Barack Obama inaugura su biblioteca presidencial en Chicago con una inversión de 850 millones de dólares
El primer presidente negro de Estados Unidos inaugurará el próximo 18 de junio su Centro Presidencial Obama en Chicago, una construcción de 850 millones de dólares (730 millones de euros) y 7,8 hectáreas que busca promover la democracia y la participación ciudadana, según informó la Fundación Obama. El proyecto, que ha tardado casi una década en completarse desde que el demócrata dejó la Casa Blanca, rompe con el modelo tradicional de bibliotecas presidenciales al mantener sus archivos en formato digital y convertirse en un centro comunitario activo.
El Centro Presidencial Obama, ubicado en el histórico parque Jackson en el sur de Chicago, representa la biblioteca presidencial más costosa y una de las más grandes construidas en Estados Unidos, según la Fundación Obama. Con una inversión de 850 millones de dólares (730 millones de euros) y una superficie de 7,8 hectáreas, el complejo incluye cinco edificios y jardines que albergan un museo, una biblioteca municipal, un centro deportivo, un parque infantil y una huerta urbana.
La inauguración oficial tendrá lugar el 18 de junio de 2026, casi una década después de que Barack Obama abandonara la presidencia. Este retraso convierte al proyecto en uno de los más demorados en tiempos recientes entre las bibliotecas presidenciales estadounidenses, según El País.
"El primer presidente negro estadounidense no quería que el Centro fuera una cápsula del tiempo de su etapa en la Casa Blanca. Quería que sea un sitio vivo, que respire, que dé la bienvenida a la gente y que inspire y motive a quienes lo visiten a cambiar cosas", explicó Valerie Jarrett, exasesora de Obama y actual presidenta de la Fundación Obama, durante una visita de presentación del centro. Jarrett añadió que el complejo "va a ser un motor económico para la ciudad y la región, y un rayo de esperanza para el mundo en unos momentos en los que a todos nos viene bien una dosis de esperanza".
Un modelo rompedor de biblioteca presidencial
El Centro Presidencial Obama rompe con la tradición de las bibliotecas presidenciales estadounidenses, una institución cultural que se remonta a Franklin D. Roosevelt, el primer mandatario en contar con una. A diferencia de construcciones como el rancho de Simi Valley en California, que alberga los documentos de Ronald Reagan, o la biblioteca de John F. Kennedy en Boston, Massachusetts, el centro de Obama no mantiene físicamente los documentos originales de su mandato.
La fundación creada para gestionar el centro decidió que el archivo documental fuera completamente digital, dejando los documentos originales en los almacenes de los Archivos Nacionales (NARA, por sus siglas en inglés). Según los representantes de la fundación, esta decisión permite que los estudiosos puedan acceder a los archivos desde cualquier lugar del mundo y, simultáneamente, que la fundación no tenga que depender de posibles cambios en las políticas del Gobierno federal.
Esta característica distintiva explica que su nombre oficial sea Centro Presidencial Obama, en lugar de Biblioteca Presidencial Obama, según informó El País.
Controversias en torno a la ubicación y el diseño
La construcción del centro ha estado rodeada de polémica desde sus inicios. La elección del histórico parque Jackson, creado en el siglo XIX por el mismo arquitecto que diseñó el icónico Central Park de Nueva York, suscitó numerosas protestas y demandas judiciales. El parque está ubicado en una zona históricamente empobrecida y de población negra en el sur de Chicago, la ciudad donde Obama dio sus primeros pasos en política. Las críticas se centraron en el paso de un terreno público a manos privadas, según El País.
El diseño del edificio principal, el museo, también ha generado controversia. Se trata de una maciza torre gris de 225 pies (70 metros) de altura que, según sus arquitectos Tod Williams y Billie Tsien, representa cuatro brazos en alto en torno a una luz. Sin embargo, el edificio ha recibido apodos como "Obamalisco", "Obamausoleo" e incluso "Estrella de la Muerte", en referencia a la saga de La Guerra de las Galaxias, o "Torre de Sauron", por la trilogía de El Señor de los Anillos.
El actual presidente Donald Trump, quien ha mantenido una relación antagónica con Obama a lo largo de sus dos mandatos, publicó en sus redes sociales una imagen con su propia versión del centro, comparándolo con un cubo de basura, según informó El País. Durante sus años en el poder, Trump ha trabajado para desmantelar el legado de su predecesor demócrata, desde la cancelación del acuerdo nuclear con Irán de 2015 hasta el deshielo de la relación con Cuba en 2016.
Los arquitectos Williams y Tsien describen el edificio como "un edificio para 500 años". "El tiempo dirá si es un buen edificio o no. Estamos convencidos de que tiene los valores correctos. Es el edificio adecuado para el momento adecuado", argumentaron, según El País.
