Revista científica estadounidense republica estudio de Barbacid sobre cáncer de páncreas tras escándalo por conflictos de interés no declarados
Ciencia

Revista científica estadounidense republica estudio de Barbacid sobre cáncer de páncreas tras escándalo por conflictos de interés no declarados

La revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) de Estados Unidos ha publicado una nueva versión del controvertido estudio del investigador español Mariano Barbacid sobre el tratamiento del cáncer de páncreas en ratones, después de retractarlo en marzo por conflictos de interés no declarados. El nuevo texto incluye modificaciones sustanciales en el apartado de conflictos de interés, donde Barbacid y dos colegas reconocen ahora ser cofundadores de la empresa Vega Oncotargets, creada para desarrollar terapias contra este tipo de cáncer, según informó El País.

CIENCIA2 JUN 2026

La revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), publicación de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, ha vuelto a publicar el estudio del investigador español Mariano Barbacid y su equipo sobre el tratamiento del cáncer de páncreas en ratones, pero con modificaciones significativas en el texto científico y, especialmente, en la declaración de conflictos de interés de los firmantes, según reportó El País.

La revista había retractado el trabajo original porque ni Barbacid ni sus colegas Carmen Guerra y Vasiliki Liaki informaron de que son copropietarios con otros socios de la empresa Vega Oncotargets, fundada para desarrollar nuevas terapias contra el cáncer de páncreas. Los editores de PNAS señalaron que se trataba de "un conflicto de intereses relevante no declarado en el momento de la presentación". El trabajo original sigue figurando como retractado.

En la nueva versión del estudio, Barbacid, Guerra y Liaki aparecen ya como "cofundadores de Vega Oncotargets". Según el nuevo texto, Barbacid figuraba como "propietario de 750 acciones, es decir, el 9,77% del total, pero ya no posee acciones". Tras la polémica retirada del estudio, adelantada por El País, Barbacid anunció hace un mes que renunciaría a beneficiarse económicamente de su investigación al desvincularse de las patentes del tratamiento y de la propia empresa.

En el nuevo estudio se asegura que Guerra posee 395 acciones, o el 5,15% del total, y Liaki posee 110 acciones, o el 1,43% del total de Vega Oncotargets, según la información publicada.

Los científicos también reconocen otros conflictos de interés, como tres contratos con las empresas Mirati Therapeutics (2021-2024), Verastem Oncology (2020-2024) y la propia Vega Oncotargets (2025-2026). Barbacid también declara tener acciones de las compañías farmacéuticas Pfizer (3.241 acciones), Bristol Myers Squibb (3.000), Merck Sharp & Dohme (2.184), y Johnson & Johnson (1.042). El investigador destaca que en todos los casos ese accionariado supone menos del 0,001% de las compañías. El valor de estas acciones asciende a unos 730.000 dólares, equivalentes a 626.807 euros, según El País.

Los tres firmantes del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) también declaran tres patentes. El estudio lo firman otros 21 científicos que no declaran ningún conflicto de interés.

Ese apartado solventa el problema deontológico del estudio, que podría suponer que Barbacid y sus compañeras violaron el código ético del CNIO, según la fuente. Pero no es el único cambio. El nuevo texto publicado por PNAS, que tiene su propio código identificador (DOI) distinto del que tenía el estudio que sigue retractado, muestra muchos otros cambios en su redacción. Una simple comparación de ambos textos revela otras ediciones de una versión a la otra, según El País.

El estudio original se publicó en la revista de la Academia Nacional de Ciencias el 2 de diciembre de 2025 y pasó desapercibido hasta que, el 27 de enero de 2026, la Fundación Cris organizó una rueda de prensa en la que Barbacid explicó los prometedores resultados del estudio en ratones y pidió apoyo para continuar investigando en esta línea. Junto a él participaba una enferma de cáncer de páncreas, a pesar de que el tratamiento experimental era inviable dárselo a pacientes y que la investigación estaba en un momento muy preliminar, según la información.

