Una ola de disturbios sacudió Belfast y otras zonas de Irlanda del Norte durante la noche del martes, con ataques incendiarios contra viviendas de inmigrantes y minorías étnicas, tras un intento de decapitación perpetrado el lunes por un solicitante de asilo sudanés contra un trabajador sanitario. Los incidentes dejaron cinco heridos, un centenar de investigados y varios barrios convertidos en escenarios de guerra, según autoridades locales.