Benchmark Capital rompe tradición de 20 años y lanza fondo de crecimiento de 1.250 millones de dólares
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Benchmark Capital rompe tradición de 20 años y lanza fondo de crecimiento de 1.250 millones de dólares

Benchmark Capital, la legendaria firma de capital de riesgo de Silicon Valley conocida por sus inversiones tempranas en eBay, Snap, Uber y Twitter, ha cerrado compromisos por 2.000 millones de dólares en dos nuevos fondos, incluyendo un vehículo de 1.250 millones dedicado a inversiones en etapas tardías, según informó The Wall Street Journal. La decisión marca un cambio radical en la estrategia de la firma, que durante más de dos décadas mantuvo sus fondos en aproximadamente 425 millones de dólares y se enfocó exclusivamente en startups jóvenes.

TECNOLOGÍA4 JUN 2026

Benchmark Capital ha roto con una de sus tradiciones más distintivas al levantar su primer fondo de crecimiento, alejándose de la estrategia que la convirtió en una de las firmas de capital de riesgo más respetadas de Silicon Valley. Los 2.000 millones de dólares recaudados se dividen en dos vehículos: un fondo de 750 millones para inversiones en etapa temprana y un fondo de crecimiento de 1.250 millones para inversiones en etapas tardías, según The Wall Street Journal.

Durante más de veinte años, Benchmark mantuvo una filosofía estricta de limitar sus fondos a aproximadamente 425 millones de dólares o menos, una estrategia diseñada para maximizar retornos desproporcionados para sus socios limitados. La firma se caracterizó por ser extremadamente selectiva y tomar participaciones grandes, típicamente del 20%, en cada startup que respaldaba.

Mientras los tamaños de los fondos de muchas firmas de capital de riesgo se inflaron a miles de millones de dólares durante la última década, Benchmark se mantuvo fiel a su modelo original. Sin embargo, esta estrategia aparentemente limitó su capacidad para invertir en startups de inteligencia artificial intensivas en capital, particularmente en los creadores de modelos fundacionales, cuyas rondas de financiamiento frecuentemente alcanzan cientos de millones de dólares.

Como resultado, la firma no ha invertido en Anthropic, OpenAI ni en ninguno de los otros laboratorios de IA intensivos en capital como Periodic Labs, Reflection AI o Recursive Superintelligence, según TechCrunch.

A pesar de estas limitaciones, Benchmark ha realizado numerosas apuestas en el sector de inteligencia artificial. La firma lideró el año pasado una ronda de 75 millones de dólares en Manus, una plataforma de agentes de IA con sede en Singapur que alcanzó 100 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales dentro de los ocho meses posteriores a su lanzamiento, según TechCrunch.

Meta acordó adquirir Manus por aproximadamente 2.000 millones de dólares a finales del año pasado. Sin embargo, los reguladores chinos bloquearon el acuerdo en abril, argumentando que la compañía, fundada en China antes de reubicarse en Singapur, había violado leyes de control de exportaciones. A pesar del bloqueo, Meta pagó a Benchmark, y la firma distribuyó los ingresos de la transacción a sus socios limitados, según TechCrunch.

Benchmark también respaldó desde su inicio a Sierra, una plataforma de agentes de servicio al cliente empresarial, y a Legora, un espacio de trabajo de IA legal. Además, lideró las rondas Serie A para Mercor, un mercado de contratación con IA, y Fireworks, una plataforma de inferencia rápida para modelos de código abierto. La firma también participó en la ronda Serie B para Cursor, un editor de código con IA, según TechCrunch.

En meses recientes, Benchmark ha respaldado a otras dos startups en Serie B: Gumloop, una plataforma que permite a las empresas crear agentes de IA sin escribir código, y Monaco, una plataforma de ventas y CRM nativa de IA, según TechCrunch.

El nuevo fondo de 750 millones de dólares para etapa temprana dará a la firma mayor flexibilidad para emitir cheques en un entorno donde las valoraciones en etapa temprana se han disparado. Aunque Benchmark tradicionalmente ha respaldado compañías en la etapa Serie A, recientemente se ha dado más flexibilidad para invertir en compañías en otras etapas tempranas de desarrollo, según TechCrunch.