La noticia de que el equipo había curado el cáncer en roedores se distorsionó en sucesivas rondas de entrevistas de Barbacid en televisiones. La Fundación Cris, que financia las investigaciones de Barbacid, inició el 31 de enero una campaña de recogida de donaciones específica para apoyar los siguientes pasos del equipo.

Barbacid conoció la retirada del estudio al menos a partir del 12 de marzo, pero no informó de ello a la Fundación Cris, que siguió recaudando dinero de donantes, según El País. Tampoco lo notificó al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España, que financia el estudio y paga su sueldo como investigador de un centro público. La campaña de recogida de fondos recaudó 3,6 millones de euros. Parte de ese dinero podría ahora financiar el trabajo de la empresa cofundada por Barbacid Vega Oncotargets, que según sus fundadores se encuentra en números rojos.

Este lunes se conoció la noticia de la renuncia de Raúl Rabadán a ser el próximo director científico del CNIO por razones personales, según confirmaron a El País fuentes cercanas al centro. El investigador, que iba a dejar su puesto en la Universidad de Columbia en Estados Unidos para tomar el timón del CNIO, presentó su renuncia porque no quería enfrentarse a la dirección del centro debido a la crisis en la que está sumido desde hace casi dos años.

Fuentes cercanas al centro señalan que Rabadán estaba "aterrado" ante la posibilidad de dirigir el CNIO, donde se ha destapado una posible trama de corrupción que puede ser la mayor de la ciencia española, y que en estos momentos investiga la Fiscalía Anticorrupción, según la información publicada.

El caso plantea serias cuestiones sobre la integridad científica y la transparencia en la investigación financiada con fondos públicos y donaciones privadas. La falta de declaración inicial de conflictos de interés, la continuación de la recaudación de fondos tras conocerse la retractación del estudio, y la crisis institucional en el CNIO configuran un escándalo que afecta a uno de los centros de investigación oncológica más importantes de España. La investigación de la Fiscalía Anticorrupción determinará si hubo irregularidades legales más allá de las violaciones éticas ya evidentes.

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La revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) de Estados Unidos ha publicado una nueva versión del controvertido estudio del investigador español Mariano Barbacid sobre el tratamiento del cáncer de páncreas en ratones, después de retractarlo en marzo por conflictos de interés no declarados. El nuevo texto incluye modificaciones sustanciales en el apartado de conflictos de interés, donde Barbacid y dos colegas reconocen ahora ser cofundadores de la empresa Vega Oncotargets, creada para desarrollar terapias contra este tipo de cáncer, según informó El País.

2 jun 2026
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La revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), publicación de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, ha vuelto a publicar el estudio del investigador español Mariano Barbacid y su equipo sobre el tratamiento del cáncer de páncreas en ratones, pero con modificaciones significativas en el texto científico y, especialmente, en la declaración de conflictos de interés de los firmantes, según reportó El País.

La revista había retractado el trabajo original porque ni Barbacid ni sus colegas Carmen Guerra y Vasiliki Liaki informaron de que son copropietarios con otros socios de la empresa Vega Oncotargets, fundada para desarrollar nuevas terapias contra el cáncer de páncreas. Los editores de PNAS señalaron que se trataba de "un conflicto de intereses relevante no declarado en el momento de la presentación". El trabajo original sigue figurando como retractado.

En la nueva versión del estudio, Barbacid, Guerra y Liaki aparecen ya como "cofundadores de Vega Oncotargets". Según el nuevo texto, Barbacid figuraba como "propietario de 750 acciones, es decir, el 9,77% del total, pero ya no posee acciones". Tras la polémica retirada del estudio, adelantada por El País, Barbacid anunció hace un mes que renunciaría a beneficiarse económicamente de su investigación al desvincularse de las patentes del tratamiento y de la propia empresa.

