Reino Unido cumple una década del Brexit con nueve exprimeros ministros y una crisis política sin precedentes
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Reino Unido cumple una década del Brexit con nueve exprimeros ministros y una crisis política sin precedentes

El Reino Unido conmemora diez años desde el referéndum del Brexit en medio de una inestabilidad política sin precedentes que ha consumido a nueve primeros ministros, según análisis publicado en El País. La decisión de abandonar la Unión Europea, lejos de fortalecer la soberanía británica prometida, ha fragmentado el sistema político, debilitado la posición internacional del país y convertido al partido conservador más antiguo de Europa en rehén del populismo radical, según el balance de la década.

INTERNACIONAL29 JUN 2026

El Reino Unido enfrenta en 2026 una crisis política sin precedentes a una década del referéndum del Brexit, con nueve exprimeros ministros vivos que certifican la inestabilidad generada por la salida de la Unión Europea, según análisis publicado en El País. La cifra coloca al país a solo un mandatario de Italia, históricamente conocida por la volatilidad de sus gobiernos.

La paradoja del Brexit se materializa en números: un proceso que buscaba "recuperar el control" ha producido la mayor rotación de líderes en la historia política británica moderna. Keir Starmer se convirtió recientemente en el último primer ministro en abandonar el número 10 de Downing Street con lágrimas en los ojos, siguiendo los pasos de Margaret Thatcher y Theresa May, según la fuente.

La profecía de Geoffrey Howe de 1990 se ha cumplido con precisión inquietante. En su histórico discurso de dimisión del 13 de noviembre de ese año, que duró 18 minutos y precipitó la caída de Thatcher, el entonces viceprimer ministro advirtió contra "replegarnos en un gueto de sentimentalidad sobre nuestro propio pasado" y alertó que "el riesgo" para el Reino Unido no estaba "en las imposiciones" de Bruselas sino "en el aislamiento", según El País. Howe sentenció entonces: "Los países europeos pueden salir adelante sin nosotros".

La cuestión europea ha sido letal para la clase política británica. La inmensa mayoría de los primeros ministros han sucumbido por este tema, según la fuente. John Major mantuvo "luchas insomnes" contra los "cabrones" euroescépticos de su propio Gobierno. David Cameron pasó de ser la promesa de la derecha a apartar a los conservadores del diálogo con las derechas del mundo. A Theresa May le tumbaron en Westminster varios acuerdos con Europa, y desde entonces los partidarios del Brexit han explicado las consecuencias negativas no como prueba de que el Brexit sea malo, sino de que "se ha hecho mal", según el análisis.

Boris Johnson representa "el momento más bajo de solvencia moral", al que Liz Truss aportó "un estrambote tragicómico", según El País. Rishi Sunak era "un hombre inteligente" y Starmer "un tipo decente", pero ambos terminaron "engullidos por el maelstrom", según la fuente. El Brexit, concluye el análisis, "devora a sus hijos".

El sistema político británico se ha fragmentado de manera dramática. Las "libertades del Brexit" buscaban reafirmar la soberanía parlamentaria de Westminster, pero ahora, lejos de la estabilidad política que fue "durante siglos pasmo de extranjeros", hay media docena de partidos electoralmente competitivos, sin contar a los nacionalistas, según El País. Incluso al partido Reform le ha salido una facción disidente en la plataforma Restore.

En década y media, el bipartidismo británico se ha convertido en "un tutifruti de intolerancias cruzadas", según la fuente. El partido conservador, el más antiguo de Europa, se ve "capturado conceptualmente" y en riesgo de ser "sobrepasado electoralmente" por el cisma de Reform que contribuyó a crear, mientras el nacionalismo radical y el registro populista se normalizan.

El político de mayor influencia en el Reino Unido desde Thatcher, Nigel Farage, no ha necesitado ser primer ministro y ni siquiera tuvo escaño hasta hace un par de años, según El País. Esta paradoja demuestra que, pese a buscar "recuperar el control", "no hay nadie al volante".

Las consecuencias económicas y geopolíticas son evidentes. Los partidarios del Brexit han hecho "un regalo" a su "aborrecida Europa": después de la salida británica, nadie más ha querido abandonar la UE, según la fuente. A sí mismos, en cambio, "se han hecho pocos favores más allá del onanismo, cada vez más dificultoso, de disfrutar a solas de la propia soberanía".

Irse de la Europa unida no ha traído consigo "un reino más unido", sino todo lo contrario, según el análisis. La "relación especial" con Estados Unidos, en la que se habían proyectado "tantas esperanzas" y que "siempre fue más relevante para Londres que para Washington", no se ha fortalecido porque Estados Unidos "no quería con Biden y sigue sin querer con Trump", según El País.

La Unión Europea añadía "mucho peso" a un Reino Unido que, según Philip Stephens citado en la fuente, "sigue siendo un gran país, pero ha dejado de ser una gran potencia". El país "se ha convertido en un país más", lo que representa "una inmensa melancolía para anglófilos" y "un recordatorio tardío para británicos: para el milagro de moral y vida que fue durante siglos el Reino Unido era necesario el roce creativo con el continente", según el análisis.

El Brexit representa "más que un mal momento, una quiebra histórica": es "la traición, como una deriva cancerosa, de las mismas élites" —Cameron, Johnson— "que habían hecho grande al país", según El País. Esto afianza la comprensión de la historia británica desde la posguerra "en un marco de decadencia posimperial".

Diez años después, la pregunta persiste: ¿en qué ha ayudado el Brexit para que el Reino Unido prospere, se haga respetar, se haga querer? La City, las universidades, las inversiones y la Corona todavía deben demostrar que "darle la espalda a tu principal socio comercial es una jugada brillante", según la fuente. El Reino Unido, que "siempre ha caído de pie en términos de imagen", aún no ha probado al mundo la sabiduría de su decisión.

Los "prados luminosos" que prometió Boris Johnson con el Brexit siguen sin aparecer. La respuesta, según el análisis citando a Rudyard Kipling, es simple y devastadora: "nuestros padres mintieron, eso es todo".

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