Las prácticas de tratamiento de aguas residuales de la industria textil producen inadvertidamente subproductos tóxicos, incluyendo cloroformo y bromoformo, en niveles alarmantes que representan un claro peligro para la salud ocupacional y generan efectos ambientales desconocidos aguas abajo, según han descubierto investigadores de la Universidad de Massachusetts Amherst en un estudio publicado en la revista Journal of Hazardous Materials.