Temporada de huracanes del Atlántico 2026 será menos activa de lo normal por desarrollo de El Niño
Ciencia

Temporada de huracanes del Atlántico 2026 será menos activa de lo normal por desarrollo de El Niño

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) pronostica que la temporada de huracanes del Atlántico 2026 será menos activa que el promedio, con un 55% de probabilidad de registrar entre 8 y 14 tormentas nombradas, debido principalmente al desarrollo de un fenómeno de El Niño que contrarrestará las temperaturas oceánicas elevadas.

CIENCIA21 MAY 2026

La temporada de huracanes del Atlántico 2026, que se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre, enfrentará condiciones climáticas contrapuestas que resultarán en una actividad por debajo del promedio, según el pronóstico oficial emitido por la NOAA.

El organismo estadounidense estima que se formarán entre 8 y 14 tormentas nombradas de intensidad de tormenta tropical o superior, lo que incluiría de 3 a 6 huracanes, de los cuales entre 1 y 3 alcanzarían la categoría de huracanes mayores, es decir, categoría tres o superior, según la NOAA. Una temporada típica del Atlántico registra 14 tormentas nombradas, 7 huracanes y 3 huracanes mayores.

Factores climáticos en competencia

Dos elementos climáticos opuestos determinarán el comportamiento de la temporada. Por un lado, se espera que las temperaturas superficiales del mar en el Atlántico sean superiores a lo normal, lo que típicamente favorecería un año más activo, ya que los huracanes extraen su energía de las aguas oceánicas cálidas, según la NOAA.

Sin embargo, este factor será contrarrestado por la creciente probabilidad de un El Niño fuerte. Este evento climático natural provoca que los vientos alisios habituales de este a oeste en el Pacífico se desaceleren o incluso se inviertan, acumulando agua caliente cerca de las Américas, según explica la BBC.

Este fenómeno puede generar poderosas tormentas eléctricas que a su vez incrementan la cizalladura vertical del viento en el Caribe y el Atlántico, lo que significa que vientos fuertes en las capas altas de la atmósfera pueden desintegrar las tormentas en formación, según la fuente.

Los meteorólogos han calculado que el factor de El Niño será lo suficientemente fuerte como para mantener la actividad de huracanes por debajo del promedio general, aunque persisten grandes incertidumbres, según la NOAA.

Advertencia sobre el peligro persistente

A pesar del pronóstico de una temporada menos activa, las autoridades meteorológicas advierten que los huracanes siguen representando una amenaza mortal. Estos fenómenos traen una variedad de impactos climáticos severos que incluyen vientos destructivos, lluvias torrenciales que provocan inundaciones y marejadas ciclónicas que pueden inundar áreas costeras, según la NOAA.

Ken Graham, director del Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA, declaró que "aunque el impacto de El Niño en la cuenca del Atlántico puede a menudo suprimir el desarrollo de huracanes, todavía hay incertidumbre en cómo se desarrollará cada temporada. Solo se necesita una tormenta para que sea una temporada muy mala".

Los meteorólogos citan como ejemplos el huracán Betsy en 1965 y el huracán Andrew en 1992, ambas tormentas devastadoras que ocurrieron durante temporadas por debajo del promedio, según la BBC. El huracán Andrew, en particular, fue en su momento el huracán más dañino que jamás había golpeado Estados Unidos, a pesar de ocurrir en una temporada globalmente poco activa.

Pronósticos adicionales y definiciones

Otro pronóstico anual publicado en abril por la Universidad Estatal de Colorado también sugiere que 2026 será una temporada por debajo de lo activo, prediciendo un total de 13 tormentas nombradas, con 6 huracanes y 2 huracanes mayores, según la BBC.

Los huracanes son las tormentas tropicales que se forman sobre el océano Atlántico norte y el Pacífico noreste. En otras partes del mundo, estas tormentas reciben nombres diferentes: tifones en el Pacífico noroeste, cerca de Japón y China, o ciclones en el océano Índico y alrededor de Australia, según explica la fuente.

Una temporada "promedio", basada en un período de 30 años desde 1991 hasta 2020, produce 14 tormentas nombradas, que van desde tormentas tropicales de bajo nivel hasta los huracanes de categoría 5 más poderosos, según la NOAA. La actividad de la temporada de huracanes generalmente alcanza su punto máximo en septiembre.

Los meteorólogos utilizan observaciones climáticas, datos históricos y modelos computacionales para predecir cómo podría comportarse una temporada particular. Si el número de huracanes pronosticado es superior al promedio, se denominan temporadas activas o hiperactivas, mientras que otros años traen menos tormentas y se conocen como temporadas menos activas, según la BBC.

