Internacional

Absuelven a tres hombres acusados de asesinar a la periodista Lyra McKee en Irlanda del Norte

Un tribunal de Belfast absolvió este viernes a tres hombres acusados de participar en el asesinato de la periodista Lyra McKee, quien murió en 2019 mientras cubría disturbios en Londonderry, Irlanda del Norte. La familia de McKee denunció que el sistema de justicia les ha "fallado completamente", mientras que el tirador que disparó el tiro fatal nunca ha sido llevado ante los tribunales.

INTERNACIONAL3 JUL 2026

La jueza Patricia Smyth del Tribunal de la Corona de Belfast declaró no culpables a Jordan Devine, de 25 años, Paul McIntyre, de 58 años, y Peter Cavanagh, de 38 años, todos residentes de Derry, según informaron medios británicos. Los tres hombres enfrentaban cargos como cómplices del asesinato de McKee, de 29 años, quien murió el 18 de abril de 2019 tras ser alcanzada por una bala mientras observaba enfrentamientos entre la policía y manifestantes en el área de Creggan en Londonderry.

El juicio, que comenzó en mayo de 2024, se llevó a cabo sin jurado ante la jueza Smyth. Los fiscales argumentaron que ninguno de los tres acusados disparó el tiro fatal, pero que participaron en una empresa conjunta para alentar y asistir al tirador, según The Guardian. La defensa sostuvo que gran parte del caso de la fiscalía se basaba en "pura especulación". En febrero, Smyth rechazó una solicitud de la defensa de desestimar el caso por insuficiencia de evidencia.

Al final de su veredicto, la jueza Smyth reconoció que la decisión traería "poco o ningún consuelo o alivio" a la familia de McKee, pero afirmó que la evidencia circunstancial no era suficiente para justificar una condena. "El asesinato de Lyra McKee fue un acto de violencia sin sentido", dijo Smyth, según DW. "El tirador nunca ha sido llevado ante el tribunal y la evidencia contra aquellos acusados de asistir o alentar no ha alcanzado el nivel requerido para una condena".

Los tres acusados se declararon inocentes y ninguno testificó durante el juicio, según DW.

La reacción de la familia y el llamado a romper el silencio

Nichola Corner, hermana de McKee, expresó su indignación tras el veredicto. "Hoy ha sido un completo y absoluto shock para nosotros como familia", dijo Corner fuera del tribunal, según The Guardian. "Anteriormente, la jueza ha dicho que cada uno de estos acusados tenía un caso que responder. Sin embargo, la evidencia no resistió el nivel de escrutinio que ella esperaba para llevar el caso adelante, lo que significa que ese sistema ha fallado completamente a Lyra y ha fallado a nuestra familia y ha fallado a Irlanda del Norte".

Corner hizo un llamado urgente para terminar con la "cultura de silencio" en Irlanda del Norte. "La gente tiene miedo de hablar, tiene miedo de decir la verdad, tiene miedo de compartir información que tienen y que podría condenar a personas culpables", dijo. "Más de 150 personas fueron testigos de este evento el 18 de abril de 2019; ni una sola de esas 150 personas se presentó con evidencia que pudiera haber apoyado el caso policial y el caso de la fiscalía. Esa cultura de silencio necesita detenerse en Irlanda del Norte", según The Guardian.

Corner añadió que la familia no se rendirá: "Esto no ha terminado. Lyra dijo: 'Si vas a caer, cae luchando'. Y puedo decirte ahora mismo que cada uno de mi familia lo hará, porque hacemos esto por Lyra. Ella merece justicia".

El contexto del asesinato y la responsabilidad del Nuevo IRA

McKee murió mientras cubría disturbios que ocurrieron cuando un equipo de MTV filmaba en el área para un documental que incluía entrevistas con miembros del partido republicano disidente Saoradh, según The Guardian. Durante los disturbios, se lanzaron varias bombas incendiarias contra la policía y se incendió un automóvil antes de que se dispararan cuatro tiros hacia los oficiales. La fiscalía describió el tiroteo como la "culminación de violencia orquestada" en una calle suburbana de Derry.