Everett Randle, socio general de Benchmark, dijo previamente a TechCrunch que la firma busca construir "una relación significativa y profunda con los emprendedores, y eso puede suceder relativamente temprano en el ciclo de vida de la compañía, en semilla, [Serie] A, en [Serie] B".

La firma probó las aguas de la inversión en etapa tardía cuando levantó un vehículo de propósito especial de 225 millones de dólares para participar en una ronda pre-OPI de 1.000 millones para Cerebras, según reportó TechCrunch anteriormente. Benchmark lideró inicialmente la Serie A del fabricante de chips en 2016. Cerebras realizó su oferta pública inicial el mes pasado, devolviendo a Benchmark 3.250 millones de dólares al precio de la OPI, según TechCrunch.

Esa ganancia inesperada impulsó a la firma a levantar un fondo de crecimiento dedicado. El nuevo vehículo realizará entre cinco y seis grandes inversiones tanto en compañías existentes de su portafolio como en nuevas startups, según una persona familiarizada con la estrategia de Benchmark citada por TechCrunch.

Los dos nuevos fondos no son los únicos cambios en Benchmark. Durante los últimos dos años, la firma ha experimentado un cambio significativo en sus socios generales.

En 2024, Miles Grimshaw dejó la firma para reunirse con Thrive Capital. Luego, el año pasado, Sarah Tavel, la primera y única socia general femenina de Benchmark hasta la fecha, asumió el rol menos involucrado de socia de riesgo, mientras que Victor Lazarte partió para iniciar su propia firma de capital de riesgo, según TechCrunch.

Para reponer sus filas, Benchmark, que tradicionalmente opera con cuatro a seis socios generales, añadió dos nuevos inversores de alto perfil a su equipo: Randle, reclutado de Kleiner Perkins, y Jack Altman, hermano del director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman. Los movimientos sugieren que incluso Benchmark, durante mucho tiempo definida por su resistencia al crecimiento, ahora ve la era de la IA como algo que requiere un manual diferente: más capital, más etapas y sangre fresca en la mesa de socios, según TechCrunch.

El cambio estratégico de Benchmark refleja una realidad más amplia en el ecosistema de capital de riesgo: las startups de inteligencia artificial, especialmente aquellas que desarrollan modelos fundacionales y tecnologías de infraestructura, requieren cantidades masivas de capital que superan los límites tradicionales de los fondos de etapa temprana. Las rondas de financiamiento de cientos de millones o incluso miles de millones de dólares se han vuelto comunes en el sector de IA, obligando incluso a las firmas más tradicionales a reconsiderar sus estrategias de tamaño de fondo.

La decisión de Benchmark de mantener un fondo de etapa temprana de 750 millones junto con el fondo de crecimiento de 1.250 millones sugiere que la firma busca mantener su identidad central mientras se adapta a las nuevas realidades del mercado. El fondo de etapa temprana, aunque significativamente mayor que los 425 millones históricos, aún es relativamente modesto en comparación con los fondos multimillonarios de competidores como Andreessen Horowitz o Sequoia Capital.

La estrategia de Benchmark de tomar participaciones del 20% en sus inversiones ha sido fundamental para su éxito histórico, permitiendo a la firma capturar retornos masivos cuando sus apuestas tienen éxito. Esta filosofía contrasta con firmas que toman participaciones más pequeñas en un mayor número de compañías, apostando por que algunas se conviertan en grandes éxitos que compensen las pérdidas.

El momento del cambio estratégico de Benchmark coincide con un período de intensa actividad y valoraciones elevadas en el sector de inteligencia artificial. Las compañías de IA han atraído inversiones récord, con inversores compitiendo por participaciones en las startups más prometedoras. Esta dinámica ha elevado las valoraciones en todas las etapas, desde semilla hasta pre-OPI, haciendo que incluso las inversiones en etapa temprana requieran compromisos de capital significativamente mayores que en años anteriores.

La incorporación de Jack Altman como socio general es particularmente notable dado su vínculo familiar con Sam Altman, cuya compañía OpenAI se ha convertido en el rostro público de la revolución de la inteligencia artificial. Aunque Benchmark no ha invertido en OpenAI, la contratación de Altman podría señalar un deseo de fortalecer sus conexiones y conocimientos en el ecosistema de IA de vanguardia.

