

SpaceX planea lanzar el 23 de junio su cápsula experimental Starfall, un vehículo orbital de carga diseñado para almacenar equipamiento militar en el espacio y desplegarlo en cualquier punto del planeta en cuestión de horas, según documentos de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos. La prueba suborbital marcará el primer paso hacia un sistema que podría revolucionar la logística militar global y reducir la necesidad de depósitos terrestres.
SpaceX lanzará después de las 6:43 de la mañana hora del este del martes 23 de junio un cohete Falcon 9 desde el Complejo de Lanzamiento Espacial 40 en la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral en Florida, según anunció la compañía. La carga útil será la cápsula experimental Starfall, un vehículo orbital diseñado para transportar suministros y equipamiento que podría transformar la forma en que los militares estadounidenses y sus aliados mantienen sus capacidades de despliegue global.
Según documentos publicados por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos, Starfall tiene forma de disco gigante similar a un puck de hockey. La cápsula mide 10 pies (3 metros) de diámetro y 2,5 pies (75 centímetros) de grosor, con un peso total de 2,1 toneladas y capacidad para transportar una tonelada de carga, según la documentación oficial.
La parte superior de la cápsula está fabricada con aluminio y materiales especiales de protección térmica, mientras que la mitad inferior está hecha de fibra de carbono envuelta en una capa protectora térmica de alto rendimiento, según los documentos de la FAA. La cápsula no cuenta con sistema de propulsión propio, aunque sí tiene propulsores de control de actitud que utilizan gas nitrógeno comprimido y un sistema de paracaídas para el reingreso atmosférico. Para proteger la carga, la cápsula está presurizada con nitrógeno u otro gas inerte.
Dado que no tiene propulsión a bordo, Starfall permanece conectada a una estructura mientras está en órbita que le proporciona un impulso considerable cuando llega el momento de regresar a la Tierra, según SpaceX.
La compañía ha diseñado Starfall con dos propósitos principales, según la información divulgada. El primero es funcionar como laboratorio orbital robótico dirigido a empresas privadas en la era posterior a la Estación Espacial Internacional. Aunque no es tan grande ni versátil como el laboratorio espacial, SpaceX afirma que Starfall puede ofrecer a los clientes acceso a condiciones de ingravidez y vacío para investigación científica o fabricación orbital de productos de precisión como cristales o medicamentos.
Sin embargo, el segundo papel potencial resulta más significativo desde el punto de vista estratégico. SpaceX concibe Starfall como una forma de almacenar carga en órbita para entrega rápida punto a punto en casi cualquier lugar del mundo con muy poco tiempo de preaviso, según la compañía. La idea es que una flota de estas cápsulas y sus naves nodriza podrían estar estacionadas en diversas órbitas y luego ser desorbitadas bajo comando.
Un sistema de este tipo resultaría muy atractivo para operaciones de ayuda en desastres y aún más para los militares estadounidenses y aliados, que actualmente dedican gran cantidad de tiempo y esfuerzo a mantener depósitos de suministros alrededor del mundo para prepararse ante futuras contingencias, según SpaceX. Al colocar estos suministros en el espacio, se requerirían menos depósitos terrestres, los problemas de seguridad quedarían prácticamente eliminados y no sería necesario negociar con naciones anfitrionas, según la propuesta de la compañía.
Esta no es una idea nueva en el ámbito militar y aeroespacial. La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha estudiado el uso de cohetes de carga, y la compañía aeroespacial y de defensa Inversion ha propuesto la idea de transportes de carga orbitales, según reportes previos. Sin embargo, las capacidades avanzadas de lanzamiento de SpaceX, incluyendo Starship con su capacidad de 100 toneladas, significan que la compañía podría llevar cápsulas Starfall al espacio casi como una consideración secundaria durante misiones de rutina, según analistas del sector.
El concepto de depósitos militares orbitales resolvería varios problemas logísticos críticos que enfrentan las fuerzas armadas modernas. Actualmente, mantener cadenas de suministro globales requiere negociaciones diplomáticas complejas, instalaciones terrestres vulnerables a ataques y personal dedicado a la seguridad de estos depósitos. Un sistema orbital eliminaría estas vulnerabilidades mientras proporciona tiempos de respuesta sin precedentes para el despliegue de equipamiento en zonas de crisis.
Si todo transcurre según lo programado, el vuelo de demostración enviará la cápsula Starfall en una trayectoria suborbital hacia un área de recuperación ubicada a 700 millas náuticas (805 millas, 1.300 kilómetros) de la costa oeste de América del Norte, según SpaceX. Después del amerizaje, SpaceX intentará recuperar la cápsula si es posible, según la compañía.
El lanzamiento representa un paso significativo en la comercialización del espacio orbital bajo y en la militarización de las capacidades espaciales. Mientras que SpaceX ha revolucionado el acceso al espacio con cohetes reutilizables y lanzamientos frecuentes, Starfall podría abrir una nueva era en la que el espacio no solo sirve como plataforma de observación y comunicaciones, sino como almacén estratégico para operaciones terrestres.
La prueba de Starfall se produce en un momento en que las potencias militares globales están expandiendo rápidamente sus capacidades espaciales. China, Rusia y otras naciones han desarrollado sistemas antisatélite y están explorando el uso militar del espacio, lo que ha generado preocupaciones sobre una posible carrera armamentista orbital. Un sistema de depósitos de suministros en órbita, aunque técnicamente no constituye armamento espacial, representaría una nueva dimensión en la proyección de poder militar desde el espacio.
El éxito de esta misión de prueba podría determinar si SpaceX avanza hacia el desarrollo de una flota operacional de cápsulas Starfall. La compañía no ha revelado el costo del sistema ni cuántas cápsulas serían necesarias para proporcionar cobertura global efectiva, pero la capacidad de lanzamiento masivo de Starship sugiere que desplegar docenas o incluso cientos de estas cápsulas sería técnicamente factible en los próximos años.