El Nuevo IRA, un grupo escindido del Ejército Republicano Irlandés que se opone al proceso de paz irlandés y busca poner fin al control británico sobre Irlanda del Norte, reivindicó la responsabilidad del asesinato, según DW. El grupo dijo que uno de sus miembros había disparado a McKee y se disculpó con su familia, afirmando que fue disparada sin intención porque estaba cerca de la policía.

McKee, originaria de Belfast, se había mudado a Derry para vivir con su pareja, Sara Canning. Era miembro del Sindicato Nacional de Periodistas, que la describió como una de las periodistas más prometedoras de Irlanda del Norte, según The Guardian.

El impacto de su muerte en la política de Irlanda del Norte

El asesinato de McKee provocó una ola de condena y dolor que rápidamente se extendió más allá de Irlanda del Norte y dio la vuelta al mundo, según The Guardian. Su muerte llevó a que se ejerciera presión sobre los políticos para reanudar las conversaciones estancadas y restaurar las instituciones de reparto de poder en Stormont, que habían colapsado en 2017.

Los primeros ministros de Gran Bretaña e Irlanda y líderes políticos de las comunidades protestante y católica de Irlanda del Norte asistieron a su funeral, según DW. Entre los asistentes estuvieron el entonces presidente irlandés Michael D. Higgins, la entonces primera ministra británica Theresa May, y el entonces taoiseach (primer ministro irlandés) Leo Varadkar, según The Guardian. Como resultado de su muerte, los políticos revivieron el gobierno de reparto de poder de Irlanda del Norte.

La trayectoria de Lyra McKee

McKee saltó a la prominencia en 2014 después de publicar una entrada de blog titulada "Carta a mi yo de 14 años", en la que habló sobre la lucha de crecer siendo gay en Belfast, según The Guardian. La carta fue posteriormente convertida en un cortometraje.

Su libro "Angels with Blue Faces" (Ángeles con caras azules), sobre un asesinato de la era de los Troubles (el conflicto en Irlanda del Norte), fue publicado poco después de su muerte, según The Guardian.

Reacciones de organizaciones de libertad de prensa

El Sindicato Nacional de Periodistas y Reporteros Sin Fronteras expresaron su solidaridad con la familia y amigos de McKee tras el veredicto, según DW.

Felicity Garvey de Reporteros Sin Fronteras dijo: "Las autoridades deben continuar persiguiendo todas las vías legales para establecer responsabilidad y asegurar que aquellos responsables de la muerte de Lyra sean llevados ante la justicia", según DW. "Los periodistas no pueden trabajar libremente y con seguridad si aquellos que matan a miembros de la prensa pueden hacerlo con impunidad".

En un comunicado, Reporteros Sin Fronteras reiteró: "Las autoridades deben continuar persiguiendo todas las vías legales para establecer responsabilidad y asegurar que aquellos responsables de la muerte de Lyra sean llevados ante la justicia. Los periodistas no pueden trabajar libremente y con seguridad si aquellos que matan a miembros de la prensa pueden hacerlo con impunidad", según The Guardian.

Implicaciones y perspectivas futuras

El veredicto deja sin resolver el asesinato de McKee, con el tirador aún sin identificar públicamente ni llevado ante la justicia. La absolución de los tres acusados plantea interrogantes sobre la capacidad del sistema judicial de Irlanda del Norte para procesar casos relacionados con grupos paramilitares disidentes en un contexto donde, según la familia de McKee, prevalece una cultura de silencio que impide que testigos proporcionen evidencia crucial.

El caso subraya los desafíos persistentes que enfrenta Irlanda del Norte en su transición hacia una paz duradera, más de dos décadas después del Acuerdo de Viernes Santo de 1998. La existencia de grupos disidentes como el Nuevo IRA, que rechazan el proceso de paz y continúan perpetrando actos de violencia, representa una amenaza continua tanto para la estabilidad de la región como para la seguridad de periodistas y civiles.

