Bandas políticas armadas aterrorizan Kenia ante elecciones de 2027
Kenia enfrenta una escalada de violencia política orquestada por grupos de matones contratados por políticos para intimidar a rivales y sabotear actos electorales, según reportes de Amnistía Internacional y agencias de noticias internacionales. Con elecciones programadas para agosto de 2027, analistas advierten que el país corre el riesgo de repetir la crisis de 2007, cuando más de 1.000 personas murieron tras disputas electorales, mientras la población vive en pánico constante y la policía aparentemente tolera los ataques.
La violencia política en Kenia ha alcanzado niveles alarmantes, con bandas de jóvenes desempleados siendo reclutadas como matones por políticos para perpetrar ataques coordinados. Según reportes de la Agencia Francia-Prensa (AFP), políticos kenianos están contratando a estos grupos armados por tan solo 4 dólares diarios, aprovechando la pobreza generalizada y la competencia política despiadada que caracteriza el panorama electoral del país.
Brian Ongore, residente de Nairobi, la capital de Kenia, describió el clima de terror que permea la vida cotidiana: "Siempre que ves un grupo de jóvenes, entras en pánico porque nunca sabes qué te pasará después. Todos viven en pánico constante. La sensación general de seguridad ha desaparecido. Es como vivir en la selva", según declaraciones recogidas por la emisora alemana Deutsche Welle (DW).
Los ataques se han intensificado en los últimos meses. En junio, un foro de sociedad civil e iglesias celebrado en la Catedral de Todos los Santos de Nairobi fue interrumpido violentamente durante discusiones sobre gestión de finanzas públicas. Según un comunicado de Amnistía Internacional Kenya publicado el lunes, los "matones confesaron públicamente haber sido enviados por poderosos funcionarios del gobierno para llevar a cabo el ataque atroz".
Más allá de los actos de campaña, la violencia se ha extendido a iglesias e instituciones civiles. Sheila Owigo Olang, analista de gobernanza y economista político, señaló que esta ola de ataques parece más organizada que en ciclos electorales anteriores y que existe impunidad generalizada. "Las caras de los matones lucen como si tuvieran patrocinadores muy poderosos porque no hay consecuencias", dijo Olang a DW.
Las mujeres que buscan cargos políticos han sido particularmente afectadas por la intimidación. Olang, quien ha sido víctima personal de intimidación política, advirtió que el miedo ha mantenido a muchas mujeres alejadas de los espacios públicos. "Las mujeres son el grupo demográfico de votantes más grande y cuando se quedan en casa, eso lleva a resultados ilegítimos", explicó.
El papel de la policía ha sido cuestionado por múltiples observadores. Paul Mwai, estudiante universitario, expresó su frustración: "Ayer se vio a la policía protegiendo a los matones. No he visto ni un solo matón siendo tratado decisivamente por el mismo gobierno que sigue emitiendo amenazas", dijo a DW. Según reportes de AFP, la policía frecuentemente hace la vista gorda ante estos ataques.
El presidente de Kenia, William Ruto, reconoció el problema en el funeral de Zipporah Kosgey, esposa del veterano político keniata Henry Kosgey, el mes pasado. "Estos matones son niños inocentes siendo utilizados por políticos quebrados. Van causando caos, agrediendo a personas y causando destrucción", dijo Ruto. "Todos los matones deben ser tratados firmemente, y aquellos que están pagando a estos jóvenes también deben ser identificados".
Sin embargo, analistas cuestionan la efectividad de estas declaraciones. Byron Adera, analista de seguridad, explicó que el uso de bandas políticas no es nuevo pero parece estar volviéndose más organizado. "La empresa política está respaldada por el matoneísmo, que son realmente matones pagados siendo utilizados para el poder político", dijo a DW. Adera advirtió que la violencia política y las percepciones de policía partidista podrían socavar la democracia. "Tienes que preguntarte si, al final, es la voluntad del pueblo o la voluntad de los políticos detrás de los matones", señaló.
Priscilla Njoroge, empresaria de Nairobi, hizo un llamado a los jóvenes kenianos para que no se dejen explotar por la violencia política. "Quisiera decirles a los matones que están siendo mal utilizados que no jueguen con la paz que tenemos porque la violencia lo destruye todo. Las pérdidas son mucho mayores", dijo a DW.
El contexto histórico es sombrío. Tras la disputada elección presidencial de 2007, más de 1.000 personas fueron asesinadas antes de que un acuerdo de poder compartido negociado por el entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan, ayudara a terminar la crisis. La Fundación Kofi Annan advirtió en su Índice de Vulnerabilidad Electoral más reciente que Kenia enfrenta un alto riesgo de violencia relacionada con elecciones antes de los comicios de 2027, citando tensiones políticas, dificultades económicas y desconfianza pública en las instituciones como factores clave.
Como la economía más grande de África Oriental y una de las democracias más influyentes de la región, las elecciones de Kenia son observadas de cerca en todo el continente. Los analistas enfatizan que prevenir la violencia política es esencial para garantizar que la competencia política sea decidida por los votantes en lugar de por la intimidación.
Adera concluyó que el resultado de las elecciones de 2027 en Kenia podría determinar si reflejan "la voluntad del pueblo" o "la voluntad de los políticos detrás de los matones".




