Ataques rusos con misiles balísticos matan a seis personas en Kiev y otras ciudades ucranianas, exponiendo vulnerabilidades en defensa antiaérea
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Ataques rusos con misiles balísticos matan a seis personas en Kiev y otras ciudades ucranianas, exponiendo vulnerabilidades en defensa antiaérea

Rusia lanzó 41 misiles y 125 drones contra Ucrania durante la madrugada del domingo 19 de julio, matando al menos a seis personas e hiriendo a decenas en Kiev, Járkiv, Jersón y Sumy, según informaron las autoridades ucranianas. Los ataques volvieron a poner de relieve la escasez crítica de sistemas de defensa antiaérea Patriot de fabricación estadounidense en el país, mientras Moscú intensifica el uso de misiles balísticos para frenar los ataques ucranianos contra instalaciones petroleras rusas que han causado una escasez de combustible que afecta tanto al ejército como a la población civil rusa.

INTERNACIONAL19 JUL 2026

El ataque contra Kiev comenzó alrededor de la 1:30 de la madrugada y se prolongó durante varias horas, con explosiones que resonaron por toda la ciudad, según reportes de la Fuerza Aérea ucraniana. El presidente Volodymyr Zelenskyy indicó que la mayoría de los 41 misiles lanzados durante la noche tenía como objetivo la capital.

Los impactos provocaron incendios en cinco distritos de Kiev y dañaron edificios residenciales, oficinas e instalaciones industriales, así como viviendas y vehículos, según el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania. Los equipos de rescate sacaron a cuatro personas de una vivienda en llamas en el distrito de Sviatoshynskyi, y en el distrito de Shevchenkivskyi rescataron a residentes de un edificio de tres pisos que ardía, donde se encontró a una persona muerta. Los bomberos también acudieron a incendios en los distritos de Solomyanskyi, Desnianskyi y Dnipro.

Viktoria Shejko, de 32 años, se estaba refugiando en el pasillo de su bloque de apartamentos con sus siete hijos y su esposo cuando escucharon las fuertes explosiones. "Cuando empezó la alarma, comprobamos que había balísticos, luego fuimos al pasillo. Entonces empezó a explotar un misil tras otro", dijo. La tensión del bombardeo constante es "muy difícil psicológicamente", agregó. "Antes era una vez a la semana o incluso más raramente, pero ahora, si no es todos los días, entonces día por medio".

Más allá de la capital, un ataque ruso contra una instalación postal cerca de Járkiv, la segunda ciudad más grande de Ucrania, mató a tres personas e hirió al menos a 20, según la administración regional. Bombas guiadas rusas también alcanzaron las ciudades de Jersón y Sumy, informaron las autoridades locales y el servicio de emergencias de Ucrania, dejando al menos un muerto en cada uno de los ataques.

El Ministerio ruso de Defensa afirmó que el ataque contra Kiev tuvo como objetivo sitios vinculados al ejército ucraniano, incluidas plantas que producen drones Flamingo y piezas para misiles guiados Neptune, así como un recinto postal utilizado para almacenar bienes de doble uso y ensamblar drones, sistemas robóticos y equipos de guerra electrónica.

La intensificación de los ataques rusos con misiles balísticos responde a una estrategia más amplia de Moscú. En las últimas semanas, Rusia ha incrementado el uso de estos misiles cuando busca frenar los ataques ucranianos contra instalaciones petroleras en lo profundo de Rusia que han causado una escasez crítica de combustible que afecta tanto al ejército como a la población civil. Kiev lleva meses atacando la industria petrolera rusa, a la que culpa de avivar directamente el esfuerzo bélico de Moscú y de financiarlo a través de los ingresos por exportaciones.

La vulnerabilidad de las defensas aéreas ucranianas es un factor crítico en estos ataques. El presidente estadounidense Donald Trump ha dicho que está dispuesto a conceder a Ucrania licencias para producir Patriots, el medio más eficaz para interceptar misiles balísticos rusos, lo que podría reforzar significativamente las defensas de Kiev. Sin embargo, los detalles y el calendario siguen sin estar claros, y la producción completa podría tardar años, dejando a Ucrania vulnerable en el corto plazo.

En un desarrollo paralelo, un ataque contra dos petroleros en la terminal del Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC) frente a la costa rusa del mar Negro detuvo las operaciones de carga de petróleo en el lugar, según informó el CPC el domingo. El ataque contra los petroleros ASIA y NISSOS en el puerto de Novorossiysk provocó un incendio a bordo del ASIA, que fue extinguido. La empresa no indicó quién fue responsable del ataque, pero añadió que no hubo víctimas ni derrames de petróleo, y que los petroleros —que navegaban bajo las banderas de Liberia y las Islas Marshall, respectivamente— permanecían a flote.

