

El Servicio Federal de Inteligencia suizo abrirá con limitaciones un dosier que permanecería cerrado hasta 2071 sobre la posible estancia del criminal de guerra Josef Mengele en Zúrich en 1961, según informó El País. La decisión llega tras un recurso judicial y permitirá investigar el papel de las autoridades suizas en la vigilancia de Martha Mengele, segunda esposa del médico nazi, quien alquiló un piso cerca del aeropuerto de Zúrich y fue seguida por la policía durante días antes de marcharse con un hombre no identificado.
El Archivo Nacional de Suiza custodia un dosier sobre la incógnita del posible paso de Josef Mengele, uno de los criminales de guerra nazis más buscados, por una localidad de Zúrich en los años sesenta que no iba a ver la luz hasta 2071, según informó El País. Recientemente, el Servicio Federal de Inteligencia suizo (NDB) ha cambiado sus criterios a raíz de un recurso y dará acceso con limitaciones a su contenido, según la publicación española.
Oficial de las SS y médico en el campo de Auschwitz-Birkenau en la Polonia ocupada, Mengele seleccionaba a las víctimas que morirían directamente en las cámaras de gas al bajar de los trenes del exterminio, según El País. El apodado Ángel de la Muerte sometió a un sinfín de prisioneros a experimentos, mutilaciones y torturas, según la misma fuente. Sobrevivieron pocas de sus víctimas, judíos y gitanos, muchos niños, principalmente gemelos, y personas de talla baja, según el medio español.
Mengele escapó a Buenos Aires con papeles falsos a nombre de Helmut Gregor en un barco desde Génova en 1949 y murió en 1979 en Brasil sin ser juzgado por sus crímenes, según El País. En 1956 disfrutó de unas cortas vacaciones de esquí en la población suiza de Engelberg con su hijo Rolf, como atestiguan fotografías publicadas en la revista alemana Bunte fallecido ya Mengele, según la publicación.
**El episodio de Kloten en 1961**
A finales de los años noventa, parlamentarios suizos como el socialista Jean Ziegler, fallecido este mes, preguntaron a su Gobierno por investigaciones periodísticas que apuntaban a la posibilidad de que Mengele hubiera estado en Suiza en la primavera de 1961, según El País. Su segunda esposa, Martha Mengele, viuda de su hermano, alquiló un piso en la localidad de Kloten, cerca del aeropuerto de Zúrich, y fue vigilada unos días por la policía, según la misma fuente. Se marchó una mañana con un hombre que no llegó a ser identificado, según el medio español.
No se confirmó la presencia de Mengele allí y diversos historiadores lo consideran improbable, según El País. Desde 1959 existía una orden de detención contra él y la presión internacional sobre la captura de nazis huidos aumentó, lo que le llevó a mudarse a Paraguay primero, y a Brasil después, según la publicación. En 1960, además, el Mosad secuestró en Argentina a Adolf Eichmann, oculto bajo el nombre de Ricardo Clement, juzgado y sentenciado luego a la horca en Jerusalén, según el medio español.
Las actas policiales conocidas sobre el episodio de Kloten revelan cuando menos una reacción suiza lenta y envuelta en la burocracia a la hora de afrontar las pesquisas, según El País.
**La investigación de Regula Bochsler**
La historiadora suiza Regula Bochsler, que ultima un libro sobre las llamadas rutas de las ratas, redes utilizadas por los nazis para escapar de la justicia y ocultarse, topó con Mengele casi de casualidad, según El País. "Yo buscaba información de otro nazi, Vaclav Hajek, un experto en explosivos", dijo Bochsler al medio español. Le seguía la pista para otro libro, publicado en 2022, que trataba sobre una importante empresa química suiza que contrató a personal especializado alemán, entre los que se encontraban antiguos nazis, según la publicación.
Indagando sobre Hajek encontró una notificación de los servicios secretos austriacos sobre la posible presencia de Mengele en Austria, Alemania o Suiza en 1961, según El País. Bochsler pidió ver el dosier del médico nazi en el Archivo Nacional y se le denegó el acceso, según la misma fuente. "Me pareció escandaloso que no se abriera un archivo sobre un asesino nazi tanto tiempo después", dijo la historiadora al medio español. Los servicios de inteligencia suizos alegaron la protección de fuentes y el posible daño a terceros para mantenerlo secreto hasta 2071, según la publicación.
Bochsler pudo consultar después las idas y venidas policiales en el Archivo Estatal de Zúrich, donde constan el intercambio de información con la Fiscalía alemana, la entrega de una fotografía de Mengele a los suizos —"ni siquiera sabían el aspecto que tenía"— y un seguimiento de Martha Mengele "más bien descuidado y, en parte, amateur", según El País.
El fiscal alemán encargado del caso del médico nazi envió a un periodista a Kloten para vigilar el piso después de que una empleada de una inmobiliaria, supuestamente de origen judío, avisara al consulado alemán de Zúrich de que la mujer de Mengele estaba allí, según la historiadora citada por El País. Había leído que desde 1959 existía una orden de detención contra el nazi y que se había ofrecido una recompensa por su captura, según la misma fuente.
Poco después, el periodista informó a la policía de que había visto a un hombre en el balcón del piso de Martha Mengele y sospechaba que podría tratarse de su marido, según El País. La vigilancia comenzó el 6 de marzo de 1961, tres días después de la denuncia, "porque entre medias había un fin de semana", según la publicación.
Al día siguiente, los agentes preguntaron en Berna si se podía proceder a una detención, según El País. "Al principio se dijo que sí, luego que el caso era complicado y debía someterse al jefe [del servicio]. La autorización por escrito se concedería al día siguiente", según las actas citadas por el medio español. Esa mañana, Martha Mengele, que supuestamente estaba en Suiza porque el hijo del nazi estudiaba allí en un internado, se marchó "en su coche con un hombre" al que no se pudo poner nombre, según la publicación.
