Brasil se prepara para convertirse en un competidor global en la producción de tierras raras, los minerales críticos para vehículos eléctricos, turbinas eólicas y tecnología de inteligencia artificial, según empresas mineras que invierten masivamente en el país sudamericano. Con las segundas mayores reservas mundiales después de China y ventajas geológicas únicas, Brasil busca romper el monopolio chino que controla más del 90% del refinamiento global de estos elementos esenciales para la transición energética.