Argentina registra su menor inflación en diez meses con caída al 1,9% en junio
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Argentina registra su menor inflación en diez meses con caída al 1,9% en junio

La inflación mensual de Argentina cayó a 1,9% en junio, la cifra más baja en diez meses, rompiendo por primera vez la barrera del 2% y marcando el tercer descenso consecutivo del índice de precios. El dato, informado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), refuerza la estrategia del Gobierno de Javier Milei de vincular la desaceleración inflacionaria con su política de ajuste fiscal y monetario, aunque ya descarta cumplir con sus promesas iniciales de alcanzar inflación de un dígito en agosto o la proyección anual del 10,1% establecida en el Presupuesto 2026.

NEGOCIOS14 JUL 2026

La desaceleración de la inflación argentina continúa su tendencia a la baja tras tres meses consecutivos de reducción. El índice de precios de junio se ubicó en 1,9%, según el Indec, por debajo de las estimaciones del mercado que proyectaban un 2%. Este resultado representa un hito importante: es la primera vez en diez meses que la inflación mensual cae por debajo del 2%, volviendo a rondar los valores mínimos alcanzados durante la gestión de Milei.

Sin embargo, la realidad macroeconómica sigue siendo compleja. En la primera mitad de 2026, los precios acumularon una suba de 16,8%, cifra que ya hace imposible cumplir con la inflación anual proyectada en el Presupuesto 2026 de 10,1%. En la comparación interanual, la inflación fue de 33,5%, reflejando la persistencia de presiones inflacionarias a largo plazo. El Gobierno también descartó su promesa inicial de llegar a agosto con un índice de inflación que comenzara con el número cero.

Los sectores que registraron los mayores aumentos en junio fueron recreación y cultura, con un incremento de 4,2% como consecuencia del aumento de los paquetes turísticos, y vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con 3,3%, reflejando el impacto del aumento de las tarifas en los bolsillos de los argentinos. En el extremo opuesto, comunicaciones registró la menor variación con 0,9%, seguida por prendas de vestir y calzado con 0,4%, ambas afectadas por el aumento de las importaciones y la baja demanda. Alimentos y bebidas no alcohólicas, el rubro más sensible para los hogares de menores ingresos, se ubicó por debajo del promedio general con 1,3%.

El Gobierno destacó particularmente que la inflación núcleo —la que excluye productos estacionales y regulados y permite ver la tendencia con menores distorsiones— fue de 1,6%, inferior al promedio general. Este indicador es considerado por los analistas como una mejor medida de la tendencia inflacionaria subyacente.

El dato resulta útil al Gobierno para reforzar su narrativa de que Argentina está ingresando en "los mejores meses de su historia", una consigna que busca hilvanar distintos indicadores económicos y será uno de los principales lineamientos de cara a la campaña por la reelección de Milei en 2027, cuando el oficialismo confía en imponer la economía como tema central sobre la política.

La desaceleración de la inflación es presentada por Milei como uno de los mayores logros de su plan de ajuste fiscal y monetario, tras asumir en diciembre de 2023 con una inflación interanual del 211%. Los registros mensuales comenzaron a bajar durante su mandato hasta llegar a su nivel mínimo en mayo de 2025, cuando marcaron 1,5%. Desde ese punto, retomaron una escalada lenta pero sostenida. En marzo de 2026, el índice de precios al consumidor alcanzó el 3,4% mensual, uno de los registros más altos de la gestión libertaria, e inició desde ese pico una nueva senda descendente que continúa en junio.

Reforma del Banco Central

Antes de la difusión del dato de inflación, el Gobierno realizó una introducción teórica sobre sus políticas monetarias. Adrián Ravier, vocero presidencial y economista seguidor de la escuela austriaca al igual que Milei, utilizó su conferencia de prensa del martes para defender la tesis de que "la inflación es siempre y en todo momento un fenómeno monetario", lo que explicaría la necesidad de eliminar la emisión destinada a financiar el déficit fiscal.