Las actas muestran también que la mujer, al regresar a Kloten, intentó obtener un permiso de residencia que los suizos le denegaron, según Bochsler citada por El País. Tuvo claro entonces que estaba en el punto de mira de las autoridades, por lo que cualquier posible plan de viaje de Mengele habría quedado descartado, según la historiadora. La mujer se marchó a Merano, Italia, según la misma fuente.
Bochsler sospecha que la mudanza de la mujer y el hijo a Suiza pudo formar parte de un plan para que Mengele los viera en un lugar más seguro que Alemania, según El País. "Surge una pregunta muy sencilla: ¿por qué alquilar un piso a 8,4 kilómetros del aeropuerto, en un feo bloque de apartamentos en el que los aviones no dejan de pasar rugiendo por encima de la cabeza?", dijo la historiadora al medio español.
**El recurso judicial y la apertura del archivo**
Gérard Wettstein, historiador de formación, intentó ver el dosier tras conocer que a Bochsler se lo habían denegado, según El País. "La verdad histórica tiene que conocerse, si no se da pie a especulaciones", dijo Wettstein al medio español. Con un 'crowdfunding' cubrió los gastos para recurrir judicialmente el secreto del archivo, según la publicación. Durante el proceso, los servicios de inteligencia decidieron abrirlo con condiciones aún por especificar, según la misma fuente.
"La historia siempre tiene una carga política, y la relación de Suiza y la II Guerra Mundial también", dijo Wettstein a El País. La llamada Comisión Bergier, instaurada por el Gobierno suizo bajo la presión internacional para la restitución de bienes en cuentas bancarias de judíos asesinados en el Holocausto, analizó entre 1996 y 2002 esa denuncia contra las entidades financieras, la política suiza hacia los refugiados del nazismo, a los que cerró la frontera en 1942, y los negocios de filiales en Alemania o la venta de armas, entre otros aspectos que arrojaron oscuras sombras sobre la Suiza de esa etapa, según el medio español.
**Las rutas de escape de los nazis a través de Suiza**
Bochsler traza en su nuevo libro la "tela de araña" de colaboradores en la huida de nazis, según El País. En Suiza operaban a través de una especie de oficina de emigración en Berna, que colaboraba con la Embajada argentina, la cual concedía visados y proporcionaba fondos para sacar del país a especialistas en armamento, entre los que también hubo antiguos nazis, según la historiadora citada por la publicación. Eso no habría sido posible sin la ayuda de los suizos, según la misma fuente.
"Había quienes ayudaban a cambio de dinero, y había funcionarios que, en el momento decisivo, hacían la vista gorda, restaban importancia al asunto o, sencillamente, no se interesaban por él", dijo Bochsler a El País.
"Suiza desempeñaba una especie de doble papel. Por un lado, era un país de tránsito para refugiados; y por el otro, albergaba un centro de organización" de esa red, dijo la historiadora al medio español. La Argentina de Juan Domingo Perón buscaba expertos para crear su propia industria armamentística, y "desde la denominada oficina de emigración se reclutaba y se sacaba clandestinamente a gente", según Bochsler citada por la publicación.
Bochsler estima que varios cientos de alemanes, entre ellos mujeres y niños, emigraron a Argentina pasando por Suiza, y que entre ellos se encontraban algunos criminales de guerra y unas tres docenas de antiguos miembros de las SS, las SA o el partido nazi, aunque cree que hay muchos casos que no se han registrado, según El País. Sin embargo, en el caso de Mengele no está claro que la oficina de Berna interviniera, según la misma fuente.
Suiza, ante estos manejos, "miró hacia otro lado", según Bochsler citada por El País. "Querían deshacerse de los refugiados, que suponían una carga para las arcas del Estado. Esa fue una de las razones por las que se trató con tanta delicadeza a los traficantes de personas argentinos, ya que se esperaba que Argentina acogiera al mayor número posible", dijo la historiadora al medio español.
La mencionada oficina "también coordinaba a los colaboradores que trasladaban a las personas desde Alemania a Italia pasando por Austria", según Bochsler citada por El País. En los traslados a través de Suiza "colaboraban abogados y traficantes de personas, que sacaban a las personas de forma ilegal por la frontera y les conseguían alojamiento y documentos de identidad para continuar el viaje. El colaborador más importante fue, sin duda, un teniente coronel suizo. Gracias a un llamado acuerdo de caballeros con los argentinos, pudo interrogar a los expertos en armamento que estaban de paso y, de este modo, recabar conocimientos técnicos para el ejército suizo", según la historiadora citada por la publicación.
La salida de los miembros del partido nazi o de sus familias se realizó desde Ginebra y Roma en avión, o desde Génova en barco, según El País. Desde allí huyó también Mengele, según la misma fuente.
**Implicaciones de la desclasificación**
Del archivo que ahora se desclasificará, Bochsler no espera grandes revelaciones sobre Mengele, según El País. "Pero sí espero obtener más información sobre la actuación de las autoridades y, por supuesto, que se sigan investigando el asunto", dijo la historiadora al medio español.
Aunque el dosier del Archivo Nacional no despeje finalmente las incógnitas sobre la presencia de Mengele en Suiza en 1961, "tiene que ser público y los investigadores tienen que poder hacer su trabajo", dijo Wettstein a El País. La apertura del archivo permitirá a los historiadores completar un capítulo del papel de Suiza en torno a la Segunda Guerra Mundial, una contienda en la que el país no fue atacado pero que dejó dañada su reputación, según la publicación española.