Precisión del pronóstico de 2025

En 2025, la NOAA predijo una temporada más activa que el promedio, pronosticando de 13 a 19 tormentas, incluidos de 6 a 10 huracanes y de 3 a 5 huracanes mayores. En realidad, se desarrollaron 13 tormentas, en el extremo inferior del rango pronosticado, y solo 5 de estas se convirtieron en huracanes, según la BBC.

Sin embargo, las tormentas que se desarrollaron fueron particularmente poderosas, con 4 huracanes mayores y 3 tormentas de categoría 5, la segunda cifra más alta registrada para una sola temporada, según la fuente.

Quizás la tormenta más notable de la temporada fue el huracán Melissa, que golpeó Jamaica como una tormenta de categoría 5, con estimaciones preliminares que sitúan el costo del daño entre 6.000 y 7.000 millones de dólares (4.500 a 5.200 millones de libras esterlinas), según la BBC. También causó daños extensos en Cuba, Haití y la República Dominicana.

A pesar de toda esta actividad en el Atlántico, Estados Unidos continental tuvo un escape afortunado sin huracanes tocando tierra en 2025. Solo una tormenta tropical tocó tierra: Chantal, que afectó a las Carolinas en julio, según la fuente.

Otra característica notable de la temporada de huracanes de 2025 fue la pausa significativa en la actividad que ocurrió alrededor de la época del año en que las tormentas típicamente alcanzan su punto máximo. No se formaron tormentas entre el 24 de agosto y el 16 de septiembre, la primera vez que eso sucedió desde 1992, según la BBC.

Implicaciones y perspectivas

Esto demuestra que pronosticar temporadas de huracanes es complejo. Incluso las temporadas activas pueden tener pausas notablemente tranquilas, mientras que los años por debajo del promedio aún pueden producir huracanes devastadores, según la fuente.

El pronóstico oficial será actualizado a medida que avance la temporada, según la NOAA. Las autoridades meteorológicas enfatizan la necesidad de que las comunidades costeras y las poblaciones en riesgo mantengan sus planes de preparación para huracanes independientemente del pronóstico estacional, dado que una sola tormenta puede causar devastación significativa.

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Temporada de huracanes del Atlántico 2026 será menos activa de lo normal por desarrollo de El Niño

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) pronostica que la temporada de huracanes del Atlántico 2026 será menos activa que el promedio, con un 55% de probabilidad de registrar entre 8 y 14 tormentas nombradas, debido principalmente al desarrollo de un fenómeno de El Niño que contrarrestará las temperaturas oceánicas elevadas.

21 may 2026
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La temporada de huracanes del Atlántico 2026, que se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre, enfrentará condiciones climáticas contrapuestas que resultarán en una actividad por debajo del promedio, según el pronóstico oficial emitido por la NOAA.

El organismo estadounidense estima que se formarán entre 8 y 14 tormentas nombradas de intensidad de tormenta tropical o superior, lo que incluiría de 3 a 6 huracanes, de los cuales entre 1 y 3 alcanzarían la categoría de huracanes mayores, es decir, categoría tres o superior, según la NOAA. Una temporada típica del Atlántico registra 14 tormentas nombradas, 7 huracanes y 3 huracanes mayores.

Factores climáticos en competencia

Dos elementos climáticos opuestos determinarán el comportamiento de la temporada. Por un lado, se espera que las temperaturas superficiales del mar en el Atlántico sean superiores a lo normal, lo que típicamente favorecería un año más activo, ya que los huracanes extraen su energía de las aguas oceánicas cálidas, según la NOAA.

Sin embargo, este factor será contrarrestado por la creciente probabilidad de un El Niño fuerte. Este evento climático natural provoca que los vientos alisios habituales de este a oeste en el Pacífico se desaceleren o incluso se inviertan, acumulando agua caliente cerca de las Américas, según explica la BBC.

Este fenómeno puede generar poderosas tormentas eléctricas que a su vez incrementan la cizalladura vertical del viento en el Caribe y el Atlántico, lo que significa que vientos fuertes en las capas altas de la atmósfera pueden desintegrar las tormentas en formación, según la fuente.

Los meteorólogos han calculado que el factor de El Niño será lo suficientemente fuerte como para mantener la actividad de huracanes por debajo del promedio general, aunque persisten grandes incertidumbres, según la NOAA.

