Satélites de la Agencia Espacial Europea revelan cambio inesperado en el flujo del núcleo externo de la Tierra
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Satélites de la Agencia Espacial Europea revelan cambio inesperado en el flujo del núcleo externo de la Tierra

El hierro líquido en el núcleo externo terrestre cambió abruptamente de dirección en 2010, pasando de moverse débilmente hacia el oeste a fluir fuertemente hacia el este bajo el Pacífico ecuatorial, según revela un estudio publicado en el Journal of Studies of Earth's Deep Interior que utilizó datos de los satélites Swarm y CryoSat de la Agencia Espacial Europea (ESA). El hallazgo, que analiza observaciones entre 1997 y 2025, ofrece nueva información sobre la dinámica del núcleo terrestre, ubicado a 2200 kilómetros bajo la superficie y responsable de generar el campo geomagnético del planeta.

CIENCIA22 MAY 2026

Una amplia región de fluido rico en hierro bajo el Pacífico ecuatorial invirtió su dirección de movimiento en 2010, cambiando de un desplazamiento débil hacia el oeste a un flujo fuerte hacia el este, según un estudio que combinó observaciones terrestres y datos satelitales recopilados entre 1997 y 2025. La investigación, publicada en el Journal of Studies of Earth's Deep Interior, utilizó información de las misiones Swarm y CryoSat de la ESA, así como datos de las misiones alemana CHAMP y danesa Ørsted.

Frederik Dahl Madsen, autor principal del estudio e investigador de la Escuela de Geociencias de la Universidad de Edimburgo, señaló que la reversión del flujo a gran escala bajo el Pacífico plantea nuevas interrogantes sobre la dinámica del núcleo terrestre. El núcleo externo, compuesto de hierro líquido que circula aproximadamente 2200 kilómetros bajo la superficie, genera el campo geomagnético de la Tierra a medida que se mueve.

Los tres satélites de la misión Swarm, lanzados en 2013, están equipados con magnetómetros altamente sensibles capaces de mapear el campo magnético terrestre con precisión excepcional. Estas observaciones permitieron a los investigadores reconstruir los patrones de flujo en evolución en el límite entre el núcleo y el manto, e identificar los cambios súbitos asociados con la reversión bajo el Pacífico.

Según Anja Stromme, gerente de la misión Swarm de la ESA, el conjunto de datos a largo plazo proporcionado por Swarm resulta fundamental para este estudio. Stromme destacó que aunque Swarm fue lanzado después del evento de reversión dramática de 2010, ha proporcionado datos de alta precisión que informan sobre el núcleo interno de la Tierra en el período posterior.

El estudio representa un avance en la comprensión de cómo el núcleo terrestre opera como parte de un sistema acoplado en el que los procesos atmosféricos, oceánicos, criosféricos y de la Tierra sólida interactúan a través de escalas temporales que van desde días hasta millones de años. Una medición que captura una variable en una ubicación y un momento tiene valor interpretativo limitado hasta que se integra en series más largas y una cobertura espacial más amplia que permita separar la variabilidad natural del cambio forzado.

La información satelital resulta especialmente valiosa porque la ciencia de la Tierra enfrenta el desafío de que sus preguntas más importantes operan en escalas temporales que ninguna carrera de investigación individual puede observar directamente. Esto convierte el registro archivado, ya sea en hielo, sedimento, roca o datos satelitales, en tan importante como cualquier nueva medición.

El siguiente paso en la investigación consiste en colocar el resultado dentro de series temporales más largas y compararlo con instrumentos independientes y sitios independientes. Las observaciones del sistema terrestre obtienen la mayor parte de su poder interpretativo de la densidad de la red y la profundidad temporal, no de ninguna medición única por precisa que sea. Las simulaciones de modelos que asimilen los nuevos datos ayudarán a aclarar si la observación encaja cómodamente dentro de la variabilidad natural conocida o representa un cambio que los modelos existentes no reproducen.

La investigación subraya la importancia de mantener capacidades de observación satelital a largo plazo para monitorear procesos geofísicos que ocurren en escalas temporales que exceden los ciclos de financiamiento típicos de proyectos científicos individuales. El campo geomagnético terrestre no solo protege al planeta de la radiación solar, sino que también proporciona información crucial sobre los procesos dinámicos que ocurren en las profundidades inaccesibles del interior terrestre.

Los datos recopilados por las misiones satelitales permiten a los científicos observar cambios en el campo magnético que reflejan movimientos en el núcleo externo líquido, proporcionando una ventana única hacia procesos que de otra manera serían imposibles de estudiar directamente. La reversión detectada en 2010 representa un cambio significativo en el comportamiento del núcleo que los investigadores aún trabajan para comprender completamente.

La continuidad de las observaciones resulta esencial para determinar si eventos como la reversión de 2010 son parte de ciclos naturales de largo plazo o representan cambios más fundamentales en la dinámica del núcleo terrestre. La capacidad de los satélites para proporcionar cobertura global y mediciones consistentes a lo largo del tiempo los convierte en herramientas indispensables para este tipo de investigación geofísica.

