Ciencia

Un asteroide rastreado durante 27 años resulta ser un cometa oculto con implicaciones para la defensa planetaria

Astrónomos descubrieron que el asteroide cercano a la Tierra 1998 SH2, identificado en 1998 y rastreado durante casi tres décadas, es en realidad un cometa oscuro que exhibe actividad cometaria débil pero detectable. El hallazgo, confirmado cuando el objeto pasó a 3 millones de kilómetros de la Tierra en 2025 sin seguir la trayectoria predicha, revela que estos "cometas oscuros" podrían ser más comunes de lo creído y plantea nuevas consideraciones para la defensa planetaria y la comprensión del origen del agua en la Tierra primitiva.

CIENCIA26 JUL 2026

El Sistema Solar alberga los restos espectrales de su violento nacimiento hace más de 4 mil millones de años. Este antiguo escombro incluye rocas pequeñas que nunca se coalescieron en cuerpos grandes, así como los restos rocosos de objetos planetarios antiguos destrozados por colisiones catastróficas que fueron sorprendentemente comunes en esa época remota.

Entre estos restos se encuentran los "cometas oscuros", objetos que aparentan ser asteroides porque carecen de la cola brillante característica de los cometas, pero que exhiben perturbaciones no gravitacionales similares a las de los cometas, indicando que una fuente oculta, como gases que escapan, causa que se aceleren o cambien de dirección.

En un nuevo estudio publicado en Nature Astronomy, astrónomos revelaron que el asteroide cercano a la Tierra 1998 SH2 es precisamente uno de estos cometas oscuros, con implicaciones importantes para la comprensión del pasado y futuro de la Tierra.

**El descubrimiento tras 27 años de observación**

Los astrónomos rastrearon la órbita del supuesto asteroide 1998 SH2 desde 1998 hasta 2016, pero no lo observaron durante sus siguientes dos órbitas de 4,5 años alrededor del Sol. Cuando pasó a solo 3 millones de kilómetros de la Tierra en 2025 en su siguiente aproximación al Sol, a una distancia alarmante de 0,02 unidades astronómicas, no siguió la trayectoria que los astrónomos habían calculado basándose en sus observaciones previas.

Este desvío inesperado llevó a los investigadores a estudiar sus movimientos en luz óptica utilizando numeratorios, incluyendo el Sistema Global de Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides (ATLAS), el Telescopio Canadá-Francia-Hawái (CFHT) en Hawái, y dos instalaciones del Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile.

Estas observaciones revelaron que 1998 SH2 exhibía características cometarias distintivas. Estas incluyen una coma débil, o halo gaseoso alrededor de su cuerpo, así como una cola débil y estrecha, sugiriendo que cuando "la actividad cometaria es débil, la desgasificación puede permanecer indetectable durante décadas".

**Mecanismo de movimiento no gravitacional**

Basándose en simulaciones, los astrónomos concluyeron que el movimiento no gravitacional de 1998 SH2 fue causado por hielo sublimándose bajo su superficie, en lugar de ser causado por impactos menores o material expulsado debido a su rotación.

Esta investigación representa un hito importante, ya que "1998 SH2 es el primer objeto para el cual la actividad cometaria fue inicialmente predicha basándose en perturbaciones no gravitacionales de su movimiento y luego confirmada por datos observacionales dirigidos", explican los investigadores.

Davide Farnocchia, ingeniero de navegación del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) y autor principal del estudio, enfatizó la importancia del descubrimiento: "Este trabajo muestra la importancia de rastrear continuamente objetos cercanos a la Tierra. Porque mientras que etiquetar mal a un primo oscuro en una foto de picnic familiar puede no ser importante, etiquetar mal un asteroide sí lo es".

**Implicaciones para la defensa planetaria**

El hallazgo tiene consecuencias significativas para la defensa planetaria. Según Farnocchia, "debido a la desgasificación, el movimiento de los cometas se perturba más significativamente que el de los asteroides", por lo que es imposible saber cuándo los caprichos gaseosos de un cometa podrían desviarlo hacia la Tierra.

