Artículo de opinión critica negociaciones con Irán tras represión que dejó 42.000 muertos en enero
Un artículo de opinión publicado en El País cuestiona duramente el memorándum de entendimiento de 14 puntos con la República Islámica de Irán, calificándolo como una diplomacia que "apacigua y socava los derechos humanos" tras la masacre de hasta 42.000 ciudadanos en enero de 2026, según cifras citadas por Donald Trump. El texto argumenta que negociar con el régimen iraní equivale a "dialogar con un verdugo que sigue sosteniendo el cuchillo".
El memorándum de entendimiento de 14 puntos con Irán ha generado una fuerte crítica desde sectores que consideran que representa una capitulación moral ante un régimen responsable de crímenes masivos contra su población, según un artículo de opinión publicado en El País.
El texto señala que en enero de 2026, el régimen iraní masacró a hasta 42.000 ciudadanos que habían salido a la calle para exigir el derecho a vivir en libertad, según cifras mencionadas por Donald Trump. Además, la represión habría dejado al menos 100.000 heridos e innumerables detenciones, según el artículo.
"Cuarenta mil muertos. Al menos 100.000 heridos. Innumerables detenciones. Familias enteras que han perdido a sus hijos, ciudades enteras sujetas al toque de queda, cárceles atestadas de hombres y mujeres jóvenes cuyo único delito ha sido la esperanza", describe el texto, según El País.
El artículo argumenta que la República Islámica "nunca ha cumplido un compromiso sin estar, al mismo tiempo, preparándose para traicionarlo" y que "negocia como gobierna: mediante la astucia, el encubrimiento, la violencia y el crimen", según la fuente.
La crítica se centra en que durante 47 años, cada vez que el régimen se ha sentido acorralado por sanciones, aislamiento diplomático o presión popular, ha encontrado "a alguien dispuesto a ofrecerle una vía de escape" que ha utilizado "no para reformarse, sino para consolidar el aparato represivo, reforzar a sus protegidos en la región y perfeccionar los métodos empleados para tratar brutalmente a su población", según el artículo.
El texto sostiene que "dialogar con este régimen, hoy, es darle a entender que sus crímenes no van a tener consecuencias, que la represión es negociable, que el olvido internacional se puede comprar con unas cuantas concesiones temporales", según El País. Además, advierte que esto constituye "un espantoso mensaje de aliento para todos los tiranos del mundo: si matas a suficientes personas, te acabarán recibiendo en la mesa de negociaciones como un socio respetable".
El artículo menciona específicamente ciudades como Karaj, Mahabad y Javanrud, donde "el ejército disparó contra la población como quien dispara contra un invasor extranjero" durante la represión de enero, según la fuente.
Según el texto, lo que el régimen iraní está comprando con las negociaciones "no es paz, sino tiempo. Tiempo para reconstruir sus redes represivas, para rearmar a sus milicias, para preparar la próxima oleada de represión", según El País. El artículo advierte que "cada mes de margen diplomático que se le concede es otro mes entregado a la maquinaria de la muerte que, en este mismo instante, sigue funcionando en las sombras de las prisiones iraníes".
El autor sostiene que "con o sin el apoyo de las potencias internacionales, el pueblo iraní derrocará al régimen", describiendo esta afirmación no como "un eslogan" sino como "la constatación de una realidad", según la fuente. El texto describe un movimiento que reúne a "millones de mujeres y hombres, en todas las ciudades, en todos los pueblos, desde las grandes metrópolis hasta las provincias más remotas", incluyendo "trabajadores y estudiantes, comerciantes y profesores, jóvenes y mayores", según El País.
El artículo menciona la existencia de "comités de barrio que se organizan en silencio, las redes de solidaridad que reúnen dinero para ayudar a las familias de los presos, las voces de la diáspora que transmiten cada noche lo que al régimen le gustaría silenciar", según la fuente.
El texto hace un llamamiento a los gobiernos occidentales para que abandonen "los apaciguamientos y vacilaciones" y "los cálculos cortoplacistas que tantas veces han controlado su política respecto a Irán desde hace cuatro décadas", según El País. Específicamente, pide "apoyar al movimiento popular, respaldar los mecanismos internacionales que documentan los crímenes cometidos en enero, mostrarse absolutamente firmes en todas las negociaciones mientras continúe la represión y amplificar al máximo, en todos los foros diplomáticos, las voces que el régimen quiere silenciar", según el artículo.
El autor concluye que "ninguna represión, por brutal que sea —ni siquiera tan brutal como la de enero—, ha conseguido nunca extinguir el deseo de libertad de todo un pueblo" y que los iraníes "no luchan por una negociación, sino por una refundación", según El País.
El artículo sostiene que este día de liberación "llegará antes si el mundo libre deja de buscar pequeños acuerdos con quienes no han querido nunca más que sobrevivir por encima de los cadáveres de su propia gente", según la fuente, y afirma que "el pueblo iraní no obtendrá la libertad de manos de sus verdugos" sino que "necesita que el mundo reconozca, de una vez por todas y sin evasivas, el empuje de su pueblo hacia la libertad", según El País.




