China despliega sistema de vigilancia masiva que rastrea extranjeros en tiempo real con perfiles holográficos
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China despliega sistema de vigilancia masiva que rastrea extranjeros en tiempo real con perfiles holográficos

Un investigador de ciberseguridad descubrió un sistema policial chino que fusiona datos de cámaras faciales, compras, transporte y redes sociales para crear perfiles completos de extranjeros, especialmente periodistas occidentales, eliminando cualquier posibilidad de movimiento no detectado en el país asiático, según reveló el medio alemán DW.

INTERNACIONAL21 MAY 2026

Un investigador de ciberseguridad conocido bajo el seudónimo NetAskari accedió accidentalmente a un panel de demostración del sistema de vigilancia de la Oficina de Seguridad Pública de Zhangjiakou, ciudad de la provincia de Hebei que albergó los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022, según reportó DW. El sistema contenía datos reales que incluían fotografías oficiales de pasaporte, números de teléfono privados, detalles de visas y fechas de nacimiento de casi todos los periodistas extranjeros basados en Pekín alrededor de 2021.

"Era más interesante que impactante. Cuando trabajas como periodista en China, básicamente asumes que siempre estás en su radar. Pero lo que me sorprendió fue simplemente lo fácil que fue acceder a este sistema altamente sensible", dijo NetAskari a DW.

El sistema representa la evolución de lo que las autoridades chinas denominan "perfiles holográficos", una red de vigilancia que ha pasado de ser una simple red de cámaras callejeras a convertirse en un mecanismo de control social predictivo que opera las 24 horas del día, fusionando datos de múltiples fuentes, según la investigación.

China opera la red de circuito cerrado de televisión más extensa del mundo desde hace años. Una iniciativa masiva conocida como proyecto "Xueliang" (Ojos Brillantes) busca fusionar estas islas aisladas de vigilancia distribuidas por todo el país, según DW.

El panel policial de Zhangjiakou muestra el nivel de detalle granular con el que las autoridades pueden rastrear a un individuo. El sistema ya no depende únicamente de cámaras policiales en esquinas. Registra con precisión el vagón de tren específico y el número de asiento que ocupa un objetivo cuando llega desde Pekín o Shanghái, según los datos analizados.

El sistema sincroniza fotografías tomadas por puertas de reconocimiento facial en estaciones de tren y centros de esquí locales directamente en su mecanismo de rastreo. Los movimientos de conocidos del investigador que esquiaron recientemente en Zhangjiakou fueron señalados con precisión y mapeados con trayectorias detalladas en el sistema, según NetAskari.

"La idea es simplemente procesar tantos datos como sea posible de tantos sensores como sea posible en tiempo real", señaló el investigador a DW.

El sistema registra comportamientos diarios como consumo de gasolina, ubicaciones habituales de compras y si un individuo visita frecuentemente "áreas de petición". Este esfuerzo masivo de fusión de datos intenta unir la ubicación física de una persona, sus hábitos de consumo y sus huellas digitales en un "archivo de personal holístico" impecable, según la fuente.

Dentro de esta red cada vez más hermética, los extranjeros, especialmente periodistas y otros ciudadanos de países occidentales, están siendo observados más de cerca por las autoridades, según DW. Las estadísticas de "informes inteligentes" del sistema muestran que las agencias de seguridad chinas se enfocan desproporcionadamente en ciudadanos de los países "Cinco Ojos", que comprenden Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda y Canadá.

En el backend del sistema, ciertos periodistas extranjeros reciben una etiqueta especial de rastreo en tiempo real llamada "rastreable". En el momento en que ingresan a una jurisdicción, el sistema puede activar automáticamente alertas tempranas para la policía, según los datos revelados.

Para el periodismo independiente en China, esto representa una amenaza existencial, según NetAskari. En el pasado, los reporteros extranjeros que viajaban a regiones sensibles como Xinjiang a menudo confiaban en la experiencia para deshacerse de la policía de civil que los seguía en el espejo retrovisor. Ahora, las actualizaciones algorítmicas del sistema policial hacen obsoleto este tradicional juego del gato y el ratón.

"Ya no necesitan enviar dos o tres autos para seguirte", dijo NetAskari a DW. Debido a que el sistema tiene acceso a pagos móviles, compras de boletos y redes sociales, las autoridades pueden anticipar perfectamente el itinerario, asegurando que solo veas lo que quieren que veas al llegar.

