

El gobierno de Belice ha firmado un acuerdo para actuar como 'tercer país seguro' para migrantes que buscan asilo en Estados Unidos, permitiendo que personas deportadas desde EE.UU. puedan solicitar asilo en el país centroamericano en lugar de regresar a sus naciones de origen.
El primer ministro de Belice, John Antonio Briceño, anunció el acuerdo que aún requiere la aprobación del Senado beliceño, según informó la BBC. Este convenio permitirá que migrantes deportados de Estados Unidos soliciten asilo en el pequeño país centroamericano en vez de ser devueltos a sus países de origen.
El Departamento de Estado estadounidense calificó el acuerdo como "un hito importante para acabar con la inmigración ilegal" y "cerrar el abuso" del sistema de asilo de EE.UU., según declaraciones recogidas por la BBC.
Este pacto parece similar al anunciado con Paraguay en agosto de 2025. Durante este año, Panamá, Costa Rica, El Salvador y Honduras también han aceptado recibir a personas deportadas por Estados Unidos, de acuerdo con la información proporcionada por la BBC.
Grupos de derechos humanos tanto en EE.UU. como en el extranjero han criticado duramente estos acuerdos, advirtiendo que los migrantes corren el riesgo de ser enviados a países donde podrían sufrir daños.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Belice publicó en redes sociales que el acuerdo "incluye estrictas medidas de seguridad para proteger la seguridad nacional y la soberanía de Belice". Según esta fuente, "el acuerdo otorga a Belice plena autoridad para aprobar o rechazar traslados, limita la elegibilidad a nacionalidades específicas y garantiza verificaciones exhaustivas de antecedentes, entre otras medidas".
Briceño explicó a medios locales que para Belice será "más como un programa de empleo, mediante el cual personas con ciertas cualificaciones pueden venir a Belice" y "participar significativamente en nuestra economía". El primer ministro añadió que el país, que cuenta con una población de 417.000 habitantes, preferiría acoger a personas de Centroamérica, subrayando que "no vamos a abrirnos al mundo entero".
Sin embargo, la líder de la oposición, Tracy Taegar Panton, expresó una "grave preocupación" por el acuerdo, señalando que "podría remodelar los sistemas de inmigración y asilo de Belice, imponer nuevas cargas financieras a los contribuyentes y plantear serias cuestiones sobre la soberanía y la seguridad nacional".
El Departamento de Estado de EE.UU. publicó en la red social X que el acuerdo era "un hito importante para acabar con la inmigración ilegal, cerrar el abuso de nuestro sistema de asilo nacional y reforzar nuestro compromiso compartido de abordar juntos los desafíos en nuestro hemisferio".
Hasta el momento no se han revelado más detalles del acuerdo.
Desde el inicio de su segundo mandato, el presidente estadounidense Donald Trump ha emprendido amplios esfuerzos para expulsar a migrantes indocumentados, una promesa electoral clave que atrajo un apoyo masivo durante su campaña. En junio de 2025, la Corte Suprema de EE.UU. despejó el camino para que Trump reanudara las deportaciones de migrantes a países distintos de su patria sin darles la oportunidad de plantear ante las autoridades los riesgos que podrían enfrentar.