El éxito de Benchmark con Cerebras demuestra el potencial de retornos masivos en el sector de semiconductores para IA, un área que requiere inversiones sustanciales pero que puede generar valoraciones multimillonarias. El retorno de 3.250 millones de dólares en la OPI de Cerebras representa uno de los éxitos más significativos de Benchmark en años recientes y probablemente proporcionó la justificación financiera y estratégica para el fondo de crecimiento.

La situación con Manus ilustra tanto las oportunidades como los riesgos en el panorama global de IA. Aunque el acuerdo de adquisición por parte de Meta fue bloqueado por reguladores chinos, el hecho de que Meta pagara a Benchmark de todos modos representa un resultado inusual que benefició a la firma y sus socios limitados. Este caso también subraya las complejidades geopolíticas que rodean las inversiones en IA, particularmente cuando las compañías tienen vínculos con China.

Las inversiones de Benchmark en plataformas como Sierra, Cursor, Gumloop y Monaco demuestran un enfoque en aplicaciones de IA empresarial en lugar de modelos fundacionales. Esta estrategia puede reflejar tanto las limitaciones de capital previas de la firma como una tesis de inversión deliberada de que el valor en IA se capturará cada vez más en la capa de aplicación en lugar de en la infraestructura subyacente.

El nuevo fondo de crecimiento de 1.250 millones de dólares permitirá a Benchmark participar en rondas tardías de sus compañías de portafolio exitosas, evitando la dilución y manteniendo su influencia a medida que estas compañías maduran. También le dará a la firma la capacidad de realizar nuevas inversiones en startups en etapa tardía que previamente habrían estado fuera de su alcance debido a restricciones de tamaño de fondo.

La salida de Sarah Tavel, la única socia general femenina de Benchmark, a un rol menos prominente representa un retroceso para la diversidad de género en la firma. Su transición a socia de riesgo, junto con las partidas de Grimshaw y Lazarte, representa una renovación significativa en el liderazgo de Benchmark en un período relativamente corto.

La decisión de Benchmark de expandir su estrategia después de más de dos décadas de consistencia sugiere que incluso las firmas más disciplinadas y exitosas están reconociendo que el panorama de capital de riesgo ha cambiado fundamentalmente. La era de la inteligencia artificial, con sus requisitos masivos de capital y su potencial de retornos transformadores, está redefiniendo las reglas del juego para todo el ecosistema de capital de riesgo de Silicon Valley.

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4 jun 2026
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Benchmark Capital ha roto con una de sus tradiciones más distintivas al levantar su primer fondo de crecimiento, alejándose de la estrategia que la convirtió en una de las firmas de capital de riesgo más respetadas de Silicon Valley. Los 2.000 millones de dólares recaudados se dividen en dos vehículos: un fondo de 750 millones para inversiones en etapa temprana y un fondo de crecimiento de 1.250 millones para inversiones en etapas tardías, según The Wall Street Journal.

Durante más de veinte años, Benchmark mantuvo una filosofía estricta de limitar sus fondos a aproximadamente 425 millones de dólares o menos, una estrategia diseñada para maximizar retornos desproporcionados para sus socios limitados. La firma se caracterizó por ser extremadamente selectiva y tomar participaciones grandes, típicamente del 20%, en cada startup que respaldaba.

Mientras los tamaños de los fondos de muchas firmas de capital de riesgo se inflaron a miles de millones de dólares durante la última década, Benchmark se mantuvo fiel a su modelo original. Sin embargo, esta estrategia aparentemente limitó su capacidad para invertir en startups de inteligencia artificial intensivas en capital, particularmente en los creadores de modelos fundacionales, cuyas rondas de financiamiento frecuentemente alcanzan cientos de millones de dólares.

Como resultado, la firma no ha invertido en Anthropic, OpenAI ni en ninguno de los otros laboratorios de IA intensivos en capital como Periodic Labs, Reflection AI o Recursive Superintelligence, según TechCrunch.

