

Los cárteles de la droga en México han comenzado a infiltrarse en el fútbol juvenil de ciudades como Celaya y Salamanca, convirtiendo torneos deportivos en escenarios de violencia, tiroteos y muerte, según reporta The New York Times. Entrenadores luchan por mantener a adolescentes alejados de organizaciones criminales que se han entretejido en el tejido social de estas comunidades, mientras partidos de fútbol son plagados por múltiples balaceras.
En Celaya, una ciudad industrial del centro de México considerada una de las más peligrosas del mundo, un torneo de fútbol que reunía a adolescentes de la región se ha convertido en un reflejo de cómo la violencia del narcotráfico ha permeado hasta los espacios deportivos juveniles, según reporta The New York Times.
Mientras el equipo Ravens esperaba su siguiente partido, algunos jugadores se estiraban entre juegos tomando un momento de silencio para concentrarse. Otros miraban fijamente a la competencia mientras se reunían alrededor de un equipo de sonido que reproducía a todo volumen narcocorridos, baladas basadas en polka y vals que exaltan las vidas de los narcotraficantes mexicanos, según el reporte.
"No me gusta, pero no puedo decirles que lo apaguen", dijo su entrenadora, Sugey Milagros Salinas Grimaldi, según The New York Times. "Son muy leales a su forma de vida, y debo respetar eso".
Algunas de las canciones eran sobre sus propios seres queridos, asesinados de formas atroces mientras vendían drogas, un camino común para escapar de la pobreza en Celaya, explicó Salinas. Apagar la música arriesgaba insultar la memoria de sus muertos, según la entrenadora.
Salinas lucha por mantener a los niños de Celaya fuera de las calles y lejos de los cárteles, según el reporte. Ha observado con alarma cómo sus estudiantes se unen a los criminales que se han entretejido en el tejido social de la ciudad o desaparecen del radar, cayendo en la adicción, según The New York Times.
La situación se ha agravado en Salamanca, México, donde los partidos de fútbol están siendo plagados por violencia y muertes en múltiples tiroteos, según reporta la corresponsal investigativa Maria Abi-Habib en un video publicado el 29 de junio de 2026.
El fenómeno ilustra cómo las organizaciones criminales mexicanas han expandido su influencia más allá del narcotráfico tradicional, penetrando espacios comunitarios y deportivos que históricamente servían como refugio para jóvenes en zonas de alta violencia. Los torneos juveniles, que ofrecían un escape de la muerte y la violencia que se han convertido en forma de vida en estas ciudades, ahora enfrentan la presencia directa de la cultura del narcotráfico.
La infiltración de los cárteles en el fútbol juvenil representa un desafío adicional para entrenadores y organizadores que intentan proporcionar alternativas a adolescentes en comunidades donde el crimen organizado ofrece una de las pocas vías de movilidad económica. La normalización de la violencia y la glorificación de narcotraficantes a través de la música y símbolos culturales en eventos deportivos juveniles señala la profundidad de la crisis de seguridad en el centro de México.
Celaya y Salamanca, ambas ubicadas en el estado de Guanajuato, han experimentado niveles extremos de violencia relacionada con disputas territoriales entre cárteles de la droga. La presencia de esta violencia en espacios deportivos juveniles subraya cómo el conflicto criminal ha trascendido las confrontaciones directas entre grupos armados para permear prácticamente todos los aspectos de la vida comunitaria en estas regiones.