Si la red de datos detecta que interactúas con ciertas personas, la policía puede simplemente llamar e intimidar a las fuentes detrás de escena. En este circuito de vigilancia perfectamente cerrado, el concepto de "investigación bajo el radar" está siendo sistemáticamente erradicado, según el investigador.

Lo que verdaderamente transforma esta vigilancia es la capacidad del sistema para análisis de grupos y modelado de relaciones. El seguimiento tradicional requiere inmensos recursos policiales. Pero la "vigilancia inteligente" moderna intenta visualizar relaciones interpersonales a través de algoritmos, según DW.

En el núcleo del panel, el sistema genera automáticamente gráficos de red intrincados basados en la frecuencia con que los objetivos son capturados interactuando en cámara, revelando exactamente quién conoce a quién y cuánto tiempo pasan juntos, según los datos analizados.

Esta tecnología ha estado en desarrollo durante años. En 2019, el gigante tecnológico chino Hisense presentó una patente para "modelos de relaciones holísticas para personas involucradas en casos", que buscaba mapear viajes, registros de llamadas y uso de vehículos, según DW. En 2025, la Oficina de Seguridad Pública de Putao en Shanghái otorgó un contrato de 200.000 dólares para un "Sistema de Archivo de Personal Holístico".

Las altas tasas de error y los cuellos de botella de mano de obra de la vigilancia manual del pasado están siendo rápidamente reemplazados por algoritmos automatizados fríos, altamente eficientes e incansables, según la investigación.

NetAskari señaló que, si bien las democracias occidentales también enfrentan controversias sobre el abuso de tecnologías de vigilancia como Palantir, la comparación con el sistema autoritario de China solo llega hasta cierto punto. "En las democracias occidentales, hay debates... En China, este debate no existe en absoluto. La policía y el Ministerio de Seguridad del Estado simplemente hacen lo que quieren con relativamente poca supervisión", dijo a DW.

Ya sea un periodista extranjero navegando por los hutongs de Pekín para una historia o un turista regular de vacaciones en un centro de esquí, todos finalmente se disuelven en código frío en un colosal panel de datos, según NetAskari. En este sistema, las personas se reducen a números, patrones y operaciones vectoriales. Se convierten en "una 'masa de datos' que puede ser controlada, moldeada y coaccionada según sea necesario", dijo el investigador a DW.

Por su parte, el periodista estadounidense Bret Baier reportó desde Pekín esta semana para Fox News sobre el estado de vigilancia en China. Baier informó que en China, si cruzas la calle indebidamente o conduces un scooter sin casco, las cámaras lo capturan y casi instantáneamente recibes una multa en tu teléfono, según Fox News. De hecho, el propio conductor de Baier recibió una después de estacionar ilegalmente durante solo un par de minutos.

El columnista David Marcus escribió en Fox News que esto plantea una pregunta importante para los estadounidenses, porque el gobierno estadounidense tiene toda la capacidad y la mayor parte del equipo instalado para hacer cumplir las leyes de manera tan agresiva. "Si eso sucediera, ¿seguiría siendo Estados Unidos?", cuestionó Marcus.

Marcus argumentó que la sociedad estadounidense tiene mucho margen de maniobra no oficial en tales cosas, citando ejemplos como el estacionamiento en doble fila durante la limpieza de calles en Nueva York o exceder los límites de velocidad en la autopista I-95. "Este margen de maniobra descrito anteriormente, junto con, seamos honestos, una saludable dosis de desdén por la autoridad, es tan estadounidense como el pastel de manzana", escribió Marcus en Fox News.

La preocupación sobre el aumento radical del estado de vigilancia en Estados Unidos es que podría hacer que la cultura estadounidense se parezca más a la cultura del sur de Asia, y ese es un precio demasiado alto a pagar por la seguridad y el orden, según Marcus.

"Dados nuestros dispositivos, televisores, cámaras Ring en las puertas, además de toda la vigilancia estatal que existe, las herramientas están en su lugar. Hasta ahora, nuestro gobierno no las está usando para controlarnos. Podrían fácilmente activar un interruptor y volverse totalitarios en cualquier momento que quisieran", escribió Marcus en Fox News.

