

El gigante sudamericano termina el año con la tasa de desempleo más baja desde 2012, beneficiándose de un mercado laboral robusto y una economía en recuperación, según datos oficiales divulgados este martes.
Brasil se despide de 2025 con los mejores indicadores económicos de su historia reciente. La tasa de desempleo alcanzó el 5,2% en el trimestre finalizado en noviembre, el porcentaje más bajo desde que comenzó la actual serie histórica en 2012, informaron fuentes oficiales.
Según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), el país tiene actualmente 5,6 millones de personas desempleadas, lo que representa una reducción del 7,2% en comparación con el trimestre anterior y del 14,9% respecto al mismo período del año pasado. A lo largo de 2025, casi un millón de brasileños salieron de las listas de desempleo.
Los datos económicos revelan además que el salario medio de los brasileños se ubicó en 3.574 reales (646 dólares), el más alto registrado históricamente. El número de empleos formales también alcanzó un récord, con 39,4 millones de trabajadores con cotización a la seguridad social, un millón más que hace un año.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha celebrado estos resultados, calificando 2025 como el 'año de la cosecha', en referencia a los frutos de las políticas implementadas desde su retorno a la presidencia en 2023. Los indicadores económicos superaron las expectativas de los analistas del mercado financiero.
La inflación también mostró una tendencia positiva, con datos preliminares que apuntan a un cierre de año en 4,4%, dentro de los objetivos oficiales del Consejo Monetario Nacional. Esta cifra está más de un punto porcentual por debajo de las proyecciones iniciales.
Pese a los aranceles impuestos por Estados Unidos y las tensiones comerciales internacionales, Brasil logró redirigir sus exportaciones, especialmente hacia China. Se estima que el país cerrará 2025 con exportaciones por valor de 358.800 millones de dólares, un 6% más que el año anterior, impulsado principalmente por el sector agrícola y ganadero.
El turismo también registró cifras récord, con más de 9,2 millones de visitantes extranjeros, superando las previsiones más optimistas del gobierno.
Sin embargo, la popularidad del presidente Lula no ha aumentado proporcionalmente a estos logros económicos. Según la última encuesta Datafolha, un 35% de los brasileños aprueba su gestión, mientras que un 34% la desaprueba, reflejando la polarización política del país.
Una medida que podría impulsar su popularidad es la exención del impuesto a la renta para quienes ganen menos de 5.000 reales mensuales, beneficiando a diez millones de brasileños a partir de 2026, un movimiento que el gobierno espera sea un revulsivo de cara a las elecciones presidenciales de octubre.