

Un marco trilateral negociado por Estados Unidos para poner fin a las hostilidades entre Israel y Líbano ha sido recibido con profundo escepticismo por múltiples sectores, pese a que el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio lo calificó como "el comienzo del comienzo" de la paz. El acuerdo, que exige el desarme de Hezbolá antes del retiro israelí, ha generado protestas en Beirut y críticas por dejar a Líbano en una posición vulnerable, mientras la violencia continúa en el terreno con más de 4.000 libaneses muertos desde marzo de 2026.
El marco trilateral anunciado el viernes pasado entre Israel, Líbano y Estados Unidos para terminar meses de combates ha desatado una ola de críticas y dudas sobre su viabilidad, según reporta Deutsche Welle. El acuerdo, supervisado por Washington tras cinco rondas de conversaciones directas, establece que el gobierno libanés debe desarmar a Hezbolá antes de que las tropas israelíes se retiren del territorio libanés.
Los combates entre el grupo libanés Hezbolá e Israel han desplazado a más de un millón de personas en Líbano, según la fuente. El ejército israelí ha tomado el control de una llamada "zona de seguridad" argumentando que busca proteger a sus ciudadanos en el norte de Israel de ataques de Hezbolá.
El conflicto actual comenzó a principios de marzo después de que Hezbolá, alineado con Irán, disparara cohetes contra Israel en represalia por el asesinato del líder iraní Ali Khamenei por parte de Israel, según DW. Desde marzo, los ataques israelíes han matado a más de 4.000 libaneses y herido a más de 12.000, mientras que se estima que al menos 34 soldados israelíes han muerto en los combates.
Rechazo de Hezbolá y protestas
El marco, que especifica condiciones que claramente no complacerían a Hezbolá, provocó protestas inmediatas. En las horas posteriores al anuncio del acuerdo, simpatizantes de Hezbolá protestaron en Beirut, quemando neumáticos y causando disturbios cerca de edificios gubernamentales, según la fuente.
El sábado, el líder de Hezbolá, Naim Kassem, denunció el marco calificándolo de "humillante, vergonzoso y una rendición de soberanía", según DW. Kassem también advirtió que podría resultar en la anexión permanente de territorio libanés por parte de Israel. Actualmente, las tropas israelíes ocupan alrededor de 600 kilómetros cuadrados en Líbano.
Hezbolá desempeña un papel importante en la sociedad libanesa, contando con el apoyo de la mayoría de la población musulmana chiita del país. Tiene un ala política y social y a menudo se describe como "un estado dentro de un estado", según la fuente.
Críticas desde múltiples sectores
La reacción de Hezbolá y sus simpatizantes era esperada, dijeron observadores, pero otros libaneses también están cuestionando el acuerdo. "En general, estoy en contra de la guerra y de cómo comenzó", dijo a DW Raymond Khoury, un residente de Beirut de 39 años, refiriéndose a cómo Hezbolá disparó cohetes contra Israel en marzo.
"Sin embargo, el acuerdo no es bueno para nosotros", dijo Khoury, a pesar de que había estado a favor de las conversaciones directas anteriores entre Israel y su país. "El artículo 13 del acuerdo es particularmente problemático. Muchas víctimas murieron durante esta guerra, pero esta disposición podría significar que no habrá rendición de cuentas", agregó.
El marco tiene 14 puntos y el decimotercero establece que ninguna de las partes perseguirá a la otra utilizando el derecho internacional, según DW. Esto significaría, por ejemplo, que los libaneses cuyas casas y medios de vida han sido destruidos por el ejército israelí no pueden demandar por daños o compensación en un lugar como la Corte Penal Internacional.
"La conclusión es que este acuerdo deja a Líbano en una posición muy débil", dijo a DW otro residente de Beirut llamado Steve, quien no quiso dar su nombre completo porque el tema es políticamente sensible. "Hay tantos compromisos e Israel ha dejado muy claro en sus reuniones de gabinete que no tiene intención de actuar de buena fe", agregó.