Para poner esto en perspectiva, el meteoro que explotó sobre Chelyabinsk en Rusia en 2013 con la energía de más de 30 bombas atómicas medía casi 18 metros de diámetro, mientras que 1998 SH2 mide aproximadamente 380 metros de ancho según las nuevas estimaciones del equipo. Un impacto de un objeto de este tamaño tendría consecuencias catastróficas.

Afortunadamente, las probabilidades actuales de que 1998 SH2 golpee la Tierra siguen siendo cero, aunque sus órbitas podrían cambiar inesperadamente. Los astrónomos han detectado más de 280 asteroides potencialmente peligrosos que miden al menos alrededor de 140 metros de tamaño y pasan dentro de 0,05 unidades astronómicas, 7,5 millones de kilómetros, de la Tierra.

**Implicaciones para el origen del agua terrestre**

Si estos cometas oscuros son más comunes de lo que se creía, podrían haber estado implicados en la entrega de agua a la Tierra primitiva. Este descubrimiento abre nuevas líneas de investigación sobre cómo los cuerpos helados del Sistema Solar exterior contribuyeron a la formación de los océanos terrestres.

Además, el mecanismo no gravitacional de estos cometas oscuros también podría ayudar a explicar las extrañas aceleraciones observadas en el visitante interestelar Oumuamua, ofreciendo una explicación más práctica, aunque menos emocionante, que la hipótesis de la sonda alienígena.

**Necesidad de reevaluación de datos astronómicos**

Como corregir un álbum de fotos potencialmente mal etiquetadas, ahora puede ser necesario reevaluar datos astrométricos e identificar otros asteroides de comportamiento extraño que podrían ser en realidad cometas.

Farnocchia concluyó: "Detectar estas perturbaciones puede ser una herramienta de diagnóstico importante para la defensa planetaria que ayudará a entender qué objetos pueden ser cometas en lugar de asteroides, cómo evolucionan sus órbitas, y cómo eso influye en sus riesgos de impacto con la Tierra".

Este descubrimiento subraya la necesidad continua de vigilancia y análisis riguroso de los objetos cercanos a la Tierra, ya que la clasificación incorrecta de estos cuerpos celestes podría tener implicaciones graves para la evaluación del riesgo de impacto planetario.

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26 jul 2026
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El Sistema Solar alberga los restos espectrales de su violento nacimiento hace más de 4 mil millones de años. Este antiguo escombro incluye rocas pequeñas que nunca se coalescieron en cuerpos grandes, así como los restos rocosos de objetos planetarios antiguos destrozados por colisiones catastróficas que fueron sorprendentemente comunes en esa época remota.

Entre estos restos se encuentran los "cometas oscuros", objetos que aparentan ser asteroides porque carecen de la cola brillante característica de los cometas, pero que exhiben perturbaciones no gravitacionales similares a las de los cometas, indicando que una fuente oculta, como gases que escapan, causa que se aceleren o cambien de dirección.

En un nuevo estudio publicado en Nature Astronomy, astrónomos revelaron que el asteroide cercano a la Tierra 1998 SH2 es precisamente uno de estos cometas oscuros, con implicaciones importantes para la comprensión del pasado y futuro de la Tierra.

**El descubrimiento tras 27 años de observación**

Los astrónomos rastrearon la órbita del supuesto asteroide 1998 SH2 desde 1998 hasta 2016, pero no lo observaron durante sus siguientes dos órbitas de 4,5 años alrededor del Sol. Cuando pasó a solo 3 millones de kilómetros de la Tierra en 2025 en su siguiente aproximación al Sol, a una distancia alarmante de 0,02 unidades astronómicas, no siguió la trayectoria que los astrónomos habían calculado basándose en sus observaciones previas.

Este desvío inesperado llevó a los investigadores a estudiar sus movimientos en luz óptica utilizando numeratorios, incluyendo el Sistema Global de Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides (ATLAS), el Telescopio Canadá-Francia-Hawái (CFHT) en Hawái, y dos instalaciones del Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile.