El CPC es un oleoducto de 1.510 kilómetros que conecta los yacimientos kazajos de petróleo del mar Caspio con el puerto ruso de Novorossiysk en el mar Negro, donde el petróleo se carga y se envía en buques a los mercados mundiales. El oleoducto representa alrededor del 80% de las exportaciones de crudo de Kazajistán y el gobierno ruso y las empresas petroleras estatales rusas poseen en conjunto una participación combinada del 31% en la empresa.

Tanto Rusia como Ucrania han incrementado drásticamente los ataques contra barcos en los mares Negro y de Azov durante la última semana. Ucrania señala que apunta a la llamada flota en la sombra de Rusia, que transporta petróleo en violación de las sanciones internacionales por la invasión del Kremlin a su vecino.

El presidente Zelenskyy anunció el domingo que unidades ucranianas atacaron más infraestructura energética en territorio ruso. Dijo que unidades del Servicio de Seguridad de Ucrania atacaron tres depósitos de petróleo en la región de Stávropol, y otra unidad del ejército impactó otra instalación relacionada con el combustible en la misma región. También fueron alcanzados tres petroleros rusos en el mar Negro, según Zelenskyy.

El gobernador de Stávropol, Vladimir Vladimirov, había mencionado antes ataques con drones ucranianos que provocaron incendios en "instalaciones industriales" en dos lugares dentro de la región. No especificó cuáles eran las instalaciones, pero dijo que nadie resultó herido. El medio de comunicación ruso Astra reportó el domingo que tres depósitos de petróleo podrían estar ardiendo en Stávropol, basándose en su análisis de fotos y videos enviados por residentes locales tras el ataque.

Los sistemas de defensa antiaérea rusos derribaron 140 drones ucranianos sobre ocho regiones rusas, la Crimea anexionada y los mares Negro y de Azov durante la noche hasta el domingo, informó el Ministerio ruso de Defensa. No aclaró cuántos drones fueron lanzados en total ni cuántos alcanzaron sus objetivos.

En la región rusa de Kursk, cerca de la frontera ucraniana, drones ucranianos alcanzaron cuatro edificios de apartamentos, provocando un incendio e hiriendo a una persona, según el gobernador local Alexander Khinshtein.

Los ataques del domingo reflejan la escalada continua del conflicto, con ambos bandos enfocándose en infraestructura crítica. La estrategia ucraniana de atacar la industria petrolera rusa busca debilitar la capacidad económica y militar de Moscú, mientras que los ataques rusos con misiles balísticos intentan degradar las capacidades militares ucranianas y socavar la moral civil. La falta de sistemas de defensa antiaérea suficientes sigue siendo una vulnerabilidad crítica para Ucrania, y cualquier retraso en la producción de Patriots bajo licencia estadounidense podría prolongar esta vulnerabilidad durante meses o años.

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Rusia lanzó 41 misiles y 125 drones contra Ucrania durante la madrugada del domingo 19 de julio, matando al menos a seis personas e hiriendo a decenas en Kiev, Járkiv, Jersón y Sumy, según informaron las autoridades ucranianas. Los ataques volvieron a poner de relieve la escasez crítica de sistemas de defensa antiaérea Patriot de fabricación estadounidense en el país, mientras Moscú intensifica el uso de misiles balísticos para frenar los ataques ucranianos contra instalaciones petroleras rusas que han causado una escasez de combustible que afecta tanto al ejército como a la población civil rusa.

19 jul 2026
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El ataque contra Kiev comenzó alrededor de la 1:30 de la madrugada y se prolongó durante varias horas, con explosiones que resonaron por toda la ciudad, según reportes de la Fuerza Aérea ucraniana. El presidente Volodymyr Zelenskyy indicó que la mayoría de los 41 misiles lanzados durante la noche tenía como objetivo la capital.

Los impactos provocaron incendios en cinco distritos de Kiev y dañaron edificios residenciales, oficinas e instalaciones industriales, así como viviendas y vehículos, según el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania. Los equipos de rescate sacaron a cuatro personas de una vivienda en llamas en el distrito de Sviatoshynskyi, y en el distrito de Shevchenkivskyi rescataron a residentes de un edificio de tres pisos que ardía, donde se encontró a una persona muerta. Los bomberos también acudieron a incendios en los distritos de Solomyanskyi, Desnianskyi y Dnipro.

Viktoria Shejko, de 32 años, se estaba refugiando en el pasillo de su bloque de apartamentos con sus siete hijos y su esposo cuando escucharon las fuertes explosiones. "Cuando empezó la alarma, comprobamos que había balísticos, luego fuimos al pasillo. Entonces empezó a explotar un misil tras otro", dijo. La tensión del bombardeo constante es "muy difícil psicológicamente", agregó. "Antes era una vez a la semana o incluso más raramente, pero ahora, si no es todos los días, entonces día por medio".

Más allá de la capital, un ataque ruso contra una instalación postal cerca de Járkiv, la segunda ciudad más grande de Ucrania, mató a tres personas e hirió al menos a 20, según la administración regional. Bombas guiadas rusas también alcanzaron las ciudades de Jersón y Sumy, informaron las autoridades locales y el servicio de emergencias de Ucrania, dejando al menos un muerto en cada uno de los ataques.