La violencia continúa
En los días posteriores al anuncio del marco, Israel ha continuado atacando objetivos en Líbano con bombas y drones, según la fuente. Los combatientes de Hezbolá y los soldados israelíes también continuaron enfrentándose. Altos políticos israelíes, incluido el primer ministro Benjamin Netanyahu, dijeron que Israel no planea retirarse del sur de Líbano hasta que se cumplan sus condiciones.
Perspectivas divididas sobre el acuerdo
Algunos observadores, particularmente en Israel, Estados Unidos y los estados del Golfo, dijeron que el nuevo acuerdo era positivo en el sentido de que sacaba a Líbano de la órbita de Irán, según DW. A principios de junio, mientras negociaba un memorando de entendimiento con Estados Unidos, Irán hizo del retiro israelí de Líbano parte de cualquier acuerdo de paz entre sí mismo y Estados Unidos, lo que fue visto como una intromisión de Irán en la soberanía libanesa.
"El acuerdo en sí es histórico ya que es el primer acuerdo firmado entre Líbano e Israel desde 1983", dijo a DW durante el fin de semana Hanin Ghaddar, investigadora principal del Instituto Washington, un grupo de reflexión conservador estadounidense. Desarmar a Hezbolá "es un proceso complicado y difícil, pero es realmente la única y última opción para Líbano. De lo contrario, Irán logrará apoderarse de las decisiones de Líbano", agregó.
Sin embargo, los críticos del nuevo marco señalaron que ahora Estados Unidos e Israel tienen voz sobre la soberanía de Líbano, particularmente porque el marco parece permitir principalmente a Israel decidir si el estado libanés ha hecho lo suficiente contra Hezbolá, según la fuente.
En términos de aspectos positivos, Jens Hanssen, director del Instituto Oriental de Beirut, un instituto de investigación académica en Líbano, señala que "dice que Israel no tiene ambiciones territoriales en Líbano, lo cual es bueno saber. Pero eso parece ser todo lo que Israel está ofreciendo a cambio", dijo a DW.
Para otros que celebraron el acuerdo marco, incluidos varios políticos libaneses que reaccionaron positivamente, lo importante era que representaba progreso en una situación que había estado estancada, según la fuente.
"No equivale a un tratado de paz", argumentó la comentarista política siria Alia Mansour en la revista Al Majalla. "Pero es un paso hacia el fin del estado de guerra, allanando el camino para una vía de negociación que conduzca a un nuevo acuerdo de seguridad".
Algunos analistas libaneses también señalaron que, aunque los aliados políticos de Hezbolá fueron críticos, no habían renunciado al parlamento, lo que indicaba que intentarían abordar el tema dentro del sistema existente en lugar de interrumpirlo, según DW.
El desafío de la implementación
Sin embargo, en general, el escepticismo sobre el marco parecía superar cualquier aspecto positivo, con casi todos los comentaristas, ya sea que elogiaran o criticaran el acuerdo, señalando que lo más importante será la implementación, según la fuente.
"Las oportunidades que el acuerdo presenta a Líbano no pueden negarse", escribió esta semana Khaldoun el-Charif, asesor político principal del Consejo de Asuntos Globales de Medio Oriente con sede en Qatar. "Sin embargo, la realización de estas oportunidades dependerá de cómo se implemente el acuerdo".
Las tres partes involucradas —Hezbolá, Israel y el gobierno libanés— ven el acuerdo de manera diferente, argumenta. "Esto significa que la pregunta crucial no es si el acuerdo es bueno o malo, sino si algún acuerdo puede implementarse si las partes interesadas no pueden ponerse de acuerdo sobre su interpretación", según DW.
"Entonces, digamos que está en el interés de todos nosotros desarmar a Hezbolá: ¿es esta la mejor manera, es esta la más viable?", pregunta el director del Instituto Oriental, Hanssen.
Como otros residentes locales, Hanssen dice que parece que el estado libanés ha concedido más de lo necesario y también señala que no hay puntos de referencia concretos, límites de tiempo o incluso menciones concretas del retiro israelí, solo "redespliegue", según la fuente.
"Normalmente soy optimista", concluye, "pero ahora mismo estoy realmente preocupado por cómo podría verse Líbano dentro de 10 años".