

Un grupo de eurodiputados presentará preguntas parlamentarias urgentes a la Comisión Europea tras la reunión celebrada el martes en Bruselas con una delegación talibán para discutir deportaciones de migrantes a Afganistán. Los legisladores denuncian que el encuentro, el primero de representantes del régimen islamista en la capital europea desde su regreso al poder en 2021, constituye una legitimación inaceptable de un gobierno no reconocido por los Veintisiete y acusado de apartheid de género.
La controversia por la reunión organizada por la Comisión Europea con representantes talibanes en Bruselas continúa escalando. El comisario de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, aseguró que en el encuentro no se realizaron "concesiones" al régimen islamista, según informó El País. Sin embargo, los talibanes afirman que se discutió la "reanudación de los servicios consulares", siguiendo el ejemplo de Alemania y Noruega, que ya han dado ese paso.
La eurodiputada neerlandesa de origen español Raquel García Hermida-Van der Walle, presidenta de la delegación parlamentaria para las relaciones con Afganistán, enviará este jueves una serie de preguntas parlamentarias urgentes al Ejecutivo europeo. La iniciativa cuenta con el respaldo de eurodiputados de diversos grupos políticos que critican el "hermetismo" de una Comisión que no les informó previamente del encuentro, a pesar de que el Parlamento había advertido específicamente contra este tipo de reuniones en una resolución con amplio apoyo hace apenas un mes.
García Hermida explicó a El País y la Cadena SER que las preguntas buscan aclarar "qué condiciones han puesto los talibanes encima de la mesa" y hasta qué punto están dispuestos los Estados participantes y la propia Comisión Europea a ceder a las mismas. "Obviamente, los talibanes no venían a Bruselas a tomarse un par de cafés y tés en un hotel cerca del aeropuerto de Zaventem, venían con una lista de peticiones y lo demostraron después, sacando ese comunicado inmediato", señaló la eurodiputada liberal.
El comunicado al que se refiere fue publicado inmediatamente después del encuentro por el jefe de la delegación afgana y portavoz de Exteriores talibán, Abdul Qahar Balkhi. En su declaración en redes sociales, Balkhi aseveró que en la cita, en la que participaron 15 Estados miembros, se trataron "temas relacionados con la reanudación de los servicios consulares para los afganos residentes en Europa, la construcción de confianza, una presencia efectiva y las vías para resolver los problemas de aquellos afganos que han solicitado asilo".
El representante talibán manifestó además su confianza en que el encuentro servirá para "ampliar el espacio de cooperación basado en el respeto mutuo y los beneficios compartidos". Esta declaración contrasta con la versión oficial de la Comisión Europea sobre el carácter puramente técnico de las conversaciones.
El comisario Brunner subrayó que el objetivo de las reuniones con los talibanes —esta fue la segunda, tras una primera celebrada en Kabul en enero— "no se trata de ningún tipo de concesión", sino de conversaciones "operativas" para ver cómo los Estados que así lo desean pueden "repatriar a los delincuentes". Según el comisario, una veintena de países de la Unión Europea, entre los que no se encuentra España, solicitaron estas gestiones con los talibanes a la Comisión en octubre pasado.
"Es una cuestión operativa, cómo se puede llevar a la práctica, sobre el terreno, la expulsión de los delincuentes que no tienen derecho a permanecer en la Unión Europea", insistió el político austriaco. No obstante, Brunner afirmó "desconocer" si los talibanes hablaron de relaciones consulares porque no estuvo presente en la cita y porque "eso es competencia de los Estados".
Estas explicaciones no satisfacen a los eurodiputados críticos. García Hermida subraya que el daño ya está hecho: "Solo a nivel simbólico, supone una legitimación enorme del régimen brutal de los talibanes en la arena internacional más grande que tenemos, que es el centro de nuestro poder político y diplomático como Unión Europea aquí en Bruselas", denunció.
La eurodiputada asegura que desde el Parlamento Europeo "no se va a aceptar como una mera cuestión técnica" este encuentro, porque se considera "un primer paso hacia esa normalización o legitimación del régimen". Según García Hermida, los talibanes buscaban precisamente esta legitimación desde el comienzo: "Hay un motivo por el que ellos llaman esta reunión histórica, porque lo es, porque es la primera vez que desde la vuelta de los talibanes al poder en 2021, se han podido reunir de una manera muy normal, muy legítima, a pesar de todo el secretismo de la Comisión, en la capital de la Unión Europea aquí en Bruselas, con representantes de la Unión Europea".
La eurodiputada insiste en que no era necesario darles esa plataforma: la reunión, recuerda, podría haberse celebrado en un tercer país, como se ha hecho en otras negociaciones con los talibanes en el pasado reciente.
"Es una hipocresía defender los derechos de las mujeres en Bruselas y estrechar la mano de quienes los pisotean en Kabul. Cuando la Comisión normaliza a los talibanes, está enviando un mensaje terrible: que los derechos de las mujeres son negociables y que la barbarie ha encontrado asiento en la mesa de la diplomacia europea", coincide la eurodiputada de Sumar Estrella Galán, del grupo La Izquierda, que también ha suscrito las preguntas parlamentarias a la Comisión.
La eurodiputada gallega Ana Miranda, de Los Verdes, denuncia que la reunión implica "saltarse todos los valores democráticos de una institución que tendría que estar denunciando la represión de los talibanes sobre las mujeres y el pueblo afgano, no recibiéndolos con todos los honores. Y no solo la Comisión, también los Estados que estuvieron presentes". Miranda también firmó las preguntas al Ejecutivo europeo.
El régimen talibán, que no está reconocido oficialmente por los Veintisiete, ha sido condenado por múltiples organizaciones internacionales por minar los derechos fundamentales de la población afgana, especialmente de las mujeres, a las que ha sometido a lo que estas organizaciones califican como apartheid de género.
Las preguntas parlamentarias urgentes que se presentarán este jueves buscan garantías de que en la cita la Unión Europea no dio ningún paso que pueda suponer una legitimación adicional del régimen islamista, más allá de abrirles las puertas a la capital de las instituciones europeas. Los eurodiputados críticos quieren aclaraciones inmediatas sobre el papel de la Comisión y el contenido de esas conversaciones, que según García Hermida "han sido recibidas como una traición de los valores de la UE" tanto por la ciudadanía europea como por la propia comunidad afgana en el exilio.
La controversia pone de manifiesto la tensión entre las necesidades operativas de algunos Estados miembros para gestionar deportaciones y los principios fundamentales de la Unión Europea en materia de derechos humanos. El debate sobre hasta qué punto es aceptable mantener contactos con regímenes no reconocidos por razones prácticas, y dónde trazar la línea entre cooperación técnica y legitimación política, promete intensificarse en las próximas semanas en el Parlamento Europeo.