El columnista concluyó que el debate real será sobre cuánta latitud le damos al estado, no solo para usar tecnología para vigilarnos, sino para castigarnos por transgresiones de leyes menores. "¿Queremos vivir en una Estados Unidos donde un policía humano pueda hacer un juicio para darte una advertencia en lugar de una multa, o una donde un Robocop simplemente haga cumplir la letra de la ley?", cuestionó Marcus.

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21 may 2026
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Un investigador de ciberseguridad conocido bajo el seudónimo NetAskari accedió accidentalmente a un panel de demostración del sistema de vigilancia de la Oficina de Seguridad Pública de Zhangjiakou, ciudad de la provincia de Hebei que albergó los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022, según reportó DW. El sistema contenía datos reales que incluían fotografías oficiales de pasaporte, números de teléfono privados, detalles de visas y fechas de nacimiento de casi todos los periodistas extranjeros basados en Pekín alrededor de 2021.

"Era más interesante que impactante. Cuando trabajas como periodista en China, básicamente asumes que siempre estás en su radar. Pero lo que me sorprendió fue simplemente lo fácil que fue acceder a este sistema altamente sensible", dijo NetAskari a DW.

El sistema representa la evolución de lo que las autoridades chinas denominan "perfiles holográficos", una red de vigilancia que ha pasado de ser una simple red de cámaras callejeras a convertirse en un mecanismo de control social predictivo que opera las 24 horas del día, fusionando datos de múltiples fuentes, según la investigación.

China opera la red de circuito cerrado de televisión más extensa del mundo desde hace años. Una iniciativa masiva conocida como proyecto "Xueliang" (Ojos Brillantes) busca fusionar estas islas aisladas de vigilancia distribuidas por todo el país, según DW.

El panel policial de Zhangjiakou muestra el nivel de detalle granular con el que las autoridades pueden rastrear a un individuo. El sistema ya no depende únicamente de cámaras policiales en esquinas. Registra con precisión el vagón de tren específico y el número de asiento que ocupa un objetivo cuando llega desde Pekín o Shanghái, según los datos analizados.

El sistema sincroniza fotografías tomadas por puertas de reconocimiento facial en estaciones de tren y centros de esquí locales directamente en su mecanismo de rastreo. Los movimientos de conocidos del investigador que esquiaron recientemente en Zhangjiakou fueron señalados con precisión y mapeados con trayectorias detalladas en el sistema, según NetAskari.

"La idea es simplemente procesar tantos datos como sea posible de tantos sensores como sea posible en tiempo real", señaló el investigador a DW.

El sistema registra comportamientos diarios como consumo de gasolina, ubicaciones habituales de compras y si un individuo visita frecuentemente "áreas de petición". Este esfuerzo masivo de fusión de datos intenta unir la ubicación física de una persona, sus hábitos de consumo y sus huellas digitales en un "archivo de personal holístico" impecable, según la fuente.

Dentro de esta red cada vez más hermética, los extranjeros, especialmente periodistas y otros ciudadanos de países occidentales, están siendo observados más de cerca por las autoridades, según DW. Las estadísticas de "informes inteligentes" del sistema muestran que las agencias de seguridad chinas se enfocan desproporcionadamente en ciudadanos de los países "Cinco Ojos", que comprenden Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda y Canadá.

En el backend del sistema, ciertos periodistas extranjeros reciben una etiqueta especial de rastreo en tiempo real llamada "rastreable". En el momento en que ingresan a una jurisdicción, el sistema puede activar automáticamente alertas tempranas para la policía, según los datos revelados.

Para el periodismo independiente en China, esto representa una amenaza existencial, según NetAskari. En el pasado, los reporteros extranjeros que viajaban a regiones sensibles como Xinjiang a menudo confiaban en la experiencia para deshacerse de la policía de civil que los seguía en el espejo retrovisor. Ahora, las actualizaciones algorítmicas del sistema policial hacen obsoleto este tradicional juego del gato y el ratón.

"Ya no necesitan enviar dos o tres autos para seguirte", dijo NetAskari a DW. Debido a que el sistema tiene acceso a pagos móviles, compras de boletos y redes sociales, las autoridades pueden anticipar perfectamente el itinerario, asegurando que solo veas lo que quieren que veas al llegar.

Si la red de datos detecta que interactúas con ciertas personas, la policía puede simplemente llamar e intimidar a las fuentes detrás de escena. En este circuito de vigilancia perfectamente cerrado, el concepto de "investigación bajo el radar" está siendo sistemáticamente erradicado, según el investigador.

