Investigadores de la Universidad Estatal de Arizona desarrollaron una prueba de detección basada en orina que identifica con 90% de sensibilidad y 100% de especificidad a niños con trastorno del espectro autista mediante la medición de 17 metabolitos derivados de microbios intestinales, marcando un cambio desde el diagnóstico conductual tradicional hacia herramientas biológicas que podrían permitir intervenciones más tempranas.