China superó a Estados Unidos en los índices de aprobación internacional en 2025, con un 36% frente al 31% estadounidense, según una encuesta global de Gallup. El gigante asiático aprovecha la guerra en Irán y las políticas erráticas de Donald Trump para proyectarse como potencia estabilizadora, mientras Pekín desempeñó un papel determinante en la tregua con Teherán y refuerza alianzas en Asia, donde la mayoría de países del sudeste asiático ya prefieren a China como socio estratégico.