Lo que verdaderamente transforma esta vigilancia es la capacidad del sistema para análisis de grupos y modelado de relaciones. El seguimiento tradicional requiere inmensos recursos policiales. Pero la "vigilancia inteligente" moderna intenta visualizar relaciones interpersonales a través de algoritmos, según DW.

En el núcleo del panel, el sistema genera automáticamente gráficos de red intrincados basados en la frecuencia con que los objetivos son capturados interactuando en cámara, revelando exactamente quién conoce a quién y cuánto tiempo pasan juntos, según los datos analizados.

Esta tecnología ha estado en desarrollo durante años. En 2019, el gigante tecnológico chino Hisense presentó una patente para "modelos de relaciones holísticas para personas involucradas en casos", que buscaba mapear viajes, registros de llamadas y uso de vehículos, según DW. En 2025, la Oficina de Seguridad Pública de Putao en Shanghái otorgó un contrato de 200.000 dólares para un "Sistema de Archivo de Personal Holístico".

Las altas tasas de error y los cuellos de botella de mano de obra de la vigilancia manual del pasado están siendo rápidamente reemplazados por algoritmos automatizados fríos, altamente eficientes e incansables, según la investigación.

NetAskari señaló que, si bien las democracias occidentales también enfrentan controversias sobre el abuso de tecnologías de vigilancia como Palantir, la comparación con el sistema autoritario de China solo llega hasta cierto punto. "En las democracias occidentales, hay debates... En China, este debate no existe en absoluto. La policía y el Ministerio de Seguridad del Estado simplemente hacen lo que quieren con relativamente poca supervisión", dijo a DW.

Ya sea un periodista extranjero navegando por los hutongs de Pekín para una historia o un turista regular de vacaciones en un centro de esquí, todos finalmente se disuelven en código frío en un colosal panel de datos, según NetAskari. En este sistema, las personas se reducen a números, patrones y operaciones vectoriales. Se convierten en "una 'masa de datos' que puede ser controlada, moldeada y coaccionada según sea necesario", dijo el investigador a DW.

Por su parte, el periodista estadounidense Bret Baier reportó desde Pekín esta semana para Fox News sobre el estado de vigilancia en China. Baier informó que en China, si cruzas la calle indebidamente o conduces un scooter sin casco, las cámaras lo capturan y casi instantáneamente recibes una multa en tu teléfono, según Fox News. De hecho, el propio conductor de Baier recibió una después de estacionar ilegalmente durante solo un par de minutos.

El columnista David Marcus escribió en Fox News que esto plantea una pregunta importante para los estadounidenses, porque el gobierno estadounidense tiene toda la capacidad y la mayor parte del equipo instalado para hacer cumplir las leyes de manera tan agresiva. "Si eso sucediera, ¿seguiría siendo Estados Unidos?", cuestionó Marcus.

Marcus argumentó que la sociedad estadounidense tiene mucho margen de maniobra no oficial en tales cosas, citando ejemplos como el estacionamiento en doble fila durante la limpieza de calles en Nueva York o exceder los límites de velocidad en la autopista I-95. "Este margen de maniobra descrito anteriormente, junto con, seamos honestos, una saludable dosis de desdén por la autoridad, es tan estadounidense como el pastel de manzana", escribió Marcus en Fox News.

La preocupación sobre el aumento radical del estado de vigilancia en Estados Unidos es que podría hacer que la cultura estadounidense se parezca más a la cultura del sur de Asia, y ese es un precio demasiado alto a pagar por la seguridad y el orden, según Marcus.

"Dados nuestros dispositivos, televisores, cámaras Ring en las puertas, además de toda la vigilancia estatal que existe, las herramientas están en su lugar. Hasta ahora, nuestro gobierno no las está usando para controlarnos. Podrían fácilmente activar un interruptor y volverse totalitarios en cualquier momento que quisieran", escribió Marcus en Fox News.

El columnista concluyó que el debate real será sobre cuánta latitud le damos al estado, no solo para usar tecnología para vigilarnos, sino para castigarnos por transgresiones de leyes menores. "¿Queremos vivir en una Estados Unidos donde un policía humano pueda hacer un juicio para darte una advertencia en lugar de una multa, o una donde un Robocop simplemente haga cumplir la letra de la ley?", cuestionó Marcus.

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