La determinación expresada por la familia de McKee de continuar buscando justicia sugiere que el caso permanecerá en el ojo público, potencialmente generando mayor presión sobre las autoridades para identificar y procesar al tirador y a cualquier otra persona involucrada en el asesinato. El llamado de Corner a romper la cultura de silencio refleja una tensión fundamental en comunidades donde la lealtad a grupos paramilitares o el miedo a represalias pueden superar la disposición a cooperar con las autoridades.

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3 jul 2026
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La jueza Patricia Smyth del Tribunal de la Corona de Belfast declaró no culpables a Jordan Devine, de 25 años, Paul McIntyre, de 58 años, y Peter Cavanagh, de 38 años, todos residentes de Derry, según informaron medios británicos. Los tres hombres enfrentaban cargos como cómplices del asesinato de McKee, de 29 años, quien murió el 18 de abril de 2019 tras ser alcanzada por una bala mientras observaba enfrentamientos entre la policía y manifestantes en el área de Creggan en Londonderry.

El juicio, que comenzó en mayo de 2024, se llevó a cabo sin jurado ante la jueza Smyth. Los fiscales argumentaron que ninguno de los tres acusados disparó el tiro fatal, pero que participaron en una empresa conjunta para alentar y asistir al tirador, según The Guardian. La defensa sostuvo que gran parte del caso de la fiscalía se basaba en "pura especulación". En febrero, Smyth rechazó una solicitud de la defensa de desestimar el caso por insuficiencia de evidencia.

Al final de su veredicto, la jueza Smyth reconoció que la decisión traería "poco o ningún consuelo o alivio" a la familia de McKee, pero afirmó que la evidencia circunstancial no era suficiente para justificar una condena. "El asesinato de Lyra McKee fue un acto de violencia sin sentido", dijo Smyth, según DW. "El tirador nunca ha sido llevado ante el tribunal y la evidencia contra aquellos acusados de asistir o alentar no ha alcanzado el nivel requerido para una condena".

Los tres acusados se declararon inocentes y ninguno testificó durante el juicio, según DW.

La reacción de la familia y el llamado a romper el silencio

Nichola Corner, hermana de McKee, expresó su indignación tras el veredicto. "Hoy ha sido un completo y absoluto shock para nosotros como familia", dijo Corner fuera del tribunal, según The Guardian. "Anteriormente, la jueza ha dicho que cada uno de estos acusados tenía un caso que responder. Sin embargo, la evidencia no resistió el nivel de escrutinio que ella esperaba para llevar el caso adelante, lo que significa que ese sistema ha fallado completamente a Lyra y ha fallado a nuestra familia y ha fallado a Irlanda del Norte".

Corner hizo un llamado urgente para terminar con la "cultura de silencio" en Irlanda del Norte. "La gente tiene miedo de hablar, tiene miedo de decir la verdad, tiene miedo de compartir información que tienen y que podría condenar a personas culpables", dijo. "Más de 150 personas fueron testigos de este evento el 18 de abril de 2019; ni una sola de esas 150 personas se presentó con evidencia que pudiera haber apoyado el caso policial y el caso de la fiscalía. Esa cultura de silencio necesita detenerse en Irlanda del Norte", según The Guardian.

Corner añadió que la familia no se rendirá: "Esto no ha terminado. Lyra dijo: 'Si vas a caer, cae luchando'. Y puedo decirte ahora mismo que cada uno de mi familia lo hará, porque hacemos esto por Lyra. Ella merece justicia".

El contexto del asesinato y la responsabilidad del Nuevo IRA

McKee murió mientras cubría disturbios que ocurrieron cuando un equipo de MTV filmaba en el área para un documental que incluía entrevistas con miembros del partido republicano disidente Saoradh, según The Guardian. Durante los disturbios, se lanzaron varias bombas incendiarias contra la policía y se incendió un automóvil antes de que se dispararan cuatro tiros hacia los oficiales. La fiscalía describió el tiroteo como la "culminación de violencia orquestada" en una calle suburbana de Derry.

El Nuevo IRA, un grupo escindido del Ejército Republicano Irlandés que se opone al proceso de paz irlandés y busca poner fin al control británico sobre Irlanda del Norte, reivindicó la responsabilidad del asesinato, según DW. El grupo dijo que uno de sus miembros había disparado a McKee y se disculpó con su familia, afirmando que fue disparada sin intención porque estaba cerca de la policía.

