Reino Unido anuncia regulación contra funciones adictivas en redes sociales tras veredicto histórico en EE.UU.
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Reino Unido anuncia regulación contra funciones adictivas en redes sociales tras veredicto histórico en EE.UU.

El primer ministro británico Keir Starmer anunció que su gobierno tomará medidas contra las características adictivas de las redes sociales, tras un veredicto judicial en California que responsabilizó a Meta y YouTube por daños causados a menores. El fallo, que ordenó el pago de 6 millones de dólares en compensación, marca un precedente en la regulación de plataformas tecnológicas y ha impulsado al gobierno británico a considerar la prohibición de redes sociales para menores de 16 años.

TECNOLOGÍA26 MAR 2026

Keir Starmer declaró que abordará las funciones adictivas de las redes sociales en medio de señales crecientes de que el gobierno del Reino Unido se prepara para endurecer las regulaciones sobre los riesgos que enfrentan los menores, según informó The Guardian. La declaración del primer ministro británico se produce después de que un tribunal de California responsabilizara a Meta y YouTube por daños causados al diseñar tecnología adictiva.

"Tengo absolutamente claro que necesitamos ir más lejos", dijo Starmer. "El statu quo no es suficientemente bueno. Necesitamos hacer más para proteger a los niños. Por eso estamos consultando sobre cuestiones como prohibir las redes sociales para menores de 16 años. Estoy muy interesado en que hagamos más sobre las características adictivas dentro de las redes sociales", según declaraciones recogidas por The Guardian.

El primer ministro británico señaló que el veredicto en el tribunal californiano indica una creciente expectativa pública de una regulación más agresiva de las plataformas tecnológicas.

El veredicto judicial en Estados Unidos representa un hito en la responsabilización de las empresas tecnológicas. Los jurados determinaron que las compañías tecnológicas fueron negligentes al no proporcionar advertencias adecuadas sobre los peligros potenciales de sus productos, según informó The Guardian. El jurado otorgó a la demandante, una mujer de 20 años que afirmó haberse vuelto adicta a las redes sociales cuando era niña, una compensación de 6 millones de dólares (4,5 millones de libras esterlinas), con Meta obligada a pagar el 70 por ciento y YouTube el resto.

El duque y la duquesa de Sussex se encontraban entre los activistas que celebraron el veredicto, calificándolo como "un ajuste de cuentas", según The Guardian. "Durante demasiado tiempo, las familias han pagado el precio por plataformas construidas con total desprecio por los niños a los que llegan", dijeron en un comunicado. "Apoyamos a cada padre y joven que se negó a ser silenciado. Hoy, la verdad ha sido escuchada y se ha establecido un precedente. Que este sea el cambio, donde la seguridad de nuestros niños finalmente se priorice por encima del beneficio".

Google, propietaria de YouTube, anunció que apelará el veredicto del jurado, que llegó después de nueve días de deliberación en la primera demanda sobre el presunto daño de las redes sociales a los jóvenes que llega a juicio, según The Guardian. "No estamos de acuerdo con el veredicto y planeamos apelar", dijo un portavoz de Google. "Este caso malinterpreta YouTube, que es una plataforma de transmisión construida responsablemente, no un sitio de redes sociales".

Meta había declarado previamente: "Respetuosamente no estamos de acuerdo con el veredicto y estamos evaluando nuestras opciones legales", según informó The Guardian.

En Bruselas, Henna Virkkunen, jefa digital de la Comisión Europea, dijo que el caso, junto con casos similares pendientes, enviaría "un mensaje muy claro" de que las plataformas en línea necesitan tomar en serio "los riesgos que están planteando", según The Guardian.

Otros activistas por redes sociales más seguras recibieron la decisión del jurado como un potencial punto de inflexión en los esfuerzos por reformar la forma en que se regulan plataformas como TikTok, Instagram y X, según The Guardian.

"El fallo enviará con razón ondas de choque a través del sector tecnológico y los gobiernos, y destaca cómo necesitamos legislar para una tecnología más segura que proteja a los jóvenes y su bienestar", dijo la Fundación Molly Rose, que se estableció después de la muerte de Molly Russell, de 14 años, quien estuvo expuesta a contenido dañino en Instagram, según The Guardian. "[El gobierno] puede hacer que la seguridad y el bienestar sean el precio que las empresas tecnológicas paguen por hacer negocios en el Reino Unido".

"Éticamente, esto tiene que servir como una advertencia para el sector tecnológico en general", dijo Thomas Lancaster del departamento de informática del Imperial College de Londres, según The Guardian. "Está bien tener políticas sobre quién puede usar tu servicio, pero si estas políticas no pueden aplicarse, eso está poniendo en riesgo a las personas, las mismas personas que las políticas están diseñadas para proteger".

Con más casos similares pendientes en tribunales estadounidenses, Sacha Haworth, directora ejecutiva del Tech Oversight Project, dijo a Reuters: "La era de la invencibilidad de las grandes tecnológicas ha terminado. Después de años de manipulación por parte de empresas como Google y Meta, nuevas pruebas y testimonios han corrido el telón y validado los daños sobre los que los jóvenes y los padres han estado hablando al mundo durante años", según citó The Guardian.

El caso marca un cambio significativo en la forma en que los tribunales y los gobiernos abordan la responsabilidad de las plataformas de redes sociales por el impacto de sus productos en los usuarios jóvenes. El veredicto establece un precedente legal que podría influir en futuras regulaciones tanto en Estados Unidos como en otros países, incluido el Reino Unido, donde el gobierno ya está considerando medidas más estrictas para proteger a los menores en línea.

La consulta del gobierno británico sobre la prohibición de redes sociales para menores de 16 años representa un enfoque más restrictivo que el adoptado hasta ahora por la mayoría de los países occidentales. Si se implementa, el Reino Unido se uniría a un pequeño grupo de naciones que han establecido límites de edad estrictos para el acceso a plataformas de redes sociales.

El debate sobre las características adictivas de las redes sociales se centra en elementos de diseño como los algoritmos de recomendación, las notificaciones constantes, el desplazamiento infinito y los sistemas de recompensa que mantienen a los usuarios, especialmente a los jóvenes, enganchados a las plataformas durante períodos prolongados. Los críticos argumentan que estas características están diseñadas intencionalmente para maximizar el tiempo de uso y, por lo tanto, los ingresos publicitarios, sin considerar adecuadamente el impacto en la salud mental y el bienestar de los usuarios jóvenes.

El veredicto californiano y la respuesta del gobierno británico señalan un momento de cambio en la relación entre las grandes empresas tecnológicas, los reguladores y la sociedad, con una creciente demanda de que las plataformas asuman mayor responsabilidad por el impacto de sus productos en los usuarios más vulnerables.

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