Bélgica elimina a Estados Unidos del Mundial tras polémica intervención de Trump ante la FIFA
Bélgica derrotó 4-1 a Estados Unidos en Seattle y avanzó a los cuartos de final del Mundial 2026, en un partido marcado por la controversia después de que la FIFA revocara una tarjeta roja al delantero estadounidense Folarin Balogun tras una conversación telefónica entre el presidente Donald Trump y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. La decisión generó críticas masivas en el fútbol mundial, incluida la UEFA, por posible interferencia política en violación de los estatutos de la FIFA.
Bélgica aseguró su lugar en los cuartos de final del Mundial después de vencer 4-1 a Estados Unidos en Seattle, según informó DW. El delantero Charles de Ketelaere anotó dos goles para Bélgica, mientras que Hans Vanaken marcó el tercero tras un error del portero estadounidense Matt Freese. Romelu Lukaku añadió el cuarto en tiempo de descuento después de otro error en la defensa estadounidense, según la fuente.
Malik Tillman, nacido en Alemania, empató temporalmente para Estados Unidos en el minuto 31, según DW.
La derrota marca el fin de la campaña mundialista de Estados Unidos, convirtiéndose en el último país anfitrión en ser eliminado del torneo, según la fuente. Bélgica enfrentará a España en Los Ángeles el viernes 10 de julio, según DW.
**Decisión de la FIFA genera indignación**
El partido quedó ensombrecido por la decisión de la FIFA de revocar una tarjeta roja recibida por el delantero estadounidense Folarin Balogun, quien apareció en el once inicial del partido contra Bélgica sin dejar ningún impacto, según DW.
El presidente estadounidense Donald Trump admitió haber hablado con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, sobre la tarjeta roja de Balogun, que habría provocado una suspensión del jugador para el partido de octavos de final contra Bélgica, según la fuente. El organismo rector del fútbol mundial anunció posteriormente que la tarjeta roja quedaba suspendida por un año, según DW.
Los propios estatutos de la FIFA prohíben cualquier tipo de interferencia gubernamental o política con el trabajo y la toma de decisiones de sus asociaciones miembro, según la fuente. El organismo rector del fútbol mundial ha sancionado previamente a asociaciones nacionales por este tipo de interferencias, según DW.
Kuwait e Indonesia, por ejemplo, fueron descalificados de las eliminatorias del Mundial 2018 debido a interferencia gubernamental en las respectivas asociaciones de fútbol de ambos países, según la fuente.
**Infantino y Trump defienden la decisión**
Infantino afirmó que la decisión había sido tomada por el comité disciplinario de la FIFA y que la llamada telefónica de Trump no tuvo influencia en ella, según DW.
"Durante nuestra conversación expliqué que había un proceso legal en curso", dijo Infantino en un comunicado, añadiendo que los órganos judiciales de la FIFA son independientes, según la fuente.
"Así es como funciona el sistema de la FIFA y es un principio que siempre defenderé", dijo, según DW.
Trump también afirmó que solo había pedido que se revisara la tarjeta roja, según la fuente.
La asociación de fútbol de Bélgica apeló la decisión antes del partido, pero su apelación fue rechazada por la FIFA, según DW.
**Críticas masivas en el fútbol mundial**
La decisión de la FIFA causó críticas a gran escala en todo el fútbol mundial, incluida la UEFA, el organismo rector del fútbol europeo, y muchas asociaciones nacionales y figuras de alto perfil en el deporte, según la fuente.
La controversia plantea interrogantes sobre la independencia de la FIFA frente a presiones políticas y la aplicación uniforme de sus propios estatutos, que históricamente han resultado en sanciones severas para países que permitieron interferencia gubernamental en sus federaciones de fútbol. La decisión de revocar la tarjeta roja de Balogun tras la intervención presidencial contrasta marcadamente con los precedentes establecidos en casos como los de Kuwait e Indonesia, donde la interferencia gubernamental resultó en la descalificación de ambos países de las eliminatorias mundialistas.
El caso también representa un desafío significativo para la credibilidad institucional de la FIFA en un momento en que el organismo busca mantener su autoridad como regulador independiente del fútbol mundial. La participación directa de un jefe de Estado en una decisión disciplinaria relacionada con un torneo en curso establece un precedente potencialmente problemático para futuros eventos deportivos internacionales.


