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Banco de Inglaterra prohíbe bonos vinculados al carbón térmico en sus operaciones de préstamo

El Banco de Inglaterra anunció que dejará de aceptar bonos vinculados al carbón térmico como garantía en sus operaciones de préstamo a partir de octubre de 2026, en una decisión que marca un giro significativo en la política de la institución hacia los combustibles fósiles más contaminantes. La medida, que ya fue comunicada discretamente en junio, responde a la evaluación de que estos activos representan riesgos financieros crecientes en un contexto de transición global hacia energías limpias.

NEGOCIOS19 JUL 2026

El Banco de Inglaterra ha decidido excluir los bonos vinculados al carbón térmico de sus operaciones de garantía colateral, según informó The Guardian. Esta prohibición entra en vigor en octubre de 2026 y constituye una restricción más severa que la adoptada por la mayoría de sus homólogos occidentales, incluyendo el Banco Central Europeo.

El carbón térmico es el combustible fósil quemado en plantas de energía para generar electricidad y se considera uno de los sectores más contaminantes del planeta. La decisión del Banco de Inglaterra responde a la evaluación de que las empresas de carbón térmico "pueden estar expuestas a riesgos financieros potenciales conectados con el ajuste de la economía hacia cero emisiones netas", según explicó la institución en su comunicado de política.

El funcionamiento de esta política se basa en el sistema de garantías colaterales que utiliza el Banco de Inglaterra en sus operaciones regulares. El banco central emite préstamos a bancos comerciales como Barclays, Lloyds, NatWest e HSBC para garantizar que puedan liquidar transacciones y mantener sus operaciones funcionando sin interrupciones. Estos bancos comerciales deben proporcionar garantías, generalmente en forma de bonos, que serían retenidas por el banco central en caso de incumplimiento del préstamo.

Ellie McLaughlin, gerente sénior de política y defensa de la organización de campaña Positive Money, declaró al Guardian que la medida representa "una señal fuerte de un banco central, y también hacia el mercado". Los activistas climáticos han celebrado la decisión como una victoria, aunque la institución realizó el anuncio de manera discreta, publicando la política en su sitio web a principios de junio sin hacer un anuncio formal.

La política del Banco de Inglaterra también incluye el descuento del valor de bonos en otros sectores relevantes para proteger a la institución contra riesgos financieros. Sin embargo, McLaughlin señaló que aún no está claro cómo el Banco calculará exactamente estos descuentos para contabilizar los riesgos climáticos, y sugirió que las exclusiones deberían extenderse más allá del carbón térmico para cubrir todas las actividades "siempre dañinas", incluyendo la expansión de combustibles fósiles y la deforestación.

Aproximadamente 150 de las mayores empresas financieras del mundo ya tienen algún tipo de restricción sobre cómo hacen negocios con la industria del carbón térmico, según cifras publicadas por Reclaim Finance, una organización sin fines de lucro con sede en París, en septiembre del año pasado. Sin embargo, los activistas esperan que la nueva política del Banco de Inglaterra fuerce a los bancos comerciales a reconsiderar la tenencia de activos vinculados al carbón térmico en sus balances.

La decisión del Banco de Inglaterra se produce en un contexto de reacción liderada por Estados Unidos contra las políticas climáticas, que ha obligado a la mayoría de las empresas financieras a retroceder en sus objetivos climáticos desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca. McLaughlin señaló que este entorno "hace mucho más difícil" el contexto en el que operan las instituciones financieras comprometidas con la transición energética.

El Banco de Inglaterra ha sido menos vocal sobre esta decisión y su trabajo climático más amplio en años recientes, según observó McLaughlin. La institución no ha realizado una campaña de comunicación significativa alrededor de la medida, a diferencia de otros anuncios de política importantes.