A pesar de estas limitaciones, Benchmark ha realizado numerosas apuestas en el sector de inteligencia artificial. La firma lideró el año pasado una ronda de 75 millones de dólares en Manus, una plataforma de agentes de IA con sede en Singapur que alcanzó 100 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales dentro de los ocho meses posteriores a su lanzamiento, según TechCrunch.

Meta acordó adquirir Manus por aproximadamente 2.000 millones de dólares a finales del año pasado. Sin embargo, los reguladores chinos bloquearon el acuerdo en abril, argumentando que la compañía, fundada en China antes de reubicarse en Singapur, había violado leyes de control de exportaciones. A pesar del bloqueo, Meta pagó a Benchmark, y la firma distribuyó los ingresos de la transacción a sus socios limitados, según TechCrunch.

Benchmark también respaldó desde su inicio a Sierra, una plataforma de agentes de servicio al cliente empresarial, y a Legora, un espacio de trabajo de IA legal. Además, lideró las rondas Serie A para Mercor, un mercado de contratación con IA, y Fireworks, una plataforma de inferencia rápida para modelos de código abierto. La firma también participó en la ronda Serie B para Cursor, un editor de código con IA, según TechCrunch.

En meses recientes, Benchmark ha respaldado a otras dos startups en Serie B: Gumloop, una plataforma que permite a las empresas crear agentes de IA sin escribir código, y Monaco, una plataforma de ventas y CRM nativa de IA, según TechCrunch.

El nuevo fondo de 750 millones de dólares para etapa temprana dará a la firma mayor flexibilidad para emitir cheques en un entorno donde las valoraciones en etapa temprana se han disparado. Aunque Benchmark tradicionalmente ha respaldado compañías en la etapa Serie A, recientemente se ha dado más flexibilidad para invertir en compañías en otras etapas tempranas de desarrollo, según TechCrunch.

Everett Randle, socio general de Benchmark, dijo previamente a TechCrunch que la firma busca construir "una relación significativa y profunda con los emprendedores, y eso puede suceder relativamente temprano en el ciclo de vida de la compañía, en semilla, [Serie] A, en [Serie] B".

La firma probó las aguas de la inversión en etapa tardía cuando levantó un vehículo de propósito especial de 225 millones de dólares para participar en una ronda pre-OPI de 1.000 millones para Cerebras, según reportó TechCrunch anteriormente. Benchmark lideró inicialmente la Serie A del fabricante de chips en 2016. Cerebras realizó su oferta pública inicial el mes pasado, devolviendo a Benchmark 3.250 millones de dólares al precio de la OPI, según TechCrunch.

Esa ganancia inesperada impulsó a la firma a levantar un fondo de crecimiento dedicado. El nuevo vehículo realizará entre cinco y seis grandes inversiones tanto en compañías existentes de su portafolio como en nuevas startups, según una persona familiarizada con la estrategia de Benchmark citada por TechCrunch.

Los dos nuevos fondos no son los únicos cambios en Benchmark. Durante los últimos dos años, la firma ha experimentado un cambio significativo en sus socios generales.

En 2024, Miles Grimshaw dejó la firma para reunirse con Thrive Capital. Luego, el año pasado, Sarah Tavel, la primera y única socia general femenina de Benchmark hasta la fecha, asumió el rol menos involucrado de socia de riesgo, mientras que Victor Lazarte partió para iniciar su propia firma de capital de riesgo, según TechCrunch.

Para reponer sus filas, Benchmark, que tradicionalmente opera con cuatro a seis socios generales, añadió dos nuevos inversores de alto perfil a su equipo: Randle, reclutado de Kleiner Perkins, y Jack Altman, hermano del director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman. Los movimientos sugieren que incluso Benchmark, durante mucho tiempo definida por su resistencia al crecimiento, ahora ve la era de la IA como algo que requiere un manual diferente: más capital, más etapas y sangre fresca en la mesa de socios, según TechCrunch.

El cambio estratégico de Benchmark refleja una realidad más amplia en el ecosistema de capital de riesgo: las startups de inteligencia artificial, especialmente aquellas que desarrollan modelos fundacionales y tecnologías de infraestructura, requieren cantidades masivas de capital que superan los límites tradicionales de los fondos de etapa temprana. Las rondas de financiamiento de cientos de millones o incluso miles de millones de dólares se han vuelto comunes en el sector de IA, obligando incluso a las firmas más tradicionales a reconsiderar sus estrategias de tamaño de fondo.