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El hierro líquido en el núcleo externo terrestre cambió abruptamente de dirección en 2010, pasando de moverse débilmente hacia el oeste a fluir fuertemente hacia el este bajo el Pacífico ecuatorial, según revela un estudio publicado en el Journal of Studies of Earth's Deep Interior que utilizó datos de los satélites Swarm y CryoSat de la Agencia Espacial Europea (ESA). El hallazgo, que analiza observaciones entre 1997 y 2025, ofrece nueva información sobre la dinámica del núcleo terrestre, ubicado a 2200 kilómetros bajo la superficie y responsable de generar el campo geomagnético del planeta.

22 may 2026
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Una amplia región de fluido rico en hierro bajo el Pacífico ecuatorial invirtió su dirección de movimiento en 2010, cambiando de un desplazamiento débil hacia el oeste a un flujo fuerte hacia el este, según un estudio que combinó observaciones terrestres y datos satelitales recopilados entre 1997 y 2025. La investigación, publicada en el Journal of Studies of Earth's Deep Interior, utilizó información de las misiones Swarm y CryoSat de la ESA, así como datos de las misiones alemana CHAMP y danesa Ørsted.

Frederik Dahl Madsen, autor principal del estudio e investigador de la Escuela de Geociencias de la Universidad de Edimburgo, señaló que la reversión del flujo a gran escala bajo el Pacífico plantea nuevas interrogantes sobre la dinámica del núcleo terrestre. El núcleo externo, compuesto de hierro líquido que circula aproximadamente 2200 kilómetros bajo la superficie, genera el campo geomagnético de la Tierra a medida que se mueve.

Los tres satélites de la misión Swarm, lanzados en 2013, están equipados con magnetómetros altamente sensibles capaces de mapear el campo magnético terrestre con precisión excepcional. Estas observaciones permitieron a los investigadores reconstruir los patrones de flujo en evolución en el límite entre el núcleo y el manto, e identificar los cambios súbitos asociados con la reversión bajo el Pacífico.

Según Anja Stromme, gerente de la misión Swarm de la ESA, el conjunto de datos a largo plazo proporcionado por Swarm resulta fundamental para este estudio. Stromme destacó que aunque Swarm fue lanzado después del evento de reversión dramática de 2010, ha proporcionado datos de alta precisión que informan sobre el núcleo interno de la Tierra en el período posterior.

El estudio representa un avance en la comprensión de cómo el núcleo terrestre opera como parte de un sistema acoplado en el que los procesos atmosféricos, oceánicos, criosféricos y de la Tierra sólida interactúan a través de escalas temporales que van desde días hasta millones de años. Una medición que captura una variable en una ubicación y un momento tiene valor interpretativo limitado hasta que se integra en series más largas y una cobertura espacial más amplia que permita separar la variabilidad natural del cambio forzado.

La información satelital resulta especialmente valiosa porque la ciencia de la Tierra enfrenta el desafío de que sus preguntas más importantes operan en escalas temporales que ninguna carrera de investigación individual puede observar directamente. Esto convierte el registro archivado, ya sea en hielo, sedimento, roca o datos satelitales, en tan importante como cualquier nueva medición.

El siguiente paso en la investigación consiste en colocar el resultado dentro de series temporales más largas y compararlo con instrumentos independientes y sitios independientes. Las observaciones del sistema terrestre obtienen la mayor parte de su poder interpretativo de la densidad de la red y la profundidad temporal, no de ninguna medición única por precisa que sea. Las simulaciones de modelos que asimilen los nuevos datos ayudarán a aclarar si la observación encaja cómodamente dentro de la variabilidad natural conocida o representa un cambio que los modelos existentes no reproducen.

La investigación subraya la importancia de mantener capacidades de observación satelital a largo plazo para monitorear procesos geofísicos que ocurren en escalas temporales que exceden los ciclos de financiamiento típicos de proyectos científicos individuales. El campo geomagnético terrestre no solo protege al planeta de la radiación solar, sino que también proporciona información crucial sobre los procesos dinámicos que ocurren en las profundidades inaccesibles del interior terrestre.

Los datos recopilados por las misiones satelitales permiten a los científicos observar cambios en el campo magnético que reflejan movimientos en el núcleo externo líquido, proporcionando una ventana única hacia procesos que de otra manera serían imposibles de estudiar directamente. La reversión detectada en 2010 representa un cambio significativo en el comportamiento del núcleo que los investigadores aún trabajan para comprender completamente.

La continuidad de las observaciones resulta esencial para determinar si eventos como la reversión de 2010 son parte de ciclos naturales de largo plazo o representan cambios más fundamentales en la dinámica del núcleo terrestre. La capacidad de los satélites para proporcionar cobertura global y mediciones consistentes a lo largo del tiempo los convierte en herramientas indispensables para este tipo de investigación geofísica.

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