En el nuevo estudio se asegura que Guerra posee 395 acciones, o el 5,15% del total, y Liaki posee 110 acciones, o el 1,43% del total de Vega Oncotargets, según la información publicada.

Los científicos también reconocen otros conflictos de interés, como tres contratos con las empresas Mirati Therapeutics (2021-2024), Verastem Oncology (2020-2024) y la propia Vega Oncotargets (2025-2026). Barbacid también declara tener acciones de las compañías farmacéuticas Pfizer (3.241 acciones), Bristol Myers Squibb (3.000), Merck Sharp & Dohme (2.184), y Johnson & Johnson (1.042). El investigador destaca que en todos los casos ese accionariado supone menos del 0,001% de las compañías. El valor de estas acciones asciende a unos 730.000 dólares, equivalentes a 626.807 euros, según El País.

Los tres firmantes del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) también declaran tres patentes. El estudio lo firman otros 21 científicos que no declaran ningún conflicto de interés.

Ese apartado solventa el problema deontológico del estudio, que podría suponer que Barbacid y sus compañeras violaron el código ético del CNIO, según la fuente. Pero no es el único cambio. El nuevo texto publicado por PNAS, que tiene su propio código identificador (DOI) distinto del que tenía el estudio que sigue retractado, muestra muchos otros cambios en su redacción. Una simple comparación de ambos textos revela otras ediciones de una versión a la otra, según El País.

El estudio original se publicó en la revista de la Academia Nacional de Ciencias el 2 de diciembre de 2025 y pasó desapercibido hasta que, el 27 de enero de 2026, la Fundación Cris organizó una rueda de prensa en la que Barbacid explicó los prometedores resultados del estudio en ratones y pidió apoyo para continuar investigando en esta línea. Junto a él participaba una enferma de cáncer de páncreas, a pesar de que el tratamiento experimental era inviable dárselo a pacientes y que la investigación estaba en un momento muy preliminar, según la información.

La noticia de que el equipo había curado el cáncer en roedores se distorsionó en sucesivas rondas de entrevistas de Barbacid en televisiones. La Fundación Cris, que financia las investigaciones de Barbacid, inició el 31 de enero una campaña de recogida de donaciones específica para apoyar los siguientes pasos del equipo.

Barbacid conoció la retirada del estudio al menos a partir del 12 de marzo, pero no informó de ello a la Fundación Cris, que siguió recaudando dinero de donantes, según El País. Tampoco lo notificó al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España, que financia el estudio y paga su sueldo como investigador de un centro público. La campaña de recogida de fondos recaudó 3,6 millones de euros. Parte de ese dinero podría ahora financiar el trabajo de la empresa cofundada por Barbacid Vega Oncotargets, que según sus fundadores se encuentra en números rojos.

Este lunes se conoció la noticia de la renuncia de Raúl Rabadán a ser el próximo director científico del CNIO por razones personales, según confirmaron a El País fuentes cercanas al centro. El investigador, que iba a dejar su puesto en la Universidad de Columbia en Estados Unidos para tomar el timón del CNIO, presentó su renuncia porque no quería enfrentarse a la dirección del centro debido a la crisis en la que está sumido desde hace casi dos años.

Fuentes cercanas al centro señalan que Rabadán estaba "aterrado" ante la posibilidad de dirigir el CNIO, donde se ha destapado una posible trama de corrupción que puede ser la mayor de la ciencia española, y que en estos momentos investiga la Fiscalía Anticorrupción, según la información publicada.

El caso plantea serias cuestiones sobre la integridad científica y la transparencia en la investigación financiada con fondos públicos y donaciones privadas. La falta de declaración inicial de conflictos de interés, la continuación de la recaudación de fondos tras conocerse la retractación del estudio, y la crisis institucional en el CNIO configuran un escándalo que afecta a uno de los centros de investigación oncológica más importantes de España. La investigación de la Fiscalía Anticorrupción determinará si hubo irregularidades legales más allá de las violaciones éticas ya evidentes.

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