La decisión de Benchmark de mantener un fondo de etapa temprana de 750 millones junto con el fondo de crecimiento de 1.250 millones sugiere que la firma busca mantener su identidad central mientras se adapta a las nuevas realidades del mercado. El fondo de etapa temprana, aunque significativamente mayor que los 425 millones históricos, aún es relativamente modesto en comparación con los fondos multimillonarios de competidores como Andreessen Horowitz o Sequoia Capital.

La estrategia de Benchmark de tomar participaciones del 20% en sus inversiones ha sido fundamental para su éxito histórico, permitiendo a la firma capturar retornos masivos cuando sus apuestas tienen éxito. Esta filosofía contrasta con firmas que toman participaciones más pequeñas en un mayor número de compañías, apostando por que algunas se conviertan en grandes éxitos que compensen las pérdidas.

El momento del cambio estratégico de Benchmark coincide con un período de intensa actividad y valoraciones elevadas en el sector de inteligencia artificial. Las compañías de IA han atraído inversiones récord, con inversores compitiendo por participaciones en las startups más prometedoras. Esta dinámica ha elevado las valoraciones en todas las etapas, desde semilla hasta pre-OPI, haciendo que incluso las inversiones en etapa temprana requieran compromisos de capital significativamente mayores que en años anteriores.

La incorporación de Jack Altman como socio general es particularmente notable dado su vínculo familiar con Sam Altman, cuya compañía OpenAI se ha convertido en el rostro público de la revolución de la inteligencia artificial. Aunque Benchmark no ha invertido en OpenAI, la contratación de Altman podría señalar un deseo de fortalecer sus conexiones y conocimientos en el ecosistema de IA de vanguardia.

El éxito de Benchmark con Cerebras demuestra el potencial de retornos masivos en el sector de semiconductores para IA, un área que requiere inversiones sustanciales pero que puede generar valoraciones multimillonarias. El retorno de 3.250 millones de dólares en la OPI de Cerebras representa uno de los éxitos más significativos de Benchmark en años recientes y probablemente proporcionó la justificación financiera y estratégica para el fondo de crecimiento.

La situación con Manus ilustra tanto las oportunidades como los riesgos en el panorama global de IA. Aunque el acuerdo de adquisición por parte de Meta fue bloqueado por reguladores chinos, el hecho de que Meta pagara a Benchmark de todos modos representa un resultado inusual que benefició a la firma y sus socios limitados. Este caso también subraya las complejidades geopolíticas que rodean las inversiones en IA, particularmente cuando las compañías tienen vínculos con China.

Las inversiones de Benchmark en plataformas como Sierra, Cursor, Gumloop y Monaco demuestran un enfoque en aplicaciones de IA empresarial en lugar de modelos fundacionales. Esta estrategia puede reflejar tanto las limitaciones de capital previas de la firma como una tesis de inversión deliberada de que el valor en IA se capturará cada vez más en la capa de aplicación en lugar de en la infraestructura subyacente.

El nuevo fondo de crecimiento de 1.250 millones de dólares permitirá a Benchmark participar en rondas tardías de sus compañías de portafolio exitosas, evitando la dilución y manteniendo su influencia a medida que estas compañías maduran. También le dará a la firma la capacidad de realizar nuevas inversiones en startups en etapa tardía que previamente habrían estado fuera de su alcance debido a restricciones de tamaño de fondo.

La salida de Sarah Tavel, la única socia general femenina de Benchmark, a un rol menos prominente representa un retroceso para la diversidad de género en la firma. Su transición a socia de riesgo, junto con las partidas de Grimshaw y Lazarte, representa una renovación significativa en el liderazgo de Benchmark en un período relativamente corto.

La decisión de Benchmark de expandir su estrategia después de más de dos décadas de consistencia sugiere que incluso las firmas más disciplinadas y exitosas están reconociendo que el panorama de capital de riesgo ha cambiado fundamentalmente. La era de la inteligencia artificial, con sus requisitos masivos de capital y su potencial de retornos transformadores, está redefiniendo las reglas del juego para todo el ecosistema de capital de riesgo de Silicon Valley.

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