El Gobierno enviará al Congreso un proyecto de ley para prohibir que el Banco Central emita dinero para financiar al Tesoro Nacional. Esta medida representa un cambio fundamental en la estructura institucional argentina y busca garantizar la "independencia" del Banco Central del poder político, estableciendo como su único objetivo "preservar el valor de la moneda".

El presidente vincula el problema crónico de la inflación en Argentina con la creación del Banco Central en 1935. Durante su campaña electoral, Milei prometió "dinamitar" la entidad, pero ahora pretende reformarla mediante cambios a su carta orgánica. El Gobierno ya comenzó a conversar con gobernadores de todo el país para reunir los apoyos necesarios en el Congreso para aprobar esta reforma.

De acuerdo con lo anticipado por Ravier, el proyecto contempla prohibir el financiamiento del Banco Central al Tesoro Nacional y fortalecer su esquema de gobernanza para otorgar mayor estabilidad a sus autoridades. Además, restringe la distribución de utilidades del Banco Central y endurece el régimen de responsabilidades y sanciones para las futuras autoridades que, de manera directa o indirecta, utilicen al Banco Central para financiar el déficit fiscal mediante emisión monetaria.

"La inflación ha realmente golpeado a la economía argentina y la ha sacado de los lugares protagónicos que tuvo hace ya bastante tiempo. La evolución de la base monetaria y el IPC no deja mentir. La relación es estrecha. Recuperando una moneda sana, recuperaremos el crecimiento, y la Argentina recuperará ese protagonismo", aseguró Ravier, coautor con Milei del libro "La batalla por la macroeconomía: el debate abierto entre Keynes, Friedman, Lucas y Hayek".

El mandatario pretende revertir los cambios introducidos en 2012, durante el gobierno de Cristina Kirchner, cuando la misión del Banco Central de "preservar el valor de la moneda" fue ampliada a "promover la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social". Según Milei, esa finalidad múltiple supone "un insulto al intelecto".

Las proyecciones del mercado anticipan que el proceso de desaceleración inflacionaria continuará, aunque a un ritmo lento. Este escenario dependerá de la capacidad del Gobierno de mantener su disciplina fiscal y monetaria, así como de factores externos como la evolución del tipo de cambio y los precios internacionales de las materias primas que Argentina exporta.

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14 jul 2026
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La desaceleración de la inflación argentina continúa su tendencia a la baja tras tres meses consecutivos de reducción. El índice de precios de junio se ubicó en 1,9%, según el Indec, por debajo de las estimaciones del mercado que proyectaban un 2%. Este resultado representa un hito importante: es la primera vez en diez meses que la inflación mensual cae por debajo del 2%, volviendo a rondar los valores mínimos alcanzados durante la gestión de Milei.

Sin embargo, la realidad macroeconómica sigue siendo compleja. En la primera mitad de 2026, los precios acumularon una suba de 16,8%, cifra que ya hace imposible cumplir con la inflación anual proyectada en el Presupuesto 2026 de 10,1%. En la comparación interanual, la inflación fue de 33,5%, reflejando la persistencia de presiones inflacionarias a largo plazo. El Gobierno también descartó su promesa inicial de llegar a agosto con un índice de inflación que comenzara con el número cero.

Los sectores que registraron los mayores aumentos en junio fueron recreación y cultura, con un incremento de 4,2% como consecuencia del aumento de los paquetes turísticos, y vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con 3,3%, reflejando el impacto del aumento de las tarifas en los bolsillos de los argentinos. En el extremo opuesto, comunicaciones registró la menor variación con 0,9%, seguida por prendas de vestir y calzado con 0,4%, ambas afectadas por el aumento de las importaciones y la baja demanda. Alimentos y bebidas no alcohólicas, el rubro más sensible para los hogares de menores ingresos, se ubicó por debajo del promedio general con 1,3%.