McKee, originaria de Belfast, se había mudado a Derry para vivir con su pareja, Sara Canning. Era miembro del Sindicato Nacional de Periodistas, que la describió como una de las periodistas más prometedoras de Irlanda del Norte, según The Guardian.

El impacto de su muerte en la política de Irlanda del Norte

El asesinato de McKee provocó una ola de condena y dolor que rápidamente se extendió más allá de Irlanda del Norte y dio la vuelta al mundo, según The Guardian. Su muerte llevó a que se ejerciera presión sobre los políticos para reanudar las conversaciones estancadas y restaurar las instituciones de reparto de poder en Stormont, que habían colapsado en 2017.

Los primeros ministros de Gran Bretaña e Irlanda y líderes políticos de las comunidades protestante y católica de Irlanda del Norte asistieron a su funeral, según DW. Entre los asistentes estuvieron el entonces presidente irlandés Michael D. Higgins, la entonces primera ministra británica Theresa May, y el entonces taoiseach (primer ministro irlandés) Leo Varadkar, según The Guardian. Como resultado de su muerte, los políticos revivieron el gobierno de reparto de poder de Irlanda del Norte.

La trayectoria de Lyra McKee

McKee saltó a la prominencia en 2014 después de publicar una entrada de blog titulada "Carta a mi yo de 14 años", en la que habló sobre la lucha de crecer siendo gay en Belfast, según The Guardian. La carta fue posteriormente convertida en un cortometraje.

Su libro "Angels with Blue Faces" (Ángeles con caras azules), sobre un asesinato de la era de los Troubles (el conflicto en Irlanda del Norte), fue publicado poco después de su muerte, según The Guardian.

Reacciones de organizaciones de libertad de prensa

El Sindicato Nacional de Periodistas y Reporteros Sin Fronteras expresaron su solidaridad con la familia y amigos de McKee tras el veredicto, según DW.

Felicity Garvey de Reporteros Sin Fronteras dijo: "Las autoridades deben continuar persiguiendo todas las vías legales para establecer responsabilidad y asegurar que aquellos responsables de la muerte de Lyra sean llevados ante la justicia", según DW. "Los periodistas no pueden trabajar libremente y con seguridad si aquellos que matan a miembros de la prensa pueden hacerlo con impunidad".

En un comunicado, Reporteros Sin Fronteras reiteró: "Las autoridades deben continuar persiguiendo todas las vías legales para establecer responsabilidad y asegurar que aquellos responsables de la muerte de Lyra sean llevados ante la justicia. Los periodistas no pueden trabajar libremente y con seguridad si aquellos que matan a miembros de la prensa pueden hacerlo con impunidad", según The Guardian.

Implicaciones y perspectivas futuras

El veredicto deja sin resolver el asesinato de McKee, con el tirador aún sin identificar públicamente ni llevado ante la justicia. La absolución de los tres acusados plantea interrogantes sobre la capacidad del sistema judicial de Irlanda del Norte para procesar casos relacionados con grupos paramilitares disidentes en un contexto donde, según la familia de McKee, prevalece una cultura de silencio que impide que testigos proporcionen evidencia crucial.

El caso subraya los desafíos persistentes que enfrenta Irlanda del Norte en su transición hacia una paz duradera, más de dos décadas después del Acuerdo de Viernes Santo de 1998. La existencia de grupos disidentes como el Nuevo IRA, que rechazan el proceso de paz y continúan perpetrando actos de violencia, representa una amenaza continua tanto para la estabilidad de la región como para la seguridad de periodistas y civiles.

La determinación expresada por la familia de McKee de continuar buscando justicia sugiere que el caso permanecerá en el ojo público, potencialmente generando mayor presión sobre las autoridades para identificar y procesar al tirador y a cualquier otra persona involucrada en el asesinato. El llamado de Corner a romper la cultura de silencio refleja una tensión fundamental en comunidades donde la lealtad a grupos paramilitares o el miedo a represalias pueden superar la disposición a cooperar con las autoridades.

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