Una treintena de agentes y colaboradores chinos han sido descubiertos en Europa y países vecinos en los últimos dos años, revelando una estrategia de infiltración masiva y coordinada que abarca desde el robo de tecnología militar hasta la vigilancia de disidentes, según casos documentados en Alemania, Francia, Grecia, Bélgica, Polonia, Italia, Noruega y Reino Unido. La detención el 20 de mayo de un matrimonio alemán de origen chino que sustraía información sobre tecnología militar en universidades alemanas es solo el caso más reciente de una operación que ha evolucionado hacia objetivos tecnológicos, infraestructuras críticas y procesos políticos, según el europarlamentario Engin Eroglu.