Bruselas anuncia ayudas de emergencia para agricultores por el alza de fertilizantes sin concretar montos ni fechas exactas
La Comisión Europea presentó este martes un plan de acción para apoyar a los agricultores europeos afectados por el incremento de precios de los fertilizantes, prometiendo un paquete de ayudas antes del verano sin especificar la cantidad exacta ni la fecha de aprobación. El comisario de Agricultura, Christophe Hansen, anunció las medidas ante el pleno de la Eurocámara en Estrasburgo, advirtiendo que los fertilizantes cuestan actualmente un 70% más que la media de 2024 y que la crisis amenaza la producción agrícola de la próxima temporada.
La Comisión Europea ha comprometido un paquete de ayuda financiera para contrarrestar la subida de precios de los fertilizantes que afecta a los agricultores del bloque, aunque sin concretar ni el monto exacto ni la fecha precisa de implementación, según anunció este martes el Ejecutivo comunitario.
El comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, detalló que Bruselas presentará en junio una propuesta formal para que el sistema pueda entrar en funcionamiento "como muy tarde después del verano", según informó Demócrata. Hansen subrayó que los fertilizantes cuestan actualmente alrededor de un 70% más que la media de 2024 y se sitúan "significativamente" por encima de los niveles previos a la pandemia, según la misma fuente.
La crisis energética derivada de la guerra en Oriente Próximo ha alimentado esta subida de precios, ya que por el estrecho de Ormuz transitaba casi un tercio de las materias primas necesarias para fabricar fertilizantes, según El País. Este nuevo problema se suma a la fuerte dependencia de las importaciones de abonos de países como Rusia o Bielorrusia, que ya provocó una gran volatilidad en 2022 de la que la Unión Europea nunca se ha recuperado del todo, según la misma fuente.
Aunque Bruselas no ha concretado aún la cifra extra para reforzar la reserva agrícola, fuentes comunitarias apuntan a unos 500 millones de euros para 2026 y 2027, según El País. La reserva agrícola, actualmente dotada con 450 millones de euros anuales e integrada en la Política Agrícola Común, sirve para financiar medidas excepcionales de apoyo a los agricultores frente a emergencias como perturbaciones del mercado, crisis de precios, catástrofes climáticas o problemas sanitarios, según la misma fuente.
"En la UE, la seguridad alimentaria no corre peligro, el mercado europeo sigue abastecido para esta temporada", aseguró Hansen al presentar el plan ante el pleno de la Eurocámara en Estrasburgo, según El País. Sin embargo, aunque hasta ahora la producción ha demostrado ser muy resistente, "nunca se puede dar por sentado" un revés, apuntan fuentes comunitarias citadas por la misma fuente.
Los fertilizantes representan entre el 7% y el 8% de los costes totales de los agricultores de media, aunque en algunos casos puede llegar al 16%, según la Comisión citada por El País. En el caso específico de los agricultores de cultivos herbáceos, los fertilizantes representan el 16% de los costes de insumos, según El Diario.
A Bruselas le preocupa que, por la subida de precios, los agricultores usen menos fertilizantes, con el consiguiente riesgo para la calidad y el rendimiento, o que siembren menos, lo que podría tener impacto en la producción y la seguridad alimentaria global, según El País. Estas decisiones se empezarán a tomar pronto, con la llegada del verano, de ahí la importancia de lanzar ya este plan pese a que no planee por ahora una amenaza inmediata, según la misma fuente.
Bruselas alerta de que numerosos productores han optado por retrasar la compra de fertilizantes para la próxima campaña debido a los elevados precios, lo que podría desembocar en dificultades de abastecimiento, cambios en las rotaciones de cultivos o un menor uso de estos insumos, según Demócrata. Hansen indicó que esta coyuntura ya está modificando las prácticas agrarias, con agricultores que reducen el aporte de nitrógeno o recortan las superficies cultivadas, según la misma fuente.
La Comisión presentará un paquete legislativo que modifique el reglamento de la Política Agrícola Común para dar más flexibilidad a los países, según El País. Este paquete establece un nuevo mecanismo de liquidez de carácter temporal para los Estados miembros, que podrían reprogramar sus planes estratégicos nacionales y utilizar esos fondos para ofrecer a los agricultores en activo una compensación parcial, al menos por los costes adicionales de fertilizantes derivados de la crisis de Oriente Próximo, según la misma fuente.
El instrumento irá acompañado de una revisión del presupuesto comunitario para sufragar las subvenciones, con la idea de que los fondos lleguen "directamente a los agricultores" y no se canalicen mediante los planes nacionales, según Demócrata. También prevé una "mayor flexibilidad" para realizar pagos por adelantado, además de "incentivos más fuertes" para impulsar prácticas agrícolas más eficientes con una reducción u optimización del uso de fertilizantes o el paso a fertilizantes de origen biológico, según El País.
"Con este plan de acción, estamos presentando medidas inmediatas que ayuden a los agricultores, incluida la movilización de los recursos disponibles de la política de cohesión, al tiempo que establecemos acciones a medio y largo plazo para reforzar la resiliencia del sector, reducir las dependencias externas y hacer que la agricultura europea sea más sólida y competitiva", señaló el vicepresidente de la Comisión para Cohesión y Reformas, Raffaele Fitto, según El País.