Estas observaciones revelaron que 1998 SH2 exhibía características cometarias distintivas. Estas incluyen una coma débil, o halo gaseoso alrededor de su cuerpo, así como una cola débil y estrecha, sugiriendo que cuando "la actividad cometaria es débil, la desgasificación puede permanecer indetectable durante décadas".

**Mecanismo de movimiento no gravitacional**

Basándose en simulaciones, los astrónomos concluyeron que el movimiento no gravitacional de 1998 SH2 fue causado por hielo sublimándose bajo su superficie, en lugar de ser causado por impactos menores o material expulsado debido a su rotación.

Esta investigación representa un hito importante, ya que "1998 SH2 es el primer objeto para el cual la actividad cometaria fue inicialmente predicha basándose en perturbaciones no gravitacionales de su movimiento y luego confirmada por datos observacionales dirigidos", explican los investigadores.

Davide Farnocchia, ingeniero de navegación del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) y autor principal del estudio, enfatizó la importancia del descubrimiento: "Este trabajo muestra la importancia de rastrear continuamente objetos cercanos a la Tierra. Porque mientras que etiquetar mal a un primo oscuro en una foto de picnic familiar puede no ser importante, etiquetar mal un asteroide sí lo es".

**Implicaciones para la defensa planetaria**

El hallazgo tiene consecuencias significativas para la defensa planetaria. Según Farnocchia, "debido a la desgasificación, el movimiento de los cometas se perturba más significativamente que el de los asteroides", por lo que es imposible saber cuándo los caprichos gaseosos de un cometa podrían desviarlo hacia la Tierra.

Para poner esto en perspectiva, el meteoro que explotó sobre Chelyabinsk en Rusia en 2013 con la energía de más de 30 bombas atómicas medía casi 18 metros de diámetro, mientras que 1998 SH2 mide aproximadamente 380 metros de ancho según las nuevas estimaciones del equipo. Un impacto de un objeto de este tamaño tendría consecuencias catastróficas.

Afortunadamente, las probabilidades actuales de que 1998 SH2 golpee la Tierra siguen siendo cero, aunque sus órbitas podrían cambiar inesperadamente. Los astrónomos han detectado más de 280 asteroides potencialmente peligrosos que miden al menos alrededor de 140 metros de tamaño y pasan dentro de 0,05 unidades astronómicas, 7,5 millones de kilómetros, de la Tierra.

**Implicaciones para el origen del agua terrestre**

Si estos cometas oscuros son más comunes de lo que se creía, podrían haber estado implicados en la entrega de agua a la Tierra primitiva. Este descubrimiento abre nuevas líneas de investigación sobre cómo los cuerpos helados del Sistema Solar exterior contribuyeron a la formación de los océanos terrestres.

Además, el mecanismo no gravitacional de estos cometas oscuros también podría ayudar a explicar las extrañas aceleraciones observadas en el visitante interestelar Oumuamua, ofreciendo una explicación más práctica, aunque menos emocionante, que la hipótesis de la sonda alienígena.

**Necesidad de reevaluación de datos astronómicos**

Como corregir un álbum de fotos potencialmente mal etiquetadas, ahora puede ser necesario reevaluar datos astrométricos e identificar otros asteroides de comportamiento extraño que podrían ser en realidad cometas.

Farnocchia concluyó: "Detectar estas perturbaciones puede ser una herramienta de diagnóstico importante para la defensa planetaria que ayudará a entender qué objetos pueden ser cometas en lugar de asteroides, cómo evolucionan sus órbitas, y cómo eso influye en sus riesgos de impacto con la Tierra".

Este descubrimiento subraya la necesidad continua de vigilancia y análisis riguroso de los objetos cercanos a la Tierra, ya que la clasificación incorrecta de estos cuerpos celestes podría tener implicaciones graves para la evaluación del riesgo de impacto planetario.

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