El contenido del museo: un recorrido por el legado Obama
La torre del museo está coronada con una reproducción en cemento y mayúsculas de fragmentos del discurso de Obama con ocasión del 50º aniversario de la marcha a Selma en defensa de los derechos civiles, su favorito de cuantos escribió durante su mandato, según la Fundación Obama. El museo muestra, en cuatro pisos, más de 30 obras de arte encargadas específicamente para el centro.
La exposición permanente comienza con un repaso a la historia de la lucha por los derechos civiles y en favor de una "unión más perfecta", antes de recordar la campaña electoral en la que Obama pasó de ser una curiosidad política a ganar la Casa Blanca. El relato continúa con los años al frente del país, desde su llegada al poder en 2009 en plena crisis financiera hasta la muerte de Osama Bin Laden a manos de soldados estadounidenses y la retirada de Irak, pasando por los intentos de cerrar la prisión de Guantánamo. En este último punto, el texto de la exposición culpa del fracaso al Congreso, según El País.
Entre los objetos exhibidos se encuentran el célebre póster de la Esperanza, la biblia de Abraham Lincoln sobre la que Obama juró el cargo, el Premio Nobel de la Paz que recibió el demócrata y el anillo de boda de Jim Obergefell, cuya demanda judicial dio pie a la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en Estados Unidos.
Otra sección pasa revista a la vida en la Casa Blanca durante la presidencia de Obama, incluyendo varios vestidos de la primera dama Michelle Obama. Una reproducción a tamaño real del Despacho Oval de aquella época contrasta, según El País, por su sobriedad frente al exceso de recamados en oro de la era Trump.
Un mensaje implícito contra la presidencia actual
Muchos de los textos y la propia selección de objetos en la exposición permanente parecen un mensaje directo contra las acciones de la presidencia de Trump, según El País. Una vitrina celebra la diversidad en las Fuerzas Armadas como "reflejo de nuestra nación", en un momento en que el Pentágono, dirigido por Pete Hegseth, ha cesado a numerosos mandos de minorías y abolido las políticas de promoción de la igualdad. Otro texto recuerda el "convencimiento profundo de Obama de que, para florecer, la democracia debe estar al servicio de todos", no solo de los leales.
Trump no aparece mencionado en ningún momento de la exposición y, según aseguran los responsables del centro, en ningún momento se decidió el contenido pensando en él. "Teníamos una idea muy clara de la historia que queremos contar, que es que la democracia siempre es algo por construir… siempre está esa tensión de la democracia, pero todos tenemos la oportunidad de fortalecerla. Y eso es algo que ocurre con independencia de lo que ocurra a nuestro alrededor", explicó Louise Bernard, directora del museo, en conversación con El País.
Las sombras del legado Obama
El mandato de Obama no estuvo exento de críticas y promesas incumplidas. Como candidato, el político nacido en Honolulu, Hawái, de madre de Kansas y padre keniano, quiso ser un espejo donde cada ciudadano proyectase sus esperanzas. Sin embargo, muchas de esas expectativas se vieron frustradas, según El País. Las promesas de cambio trajeron una presidencia muy institucional, y su mensaje pacifista no impidió intervenciones militares en el exterior como la de Libia.
Cuando Obama quiso emprender la reforma migratoria que había prometido en campaña, ya era demasiado tarde. Sus dilaciones le valieron contundentes derrotas en dos elecciones de medio mandato y contribuyeron al sentimiento de exclusión entre parte de la población que acabaría alimentando el fenómeno Trump, según El País. Incluso hoy, no es raro encontrar jóvenes demócratas que consideren al antiguo incitador al cambio como una reliquia, un representante del sistema y la vieja guardia que impiden al partido renovarse.
Un centro para formar futuros agentes de cambio
En gran medida, el nuevo centro está pensado para formar a los futuros Obama, a los agentes de cambio inspiradores, defensores de la participación, la igualdad y la inclusión, según la Fundación Obama. "Va a ser un motor económico para la ciudad y la región, y un rayo de esperanza para el mundo", reiteró Jarrett.
El centro busca evocar lo que, casi dos décadas después del histórico triunfo electoral de Obama, parece un espejismo: la sensación de optimismo, de que se abría un mundo de posibilidades, de una apuesta imposible de perder en favor de la igualdad y la inclusión, y de esa promesa contenida en la Constitución estadounidense de que "todos los hombres son creados iguales", según El País.
Los planes de Trump para su propia biblioteca
Mientras tanto, Trump ya ha comenzado a planear su propia biblioteca presidencial. El republicano ha comentado que no cederá sus documentos a los Archivos Nacionales, según El País. Su centro estará ubicado en Miami y, según lo ha descrito y las imágenes que ha publicado en redes sociales su hijo Eric, también tendrá forma de torre, pero sin jardines alrededor y mucho más alta, todo un rascacielos.
El centro de Trump contendrá objetos ligados a su presidencia, como las escaleras mecánicas doradas en las que anunció su candidatura. Sin embargo, tendrá poco de filantropía: la mayor parte del edificio la ocupará un hotel, según informó El País.