Entre 2020 y 2025, el precio de los fertilizantes ha subido un 60%, según estimaciones de la Comisión citadas por El País. Un aumento al que ha contribuido no solo la guerra de Rusia contra Ucrania, sino también la subida de precio de la energía: el gas es una materia prima fundamental para varios tipos de fertilizantes y también para su transporte, según la misma fuente. El gas supone casi el 80% de los costes de fabricación de los fertilizantes y esta fuente de energía se elevó más de un 50% el mes pasado respecto al año anterior, según El Diario.
El cierre del estrecho de Ormuz por la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán ha generado otro serio problema: hasta el 30% de las materias primas para fertilizantes, desde fósforo a nitrato, transitaba por esa vía, según El País. Aproximadamente el 30% de la demanda de fertilizantes nitrogenados de la Unión Europea es importada, según El Diario.
La Comisión admite que "el mercado de fertilizantes de la UE sigue estando abastecido; sin embargo, la asequibilidad sigue siendo una preocupación clave", según El Diario. Con el incremento de los precios del gas por el conflicto en Oriente Medio, se prevé que el coste más alto de los fertilizantes se traslade a una subida de precios de los alimentos a finales de 2026, según la misma fuente.
La Comisión quiere lanzar una "alianza en la cadena de valor" de fertilizantes en la Unión Europea con los productores, agricultores y los Estados para "garantizar la estabilidad y previsibilidad" del suministro y facilitar la cooperación a lo largo de toda la cadena de valor, según El País. También abrirá la mano para que las fábricas de fertilizantes puedan estar exentas durante más tiempo para emitir dióxido de carbono, siempre que inviertan a fondo y lo demuestren en fertilizantes sostenibles, según la misma fuente.
Entre las medidas futuras, la Comisión dice que estudiará "la posibilidad de constituir reservas y otras opciones para garantizar el suministro de fertilizantes e insumos clave", según El País. Esto podría incluir reservas estacionales o mínimas y, "cuando proceda", la compra conjunta u otros instrumentos destinados a "aumentar la resiliencia ante perturbaciones externas y mitigar la volatilidad de los precios", según la misma fuente.
La capacidad de producción de amoníaco en territorio comunitario ha caído cerca de un 10% en los últimos años, según Demócrata. La vulnerabilidad es aún mayor en el caso de los fertilizantes fosfatados: aproximadamente el 70% de las necesidades europeas se satisfacen mediante compras de roca fosfática en el exterior, principalmente procedente de Marruecos, según la misma fuente.
Para reducir esta dependencia, la Comisión pretende promover la fabricación en Europa de fertilizantes orgánicos, biológicos y de bajo contenido en carbono, así como la recuperación de nutrientes provenientes de residuos, biomasa o aguas residuales, según Demócrata. Bruselas también aprovecha el plan para impulsar productos alternativos como biomasa de algas, microorganismos, bioestimulantes o fertilizantes obtenidos de residuos y lodos de depuradora, según Libertad Digital.
La Comisión también presentará medidas para "facilitar el uso de digestatos", que son los residuos que quedan después de producir biogás con estiércol, purines o restos orgánicos, según Libertad Digital. Esos residuos se pueden usar como fertilizante y la Unión Europea quiere fomentar su uso, aunque promete mantener controles medioambientales, según la misma fuente.
A más largo plazo, Bruselas analizará cómo introducir reglas más flexibles para los productos de bajas emisiones y consolidar la viabilidad económica de soluciones biológicas y circulares, según Demócrata. También quiere impulsar sistemas voluntarios de etiquetado y mezclas con contenido bajo en carbono o de origen biológico, según la misma fuente.
En el contexto de la próxima revisión del Sistema de Comercio de Emisiones se estudiarán opciones para garantizar que cualquier flexibilidad adicional para la industria de fertilizantes vaya acompañada de la responsabilidad de descarbonizar la producción, según El Diario.
La patronal agraria europea agrupada en las asociaciones Copa y Cogeca señaló que el plan "salvo un cambio rápido de rumbo, probablemente no cumplirá las expectativas de la comunidad agrícola europea ni abordará la magnitud de la crisis que se ha ido desarrollando desde el estallido del conflicto en Irán", según El Diario. "La comunidad agrícola europea teme que los retrasos en la adopción de medidas en las próximas semanas y meses, mientras los agricultores ya comienzan a preparar sus existencias para la próxima temporada, puedan tener consecuencias importantes para los precios al consumidor en Europa y para nuestra capacidad de apoyar la seguridad alimentaria global", resaltaron desde las patronales agrarias europeas, según la misma fuente.
Este martes, cientos de agricultores se manifestaron ante la Eurocámara en Estrasburgo para exigir que lleguen ya las ayudas a la compra de fertilizantes y subvenciones al gasóleo, según El Diario.
El comisario Hansen defendió la necesidad de producir más fertilizantes dentro de Europa y reducir la dependencia exterior: "La seguridad alimentaria empieza por la seguridad en fertilizantes. Europa debe producir más y depender menos de otros para los nutrientes que sostienen nuestra agricultura", según Libertad Digital.
En Bruselas se insiste en que se ha aprendido la lección de 2022, cuando la invasión de Ucrania por Rusia provocó un estallido inflacionario por la crisis energética que también se vio influenciada por el traslado de los precios de los fertilizantes a coste final de los alimentos, según El Diario.