La efectividad de la política dependerá de su diseño e implementación. McLaughlin enfatizó que "es bastante significativo, pero definitivamente hay muchas áreas donde el Banco podría ir más lejos". La medida representa un paso importante en la restricción de financiamiento para combustibles fósiles, pero deja abierta la pregunta sobre si otras instituciones financieras seguirán un camino similar o si la presión política contra las políticas climáticas limitará la adopción de medidas comparables en otras jurisdicciones.

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19 jul 2026
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El Banco de Inglaterra ha decidido excluir los bonos vinculados al carbón térmico de sus operaciones de garantía colateral, según informó The Guardian. Esta prohibición entra en vigor en octubre de 2026 y constituye una restricción más severa que la adoptada por la mayoría de sus homólogos occidentales, incluyendo el Banco Central Europeo.

El carbón térmico es el combustible fósil quemado en plantas de energía para generar electricidad y se considera uno de los sectores más contaminantes del planeta. La decisión del Banco de Inglaterra responde a la evaluación de que las empresas de carbón térmico "pueden estar expuestas a riesgos financieros potenciales conectados con el ajuste de la economía hacia cero emisiones netas", según explicó la institución en su comunicado de política.

El funcionamiento de esta política se basa en el sistema de garantías colaterales que utiliza el Banco de Inglaterra en sus operaciones regulares. El banco central emite préstamos a bancos comerciales como Barclays, Lloyds, NatWest e HSBC para garantizar que puedan liquidar transacciones y mantener sus operaciones funcionando sin interrupciones. Estos bancos comerciales deben proporcionar garantías, generalmente en forma de bonos, que serían retenidas por el banco central en caso de incumplimiento del préstamo.

Ellie McLaughlin, gerente sénior de política y defensa de la organización de campaña Positive Money, declaró al Guardian que la medida representa "una señal fuerte de un banco central, y también hacia el mercado". Los activistas climáticos han celebrado la decisión como una victoria, aunque la institución realizó el anuncio de manera discreta, publicando la política en su sitio web a principios de junio sin hacer un anuncio formal.

La política del Banco de Inglaterra también incluye el descuento del valor de bonos en otros sectores relevantes para proteger a la institución contra riesgos financieros. Sin embargo, McLaughlin señaló que aún no está claro cómo el Banco calculará exactamente estos descuentos para contabilizar los riesgos climáticos, y sugirió que las exclusiones deberían extenderse más allá del carbón térmico para cubrir todas las actividades "siempre dañinas", incluyendo la expansión de combustibles fósiles y la deforestación.

Aproximadamente 150 de las mayores empresas financieras del mundo ya tienen algún tipo de restricción sobre cómo hacen negocios con la industria del carbón térmico, según cifras publicadas por Reclaim Finance, una organización sin fines de lucro con sede en París, en septiembre del año pasado. Sin embargo, los activistas esperan que la nueva política del Banco de Inglaterra fuerce a los bancos comerciales a reconsiderar la tenencia de activos vinculados al carbón térmico en sus balances.

La decisión del Banco de Inglaterra se produce en un contexto de reacción liderada por Estados Unidos contra las políticas climáticas, que ha obligado a la mayoría de las empresas financieras a retroceder en sus objetivos climáticos desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca. McLaughlin señaló que este entorno "hace mucho más difícil" el contexto en el que operan las instituciones financieras comprometidas con la transición energética.

El Banco de Inglaterra ha sido menos vocal sobre esta decisión y su trabajo climático más amplio en años recientes, según observó McLaughlin. La institución no ha realizado una campaña de comunicación significativa alrededor de la medida, a diferencia de otros anuncios de política importantes.

La efectividad de la política dependerá de su diseño e implementación. McLaughlin enfatizó que "es bastante significativo, pero definitivamente hay muchas áreas donde el Banco podría ir más lejos". La medida representa un paso importante en la restricción de financiamiento para combustibles fósiles, pero deja abierta la pregunta sobre si otras instituciones financieras seguirán un camino similar o si la presión política contra las políticas climáticas limitará la adopción de medidas comparables en otras jurisdicciones.

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