Advertencia sobre el peligro persistente

A pesar del pronóstico de una temporada menos activa, las autoridades meteorológicas advierten que los huracanes siguen representando una amenaza mortal. Estos fenómenos traen una variedad de impactos climáticos severos que incluyen vientos destructivos, lluvias torrenciales que provocan inundaciones y marejadas ciclónicas que pueden inundar áreas costeras, según la NOAA.

Ken Graham, director del Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA, declaró que "aunque el impacto de El Niño en la cuenca del Atlántico puede a menudo suprimir el desarrollo de huracanes, todavía hay incertidumbre en cómo se desarrollará cada temporada. Solo se necesita una tormenta para que sea una temporada muy mala".

Los meteorólogos citan como ejemplos el huracán Betsy en 1965 y el huracán Andrew en 1992, ambas tormentas devastadoras que ocurrieron durante temporadas por debajo del promedio, según la BBC. El huracán Andrew, en particular, fue en su momento el huracán más dañino que jamás había golpeado Estados Unidos, a pesar de ocurrir en una temporada globalmente poco activa.

Pronósticos adicionales y definiciones

Otro pronóstico anual publicado en abril por la Universidad Estatal de Colorado también sugiere que 2026 será una temporada por debajo de lo activo, prediciendo un total de 13 tormentas nombradas, con 6 huracanes y 2 huracanes mayores, según la BBC.

Los huracanes son las tormentas tropicales que se forman sobre el océano Atlántico norte y el Pacífico noreste. En otras partes del mundo, estas tormentas reciben nombres diferentes: tifones en el Pacífico noroeste, cerca de Japón y China, o ciclones en el océano Índico y alrededor de Australia, según explica la fuente.

Una temporada "promedio", basada en un período de 30 años desde 1991 hasta 2020, produce 14 tormentas nombradas, que van desde tormentas tropicales de bajo nivel hasta los huracanes de categoría 5 más poderosos, según la NOAA. La actividad de la temporada de huracanes generalmente alcanza su punto máximo en septiembre.

Los meteorólogos utilizan observaciones climáticas, datos históricos y modelos computacionales para predecir cómo podría comportarse una temporada particular. Si el número de huracanes pronosticado es superior al promedio, se denominan temporadas activas o hiperactivas, mientras que otros años traen menos tormentas y se conocen como temporadas menos activas, según la BBC.

Precisión del pronóstico de 2025

En 2025, la NOAA predijo una temporada más activa que el promedio, pronosticando de 13 a 19 tormentas, incluidos de 6 a 10 huracanes y de 3 a 5 huracanes mayores. En realidad, se desarrollaron 13 tormentas, en el extremo inferior del rango pronosticado, y solo 5 de estas se convirtieron en huracanes, según la BBC.

Sin embargo, las tormentas que se desarrollaron fueron particularmente poderosas, con 4 huracanes mayores y 3 tormentas de categoría 5, la segunda cifra más alta registrada para una sola temporada, según la fuente.

Quizás la tormenta más notable de la temporada fue el huracán Melissa, que golpeó Jamaica como una tormenta de categoría 5, con estimaciones preliminares que sitúan el costo del daño entre 6.000 y 7.000 millones de dólares (4.500 a 5.200 millones de libras esterlinas), según la BBC. También causó daños extensos en Cuba, Haití y la República Dominicana.

A pesar de toda esta actividad en el Atlántico, Estados Unidos continental tuvo un escape afortunado sin huracanes tocando tierra en 2025. Solo una tormenta tropical tocó tierra: Chantal, que afectó a las Carolinas en julio, según la fuente.

Otra característica notable de la temporada de huracanes de 2025 fue la pausa significativa en la actividad que ocurrió alrededor de la época del año en que las tormentas típicamente alcanzan su punto máximo. No se formaron tormentas entre el 24 de agosto y el 16 de septiembre, la primera vez que eso sucedió desde 1992, según la BBC.

Implicaciones y perspectivas

Esto demuestra que pronosticar temporadas de huracanes es complejo. Incluso las temporadas activas pueden tener pausas notablemente tranquilas, mientras que los años por debajo del promedio aún pueden producir huracanes devastadores, según la fuente.

El pronóstico oficial será actualizado a medida que avance la temporada, según la NOAA. Las autoridades meteorológicas enfatizan la necesidad de que las comunidades costeras y las poblaciones en riesgo mantengan sus planes de preparación para huracanes independientemente del pronóstico estacional, dado que una sola tormenta puede causar devastación significativa.

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