El Ministerio ruso de Defensa afirmó que el ataque contra Kiev tuvo como objetivo sitios vinculados al ejército ucraniano, incluidas plantas que producen drones Flamingo y piezas para misiles guiados Neptune, así como un recinto postal utilizado para almacenar bienes de doble uso y ensamblar drones, sistemas robóticos y equipos de guerra electrónica.

La intensificación de los ataques rusos con misiles balísticos responde a una estrategia más amplia de Moscú. En las últimas semanas, Rusia ha incrementado el uso de estos misiles cuando busca frenar los ataques ucranianos contra instalaciones petroleras en lo profundo de Rusia que han causado una escasez crítica de combustible que afecta tanto al ejército como a la población civil. Kiev lleva meses atacando la industria petrolera rusa, a la que culpa de avivar directamente el esfuerzo bélico de Moscú y de financiarlo a través de los ingresos por exportaciones.

La vulnerabilidad de las defensas aéreas ucranianas es un factor crítico en estos ataques. El presidente estadounidense Donald Trump ha dicho que está dispuesto a conceder a Ucrania licencias para producir Patriots, el medio más eficaz para interceptar misiles balísticos rusos, lo que podría reforzar significativamente las defensas de Kiev. Sin embargo, los detalles y el calendario siguen sin estar claros, y la producción completa podría tardar años, dejando a Ucrania vulnerable en el corto plazo.

En un desarrollo paralelo, un ataque contra dos petroleros en la terminal del Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC) frente a la costa rusa del mar Negro detuvo las operaciones de carga de petróleo en el lugar, según informó el CPC el domingo. El ataque contra los petroleros ASIA y NISSOS en el puerto de Novorossiysk provocó un incendio a bordo del ASIA, que fue extinguido. La empresa no indicó quién fue responsable del ataque, pero añadió que no hubo víctimas ni derrames de petróleo, y que los petroleros —que navegaban bajo las banderas de Liberia y las Islas Marshall, respectivamente— permanecían a flote.

El CPC es un oleoducto de 1.510 kilómetros que conecta los yacimientos kazajos de petróleo del mar Caspio con el puerto ruso de Novorossiysk en el mar Negro, donde el petróleo se carga y se envía en buques a los mercados mundiales. El oleoducto representa alrededor del 80% de las exportaciones de crudo de Kazajistán y el gobierno ruso y las empresas petroleras estatales rusas poseen en conjunto una participación combinada del 31% en la empresa.

Tanto Rusia como Ucrania han incrementado drásticamente los ataques contra barcos en los mares Negro y de Azov durante la última semana. Ucrania señala que apunta a la llamada flota en la sombra de Rusia, que transporta petróleo en violación de las sanciones internacionales por la invasión del Kremlin a su vecino.

El presidente Zelenskyy anunció el domingo que unidades ucranianas atacaron más infraestructura energética en territorio ruso. Dijo que unidades del Servicio de Seguridad de Ucrania atacaron tres depósitos de petróleo en la región de Stávropol, y otra unidad del ejército impactó otra instalación relacionada con el combustible en la misma región. También fueron alcanzados tres petroleros rusos en el mar Negro, según Zelenskyy.

El gobernador de Stávropol, Vladimir Vladimirov, había mencionado antes ataques con drones ucranianos que provocaron incendios en "instalaciones industriales" en dos lugares dentro de la región. No especificó cuáles eran las instalaciones, pero dijo que nadie resultó herido. El medio de comunicación ruso Astra reportó el domingo que tres depósitos de petróleo podrían estar ardiendo en Stávropol, basándose en su análisis de fotos y videos enviados por residentes locales tras el ataque.

Los sistemas de defensa antiaérea rusos derribaron 140 drones ucranianos sobre ocho regiones rusas, la Crimea anexionada y los mares Negro y de Azov durante la noche hasta el domingo, informó el Ministerio ruso de Defensa. No aclaró cuántos drones fueron lanzados en total ni cuántos alcanzaron sus objetivos.

En la región rusa de Kursk, cerca de la frontera ucraniana, drones ucranianos alcanzaron cuatro edificios de apartamentos, provocando un incendio e hiriendo a una persona, según el gobernador local Alexander Khinshtein.

Los ataques del domingo reflejan la escalada continua del conflicto, con ambos bandos enfocándose en infraestructura crítica. La estrategia ucraniana de atacar la industria petrolera rusa busca debilitar la capacidad económica y militar de Moscú, mientras que los ataques rusos con misiles balísticos intentan degradar las capacidades militares ucranianas y socavar la moral civil. La falta de sistemas de defensa antiaérea suficientes sigue siendo una vulnerabilidad crítica para Ucrania, y cualquier retraso en la producción de Patriots bajo licencia estadounidense podría prolongar esta vulnerabilidad durante meses o años.

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