía.

"Fui un idiota que les proporcionó financiación gratuita para crear una start-up", declaró Musk ante el tribunal. "Les di 38 millones de dólares de financiación prácticamente gratuita para crear lo que acabaría convirtiéndose en una empresa valorada en 800.000 millones de dólares", añadió el magnate.

**Correos electrónicos como evidencia**

Durante la declaración salieron a relucir correos electrónicos, amables primero y más subidos de tono después, que durante años se enviaron Musk, Altman y Greg Brockman, el otro cofundador y ahora presidente de OpenAI, según documentos presentados en el juicio. El hombre más rico del mundo mostró cómo en ese intercambio él siempre se opuso a que la tecnológica pasara a ser una empresa con ánimo de lucro, insistiendo en que solo quería que fuera "buena para los seres humanos".

Según Musk, siempre evitó la búsqueda de beneficio porque era "una decisión muy mala" y él se veía como la persona que debía impedirlo, según su testimonio.

Sin embargo, el abogado de OpenAI, William Savitt, también le mostró otra serie de correos donde Musk hablaba de crear una empresa que él mismo controlaría, según la evidencia presentada. También le recordó las reuniones que tuvo con Altman, Brockman y Shivon Zilis, una de sus manos derechas en OpenAI y Neuralink, además de madre de varios de sus hijos.

La empresa afirma que Musk realizó movimientos y tuvo encuentros para convertir a OpenAI en una entidad con beneficios. Él ha asegurado que eso es falso, según su declaración.

**Tensión en la sala**

Ante el abogado de OpenAI, Musk cambió radicalmente de tono. "Sus preguntas no son simples. Sus preguntas están diseñadas para ponerme a prueba, básicamente", dijo con enfado, para luego contestar solo con monosílabos, según reportes del juicio. La jueza llegó a pedirles "calma" ante la escalada de tensión.

Musk se pintó a sí mismo como un buen tipo, en ocasiones ingenuo, alguien que ha sido engañado, según su narrativa en el estrado. También reconoció que "es posible" que llamara a alguien de la empresa "imbécil", pero que él nunca pierde las formas ni grita a nadie: "A veces tienes que usar un lenguaje que saque a la gente de su zona de confort", justificó.

Sin embargo, alzó la voz cuando llegó el turno de Savitt, el abogado de la parte contraria. "¡Sin mí, OpenAI no existiría!", clamó al ser preguntado sobre su contribución económica, relativamente modesta, al desarrollo de esa tecnología. "¡Contribuí con mi reputación! Todas esas cosas tienen valor", añadió el magnate.

**La transformación de OpenAI**

Tras la salida de Musk, OpenAI floreció en popularidad y valoración: hoy su valor se estima en unos 840.000 millones de dólares y prepara su salida a Bolsa, según datos de mercado. Musk insiste en que esa no era su finalidad, y por eso hace dos años decidió demandarla, así como a Microsoft, su principal socio, que para 2022 había invertido unos 10.000 millones de dólares en esta tecnología.

"No van a poner 10.000 millones en nada, a no ser que tengan un retorno enorme", afirmó Musk sobre el gigante tecnológico. De hecho, tras esa inversión, Altman le ofreció volver a participar en la empresa, y él se negó, afirmando que para entonces había "perdido la confianza" en su exsocio: "Francamente, parecía un soborno", declaró.

**Los intereses propios de Musk**

En su denuncia, igual que en este juicio, Musk ha hablado de los peligros de que una organización sin ánimo de lucro se transforme en empresa privada y del precedente que eso puede sentar, así como de los riesgos de que esta tecnología recaiga en pocas manos, según su argumentación legal.

Pero el propio Musk tiene intereses más allá del bien de la humanidad: su propia empresa de inteligencia artificial, xAI, que hace un par de meses fusionó con SpaceX, según información corporativa. Ambas han pasado a estar valoradas en 1,25 billones de dólares.

Lastrar el desarrollo de OpenAI, de la que ha tenido que reconocer ante el jurado que es "técnicamente un competidor", puede ayudar a que su propia empresa florezca más fuerte y más rápido, según analistas. Musk fundó xAI con todo el ánimo de lucro, aunque él afirma que esa no es la cuestión, sino el cambio de un modelo a otro.

**El argumento del tiempo**

Uno de los principales argumentos de OpenAI contra Musk es la tardanza con la que llega la denuncia, según la defensa de la empresa. Esta no coincidió con el cambio de naturaleza de la empresa, que ha sido paulatino. En 2019 OpenAI Inc, sin ánimo de lucro, creó OpenAI LP, con ánimo de lucro. La organización no gubernamental original seguía controlando la empresa y la búsqueda de lucro estaba limitada.

Pero esto se fue matizando con sucesivas reestructuraciones y la entrada de socios como Microsoft, según documentos corporativos. Su giro estructural para ganar dinero terminó de cristalizar el año pasado. En paralelo, mientras OpenAI se iba convirtiendo en una empresa tradicional, Musk intentó hacerse con su control dos veces, en 2018 y 2025, según evidencia presentada.

Musk llegó a pedir una moratoria global en la investigación de esta tecnología, azuzando los temores de la ciudadanía y los gobernantes, según reportes. OpenAI alcanzó una valoración de 500.000 millones de dólares, convirtiéndose en la start-up más valiosa del mundo, superando a SpaceX de Musk. Y este fundó xAI.

Musk ha asegurado que habría denunciado antes si hubiera "sabido que robaban a la caridad", según su testimonio. Y le preguntó a la jueza: "Con el debido respeto, ¿de verdad quieren que Microsoft controle toda la superinteligencia digital?".

**Testigos pendientes**

Además del creador de SpaceX, pasarán por el estrado testigos como el propio Sam Altman; el presidente ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella; la exresponsable de tecnología de OpenAI, Mira Murati; la ingeniera robótica Tasha McCauley, que fue parte de la junta de la empresa y trató de destituir a Altman; y quien fue ejecutiva de Neuralink, empresa de neurotecnologías de Musk, y parte de la junta de OpenAI, Shivon Zilis, según el calendario del juicio.

El jueves la vista se retomará con Musk volviendo al estrado para terminar su duelo dialéctico contra el abogado Savitt. Después se espera que declare uno de sus abogados, según fuentes judiciales.

La jueza del caso, Yvonne Gonzalez Rogers, de 61 años y experimentada en litigios tecnológicos, está tratando de mantener un bajo perfil mediático, algo casi imposible dada la magnitud del caso. Antes de empezar la vista del miércoles, riñó a una de las presentes por tomar fotos el día anterior, pues está prohibido, y también le exigió a Musk que publique lo menos posible en la red social X, según reportes de sala.

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