Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS o químicos eternos, no solo persisten en el ambiente sino que se transforman dentro del organismo humano una vez absorbidas, complicando la identificación de fuentes de exposición, según investigaciones recientes. Mientras la administración Trump debilita las regulaciones federales de Estados Unidos sobre estos compuestos vinculados a cáncer y daño hepático, expertos advierten que más de 1.700 cosméticos vendidos en el país contienen PFAS y que estas sustancias pueden penetrar la piel desde productos de cuidado personal.