Australia se ha convertido en el líder global en almacenamiento de energía residencial, concentrando casi el 60% de la capacidad de baterías domésticas instaladas en cerca de 200 países durante este año fiscal, según un análisis reciente. Con 415.000 unidades conectadas desde julio —aproximadamente una batería por cada 25 hogares australianos— el país de 27 millones de habitantes está demostrando cómo las políticas adecuadas pueden transformar el sistema energético y reducir los precios de la electricidad hasta un 10% en algunas regiones, según anunció el ministro de Energía australiano.