Alemania registra récord de violencia política con más de 5.000 ataques contra representantes de partidos en 2025
La violencia política en Alemania alcanzó niveles históricos en 2025, con 5.140 ataques contra afiliados a partidos políticos, un aumento del 40% respecto al año anterior, según datos del Gobierno federal. El total de delitos con motivaciones políticas en el país ascendió a 85.837 casos, en un contexto de creciente polarización social y radicalización del discurso político que expertos anticipan se mantendrá al alza durante 2026.
Los ataques contra representantes políticos en Alemania experimentaron un incremento dramático en 2025, consolidando una tendencia al alza que preocupa a autoridades y analistas. Las cifras oficiales revelan que se produjeron 5.140 ataques contra afiliados a partidos políticos el año pasado, un 40% más que los 3.690 registrados en 2024, según una respuesta del Gobierno federal a una pregunta parlamentaria del grupo de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) a la que tuvo acceso la agencia de noticias DPA. En 2023, la policía había contabilizado 2.790 ataques, lo que evidencia una escalada sostenida en los últimos tres años.
La Oficina Federal de Policía Criminal (BKA) y el Ministerio del Interior informaron que las autoridades policiales federales y estatales registraron en 2025 un total de 85.837 delitos por motivaciones políticas en general, según reportaron este martes.
La extrema derecha lidera los delitos políticos
Como en ejercicios anteriores, los actos violentos provenientes del espectro de derecha y ultraderecha constituyen la mayor parte de los delitos con motivación política, con un total de 42.544 casos, según las estadísticas oficiales. La mayoría de estos son los llamados delitos de propaganda, como el uso de símbolos de organizaciones inconstitucionales. Las estadísticas enumeran 1.598 casos de delitos violentos con motivación ultra, como agresiones.
Los delitos de motivación política cometidos por la izquierda aumentaron un 35% hasta los 13.490 casos, según los datos del Gobierno. Dentro de esa categoría, los casos violentos aumentaron casi un 43%, pasando de 762 a 1.087. La mayoría implican únicamente daños materiales, según la información oficial.
AfD, el partido más atacado en 2025
Si en 2024 los políticos del Partido Verde, que en ese momento formaban parte del Gobierno, fueron blanco del mayor número de ataques, el año pasado fueron los integrantes de AfD quienes sufrieron más agresiones, con 1.852 ataques registrados, según los datos oficiales. El incremento del odio contra la conservadora Unión CDU/CSU, que hoy lidera el Ejecutivo de coalición, también se deja sentir según los nuevos datos: en 2024 la policía registró alrededor de 420 ataques en su contra y en 2025 fueron 1.171.
Este cuadro general tiene, sin embargo, matices importantes. De los 5.140 ilícitos cometidos contra representantes de los partidos políticos, sólo 193 fueron considerados actos violentos, según las estadísticas. El resto entran en la categoría de delitos de expresión, como la incitación al odio, difamación o injurias. El año pasado, la policía tuvo constancia de 1.289 delitos de este tipo. Otros bastante usuales fueron las pintadas en viviendas y los altercados de diversa índole en puestos de información, según los datos oficiales.
Una sociedad cada vez más polarizada
El analista político Franco Delle Donne explica que la tendencia al alza de los delitos contra representantes políticos alemanes se explica en gran medida por el crecimiento de una visión más polarizada de la política que además no se prevé que decrezca en el corto plazo.
"Hace 15 años teníamos una democracia que apuntaba al consenso, a que los partidos buscaran el acuerdo más allá de la discusión política que siempre existió", dijo el también doctor en Comunicación, radicado en Alemania. "Hoy eso ha sido reemplazado por una política del disenso, en la que lo más rentable política y electoralmente es la pelea y el conflicto. Y, ahí, los sectores más radicalizados del espectro político ven muchas más posibilidades de legitimación de sus acciones", añadió.
Para entender esa polarización habría que mirar también la radicalización de los discursos políticos que han impulsado las fuerzas como AfD, que ha sabido sacar provecho de un descontento social real y capitalizarlo a su favor, según Delle Donne. "Es un clima social que se ha facilitado a partir de la vida política que nos toca vivir. Esto excede a Alemania: miremos Argentina, México o España... Lo que vemos es esa necesidad de diferenciarse del otro, de ser lo opuesto desde todo punto de vista y de penalizar la alianza, el consenso, el acercamiento. Todo eso es visto como traición a los valores o como traición al electorado y demás", dijo Delle Donne, autor del libro Epidemia Ultra (Península).
El debate del cordón sanitario
El escenario de los próximos meses no apunta precisamente a un retroceso de la violencia política, la polarización y la radicalización de los discursos políticos. En septiembre habrá elecciones regionales importantes: Berlín y los Estados federados de Mecklenburgo-Pomerania y Sajonia-Anhalt elegirán nuevo Parlamento en unos comicios particularmente observados porque AfD podría convertirse en la fuerza más votada en alguna de esas demarcaciones.
La CDU estará, además, ante la disyuntiva de si romper o no el cordón sanitario en torno a la extrema derecha, un debate que ha crecido en los últimos meses. El denominado cordón sanitario es la estrategia por la cual los partidos democráticos tradicionales alemanes se han comprometido a no colaborar con los ultras.
Delle Donne profundiza en el gran debate político bajo el que se contextualiza justamente la violencia política en Alemania y plantea algunos escenarios. "Dentro de la propia CDU existe una discusión muy profunda sobre si es viable o no la colaboración con AfD o si eso podría ser el inicio de la destrucción del partido. Muchas formaciones de centroderecha y de centroizquierda en casi todas las democracias europeas han desaparecido o se han vuelto partidos irrelevantes", dijo. "La CDU todavía se sostiene, también el SPD [los socialdemócratas], a duras penas. Pero ¿qué pasaría si se rompe el cerco sanitario? ¿Sería el certificado de defunción o, por el contrario, funcionaría para iniciar un proceso de normalización y hasta en algún punto de democratización de AfD?", añadió.
Escenarios futuros y riesgo de recrudecimiento
Ante ese escenario existe también uno complementario en el que la violencia se recrudecería: si una fracción de AfD rechazara un acercamiento a la CDU y su estrategia se viera refrendada por las urnas, según el análisis de Delle Donne. "Eso posibilitaría también que se profundicen estas situaciones extremas de violencia concreta. Tanto de los sectores favorables a AfD, que se sientan motivados a llevar adelante acciones racistas, como del otro lado, con actores políticos que quisieran contrarrestarlo", dijo.
Las elecciones regionales de septiembre servirán como termómetro para medir el estado de la polarización política en Alemania y podrían determinar si la violencia política continúa su escalada o si los partidos tradicionales logran contener el avance de la extrema derecha sin romper los consensos democráticos que han caracterizado al país desde la posguerra. La decisión de la CDU sobre el cordón sanitario será crucial para definir el futuro político del país y, potencialmente, el nivel de violencia asociado a la actividad política en los próximos años.