El Gobierno destacó particularmente que la inflación núcleo —la que excluye productos estacionales y regulados y permite ver la tendencia con menores distorsiones— fue de 1,6%, inferior al promedio general. Este indicador es considerado por los analistas como una mejor medida de la tendencia inflacionaria subyacente.

El dato resulta útil al Gobierno para reforzar su narrativa de que Argentina está ingresando en "los mejores meses de su historia", una consigna que busca hilvanar distintos indicadores económicos y será uno de los principales lineamientos de cara a la campaña por la reelección de Milei en 2027, cuando el oficialismo confía en imponer la economía como tema central sobre la política.

La desaceleración de la inflación es presentada por Milei como uno de los mayores logros de su plan de ajuste fiscal y monetario, tras asumir en diciembre de 2023 con una inflación interanual del 211%. Los registros mensuales comenzaron a bajar durante su mandato hasta llegar a su nivel mínimo en mayo de 2025, cuando marcaron 1,5%. Desde ese punto, retomaron una escalada lenta pero sostenida. En marzo de 2026, el índice de precios al consumidor alcanzó el 3,4% mensual, uno de los registros más altos de la gestión libertaria, e inició desde ese pico una nueva senda descendente que continúa en junio.

Reforma del Banco Central

Antes de la difusión del dato de inflación, el Gobierno realizó una introducción teórica sobre sus políticas monetarias. Adrián Ravier, vocero presidencial y economista seguidor de la escuela austriaca al igual que Milei, utilizó su conferencia de prensa del martes para defender la tesis de que "la inflación es siempre y en todo momento un fenómeno monetario", lo que explicaría la necesidad de eliminar la emisión destinada a financiar el déficit fiscal.

El Gobierno enviará al Congreso un proyecto de ley para prohibir que el Banco Central emita dinero para financiar al Tesoro Nacional. Esta medida representa un cambio fundamental en la estructura institucional argentina y busca garantizar la "independencia" del Banco Central del poder político, estableciendo como su único objetivo "preservar el valor de la moneda".

El presidente vincula el problema crónico de la inflación en Argentina con la creación del Banco Central en 1935. Durante su campaña electoral, Milei prometió "dinamitar" la entidad, pero ahora pretende reformarla mediante cambios a su carta orgánica. El Gobierno ya comenzó a conversar con gobernadores de todo el país para reunir los apoyos necesarios en el Congreso para aprobar esta reforma.

De acuerdo con lo anticipado por Ravier, el proyecto contempla prohibir el financiamiento del Banco Central al Tesoro Nacional y fortalecer su esquema de gobernanza para otorgar mayor estabilidad a sus autoridades. Además, restringe la distribución de utilidades del Banco Central y endurece el régimen de responsabilidades y sanciones para las futuras autoridades que, de manera directa o indirecta, utilicen al Banco Central para financiar el déficit fiscal mediante emisión monetaria.

"La inflación ha realmente golpeado a la economía argentina y la ha sacado de los lugares protagónicos que tuvo hace ya bastante tiempo. La evolución de la base monetaria y el IPC no deja mentir. La relación es estrecha. Recuperando una moneda sana, recuperaremos el crecimiento, y la Argentina recuperará ese protagonismo", aseguró Ravier, coautor con Milei del libro "La batalla por la macroeconomía: el debate abierto entre Keynes, Friedman, Lucas y Hayek".

El mandatario pretende revertir los cambios introducidos en 2012, durante el gobierno de Cristina Kirchner, cuando la misión del Banco Central de "preservar el valor de la moneda" fue ampliada a "promover la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social". Según Milei, esa finalidad múltiple supone "un insulto al intelecto".

Las proyecciones del mercado anticipan que el proceso de desaceleración inflacionaria continuará, aunque a un ritmo lento. Este escenario dependerá de la capacidad del Gobierno de mantener su disciplina fiscal y monetaria, así como de factores externos como la evolución del tipo de cambio y los precios internacionales de las materias primas que Argentina exporta.

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