Los viajeros, todos ciudadanos nigerinos, se encontraron atrapados en el corazón de un entorno hostil donde las temperaturas extremas y la falta de puntos de abastecimiento hacen la supervivencia extremadamente difícil, según declaró el gobernador de Agadez, Ibra Boulama Issa.
El camión había partido de la ciudad maliense de Telhandek, situada a unos 300 kilómetros de la frontera con Níger, pero se desvió de su ruta prevista, según el comunicado del gobernador provincial. El conductor y los pasajeros realizaron repetidos intentos para reparar el vehículo durante varios días, pero sus esfuerzos resultaron infructuosos.
"Privados de agua e incapaces de reparar el vehículo", la mayoría no pudo sobrevivir, añadió el comunicado. "Decenas de cuerpos sin vida fueron encontrados bajo el camión inmóvil y en sus alrededores", precisó.
Las víctimas fueron enterradas en fosas comunes por el equipo de rescate enviado a la zona por las autoridades locales.
Los dos supervivientes lograron caminar a través del desierto hasta Assamaka, donde alertaron a las autoridades sobre la tragedia. El grupo regresaba a su país para celebrar las fiestas del Eid al-Adha, la festividad más importante del calendario musulmán, con sus familias, según explicó el gobernador.
El Eid al-Adha, también conocido como Fiesta del Sacrificio o Fiesta del Cordero, es una de las festividades más sagradas del calendario musulmán, en la que se sacrifican animales en conmemoración de la voluntad del profeta Abraham de sacrificar a su hijo como prueba de su obediencia a Dios que, a cambio, intervino para salvar al joven, reemplazándolo con un cordero.
Mientras regresaba de la escena, el equipo de rescate encontró otro camión averiado que transportaba a más de 60 personas, que habían estado varadas durante tres días tras una falla en la batería, según informó el gobernador en un comunicado de seguimiento.
El camión había partido de la ciudad maliense de Harouba, a más de 300 kilómetros de la frontera con Níger. Muchos nigerinos viajan a dicha zona de territorio maliense para trabajar en minas de oro, según precisaron las autoridades.
El equipo de rescate, que incluía tropas nigerinas, distribuyó agua a los "viajeros exhaustos y angustiados" y ayudó a reparar el vehículo, permitiéndoles reanudar su viaje de forma segura.
"Esto es algo contra lo que hemos estado trabajando durante años", dijo a la BBC Chehuo Azizou, director de una ONG local. "Hemos estado sensibilizando a conductores, viajeros y cualquier persona involucrada en actividades de inmigración sobre el riesgo de cruzar el desierto. Este incidente reciente no es inusual. Generalmente, presenciamos tales casos en la ruta hacia Libia o Argelia".
El gobernador de Agadez afirmó que la tragedia subraya la "vulnerabilidad de los jóvenes involucrados en actividades migratorias y económicas transfronterizas, a menudo obligados a pasar por áreas inestables para sobrevivir o buscar mejores condiciones de vida".
"A pesar de los altos riesgos asociados a la inseguridad en la zona, en particular la presencia de grupos terroristas en ciertas rutas y las extremas dificultades para viajar por el desierto, estos viajes siguen siendo frecuentes", manifestaron las autoridades.
El desierto de Níger sigue siendo un importante corredor de tránsito para migrantes de toda África Occidental que intentan llegar a Europa, desafiando repetidamente los riesgos asociados con el peligroso viaje. En ocasiones, esta es la ruta que realizan para llegar a los países del norte de África y cruzar después el mar Mediterráneo con intención de llegar a Europa.
Desde 2014, más de 7.000 personas han muerto o han sido dadas por desaparecidas intentando cruzar el Sáhara, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones.
En 2025, al menos 35 migrantes fallecieron en zonas del Sáhara situadas en territorio nigerino, según informó la ONG Alarme Phone Sahara, según recogen los medios franceses Le Monde y France 24.
En 2013, otros 92 migrantes nigerinos, entre ellos 52 menores, que se dirigían hacia Argelia, murieron de sed en el desierto en el norte de Níger tras haber sido abandonados por sus traficantes a raíz de averías en los vehículos, según informan estos mismos medios.
La zona donde ocurrió la tragedia se encuentra en una región remota del Sáhara, a unos 80 kilómetros al oeste de Assamaka, cerca de las fronteras con Malí y Argelia. Las condiciones extremas del desierto, combinadas con la falta de infraestructura y puntos de abastecimiento, convierten cualquier avería vehicular en una situación potencialmente mortal.
El incidente pone de relieve los peligros continuos que enfrentan quienes viajan a través del Sáhara, ya sea por motivos económicos, familiares o migratorios, en una región donde la presencia de grupos terroristas y las dificultades logísticas complican aún más los desplazamientos.