

El cofundador de Microsoft y filántropo Bill Gates ha confirmado que la Fundación Gates, creada junto a su exesposa Melinda French Gates, concentrará todos sus fondos, incluidos unos 200.000 millones de dólares de su fortuna personal, hasta 2045, fecha en la que prevén su cierre. 'Estoy decidido a que 'murió rico' no será una de esas cosas que podrán decir de mí', afirmó Gates durante un diálogo con EL PAÍS en Madrid.
El multimillonario y filántropo Bill Gates participó este lunes en Madrid en una conversación con EL PAÍS, en el marco del 50º aniversario del periódico, donde reflexionó sobre el futuro de la cooperación internacional y su fundación. El evento, presentado por el director del diario, Jan Martínez Ahrens, y moderado por Ana Carbajosa, directora de Planeta Futuro, contó con la asistencia de cerca de 400 personas, entre suscriptores, periodistas y líderes de sectores de cooperación en España.
Gates expresó su preocupación por el retroceso en los avances globales: 'El milagro que se dio desde el año 2000 hasta 2025, cuando se redujeron las muertes infantiles a la mitad, se está revirtiendo', advirtió. Según el filántropo, las guerras prolongadas, las crisis humanitarias, el cambio climático y un debilitamiento de los compromisos internacionales amenazan con deshacer logros que parecían irreversibles.
Uno de los anuncios más relevantes durante la conversación fue la confirmación de que la Fundación Gates, una de las organizaciones filantrópicas más influyentes del mundo, tiene fecha de caducidad. 'No le veo valor alguno a que mi fundación dure más de 20 años. Podemos dedicar mucho más dinero ahora, y seguro que habrá más filántropos dentro de 20 años', afirmó Gates, quien ha decidido concentrar todos los fondos de la fundación, incluida la mayor parte de su fortuna personal, estimada en unos 200.000 millones de dólares (171.609 millones de euros), hasta 2045.
El cofundador de Microsoft mostró su preocupación por la crisis de la cooperación internacional, señalando que en Estados Unidos los recortes han sido 'muy abruptos'. 'Las mosquiteras para la malaria no se enviaron, los suplementos alimenticios tampoco. Se malgastó mucho', explicó. Como ejemplo, mencionó los primeros seis meses en los que Elon Musk dirigió el Departamento de Eficiencia Gubernamental, donde 'tenía a un grupo para reducir el presupuesto y lo hacía de forma muy simplista'.
Gates relató el caso de un programa que aparecía como ayuda a Gaza, pero que en realidad financiaba salud sexual y reproductiva en una provincia de Mozambique también llamada Gaza, incluyendo antirretrovirales para mujeres embarazadas para evitar la transmisión del VIH a sus hijos.
Aunque reconoció que España está 'nadando a contracorriente' al defender la salud global y el multilateralismo, Gates recordó que incluso en los países más generosos, como Suecia y Noruega, la ayuda exterior no supera el 1% del presupuesto nacional. 'Es bastante modesta la ayuda que proporcionamos. Europa y el mundo decidieron que el 0,7% del PIB sería suficientemente generoso, y hoy España está en un tercio de ese porcentaje', señaló.
Para Gates, el debate sobre la cooperación internacional no es abstracto, sino profundamente concreto: 'Este dinero son los nutrientes para las nuevas madres, vacunas para evitar que tengamos diarreas o medicamentos para evitar que nos desangremos'.
Ante el cuestionamiento sobre por qué invertir dinero en el extranjero cuando los países ricos enfrentan problemas como la inflación, el envejecimiento de la población y el descontento de los votantes, Gates respondió: 'Las sociedades cada vez son más mayores, el coste de las pensiones y de la sanidad está aumentando y hay presiones inmensas para aumentar el presupuesto en defensa'. Sin embargo, añadió: 'Sugeriría a esos ciudadanos, que voten al partido que voten, mantengan ese 1%' en cooperación.
El filántropo también defendió el argumento práctico: 'Si nos ahorramos una pandemia en los próximos 20 años, aunque sea de forma egoísta, eso justificaría el gasto'.
En cuanto a la revolución digital y la inteligencia artificial, Gates considera que hay que lograr 'que sea gratuita'. Mencionó ejemplos como 'tener médicos a los que podamos hablar 24 horas sobre nuestra salud física y mental' o que 'los granjeros más pobres de África' puedan consultar en su teléfono qué abono añadir a su tierra, lo que cambiaría el mundo 'de forma muy positiva'.
A pesar del contexto adverso, Gates se mostró optimista. 'Me emocionan las distintas herramientas que tenemos para ayudar' a los países con menos recursos, como el lenacapavir, un antirretroviral inyectable dos veces al año con una eficacia para prevenir el VIH cercana al 100%, o programas para reducir de forma drástica los mosquitos que transmiten la malaria.
Su 'marco mental', según expresó, es 'muy positivo'. Recordó que en los años sesenta el 70% de la población vivía en países pobres y ahora el 70% vive en países de ingresos medios, mientras solo el 15% vive en países muy pobres. 'Incluso países que eran pobres ahora son autosuficientes', como India, Indonesia o Vietnam.
La conversación concluyó con una mirada al futuro del trabajo y la educación en la era de la inteligencia artificial. Gates defendió que habrá tutores virtuales personalizados y que la disponibilidad masiva de información cambiará la forma de aprender, pero insistió en que la motivación seguirá siendo clave. 'Espero que la gente pueda ser feliz haciendo lo que le gusta', concluyó.